2 de junio 2005 - 00:00

Primera declaración del bloque duhaldista contra Kirchner

Hilda Chiche Duhalde
Hilda Chiche Duhalde
¿Cuántas firmas consiguieron? Esa era la pregunta clave y la más difícil de contestar, anoche, en el recinto de la Cámara de Diputados. Se refería a la nota de rechazo a José Pampuro que circuló en el duhaldismo, con las firmas iniciales de tres capitostes de ese sector: el presidente del cuerpo, Eduardo Camaño; el titular del bloque, José María Díaz Bancalari, y el alma máter de esa bancada, Graciela Camaño.

El texto de esa declaración: «Ante declaraciones del Sr. ministro de Defensa Dr. José Pampuro en relación a expresiones vertidas por la diputada nacional Hilda González de Duhalde, en las que además de agredirla y descalificarla, le aconseja que se aleje del bloque justicialista, queremos expresar que no estamos dispuestos a aceptar injerencias descalificatorias de miembros del Poder Ejecutivo Nacional en relación con el funcionamiento de nuestra bancada. Asimismo queremos reiterar nuestro compromiso con la plena vigencia del derecho a expresar libremente opiniones tanto de miembros del Parlamento como de cualquierade nuestros compatriotas».

Anoche se le atribuían a estas palabras 60 adhesiones. Por primera vez el duhaldismo insinuó una actitud de resistencia frente al Ejecutivo en su conjunto, ya que la advertencia engloba a todos los miembros de ese poder, lo que obviamente incluye al Presidente, si llegara el caso en el que Néstor Kirchner decidiera descalificar a los diputados que siguen a su antiguo padrino Eduardo Duhalde.

• Reproche

La víctima de la misiva es un viejo amigo de Camaño y de la mayoría de los firmantes, José Pampuro, a quien se le reprocha haber pedido que Chiche Duhalde abandone el bloque por criticar al Presidente. Ahora es el Presidente quien no podrá criticar al bloque. En defensa de la esposa del caudillo de Lomas y diputada por Buenos Aires, los duhaldistas se han vuelto los máximos defensores de la división de poderes, igual que se abrazaban al texto de la Constitución nacional cuando Carlos Menem, en 1999, amagó con un nuevo intento de reelección. Este purismo cívico, redivivo en el caso de Chiche, es usado como plataforma de crítica a Pampuro, quien la atacó en su calidad de diputada. Para Aníbal Fernández, el otro detractor de la señora de Duhalde, los amigos del ex presidente tienen una sorpresa ligada a otro poder, que no es ni el Ejecutivo ni el Legislativo, que son los que hasta ahora se pusieron en cuestión.

La guerra entre Kirchner y Duhalde está lanzada
, por más que en ambos campos se especule con alguna negociación que vuelva todo a su curso. No para recuperar la confianza política, para siempre perdida entre ambos jefes peronistas,sino para llegar a las elecciones con una propuesta unificada. Esa transacción, de todos modos, sólo puede ser llevada a cabo por los máximos interesados. Cualquier otra instancia mediadora fue ya desbordada: de nada sirve que Alberto Fernández, José Pampuro o Alberto Iribarne concurrana visitar a Duhalde a Las Casuarinas o a los vestuarios del San Juan Tennis Club. En vano también peregrinarán a la Casa Rosada Hugo Curto o Díaz Bancalari. La decisión de los dos máximos contrincantes fue desgastar a los mediadores en una larga simulación de dialoguismo.

Si esas tratativas Kirchner-Duhalde se producen, los contactos deberán suceder en las pocas horas que el caudillo bonaerense pasará en Buenos Aires una vez que regrese de Montevideo.
El ex mandatario ya tiene preparada las valijas para volver a salir: lo esperan gestiones internacionales en Colombia y Ecuador, tierras tan calientes como las de Buenos Aires. Como de costumbre, cuando sale del país este dirigente desconecta el teléfono. Cree que el tiempo corre a favor suyo, obligándolo a Kirchner a revisar su plan de enviar a la provincia a su esposa sin antes conversar con el dueño de casa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar