Prometen a Ibarra más apoyo del oficialismo

Política

Mientras corre el tiempo de descuento para la suerte de Aníbal Ibarra, el gobierno comenzó a lanzar de a poco su posición sobre el juicio político que se le sigue al jefe de Gobierno porteño por el caso Cromañón. Algunos funcionarios -pocos- han comenzado a manifestar su defensa pública del mandatario de la Capital Federal, quien fue el candidato del oficialismo cuando resultó electo en 2003. Es que en muchos despachos, aunque ven a Ibarra con pocas chances de volver a su escritorio, temen heredar el costo que pudiera tener la destitución definitiva de ese socio político del kirchnerismo a quien le abren las puertas de la Casa de Gobierno en cada ocasión que se preste oportuna.

Ya hace casi tres meses que Ibarra se encuentra suspendido en sus funciones y resta hasta el 9 de marzo próximo -cuando se expedirá la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña- para el desenlace.

• Señales

Hasta la semana pasada, cuando Daniel Scioli salió a criticar el proceso de enjuiciamiento, el gobierno se había mantenido en silencio. Le siguió luego Felipe Solá, que acusó de «carnicería política» al juicio, y el fin de semana Graciela Ocaña consideró una «inmoralidad» el supuesto de que desde la oposición (Macri y Carrió) quieran arrebatarle el poder al mandatario capitalino. Pero esa postura pública casi silenciosa donde Kirchner no piensa por ahora pronunciarse, y más adelante quizá lo hagan otros funcionarios nacionales (no está considerada por el momento la opción Cristina Fernández), va acompañada de señales en privado.

Por ejemplo, el jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, les ha explicado a los más cercanos que no piensa contestar los llamados del suplente de Ibarra, Jorge Telerman, y que tampoco lo hará ahora el Presidente.

Consideran que con el enjuiciado aún con un paso estrecho de oxígeno, sería sentenciarle ya la destitución. Fernández en cambio habla a menudo con
Aníbal Ibarra y de esas comunicaciones surgiría la promesa de apoyo de otros funcionarios, que se irían dosificando como gotas de suero. Es por ahora lo que puede ofertarle Fernández a Ibarra, ya que no puede garantizarle que los tres legisladores del kirchnerismo que integran el plantel de jueces en el proceso que le sustancia la Legislatura voten en sintonía por regresarlo al cargo. Ni siquiera puede asegurarle que dos lo hagan, y ésa es una cuestión en la que tampoco quiere entrometerse,luego del episodiodel pediatra Eduardo Lorenzo Borocotó y de que el voto que faltaba para enviarlo a juicio político lo proveyera la bancada oficialista.

• Votos prestados

Con eso por ahora se conforma el ibarrismo, donde también saben que el jefe de Gobierno está mucho más cerca de quedarse en su casa que de volver a la gestión. En todo caso esa alternativa la esperan con votos prestados del ARI o independientes que integran la sala de juzgamiento. Aun así, el propio Fernández insiste con que «falta mucho» para que termine el juicio y aventurar un final. Lo mismo creen, claro, los seguidores de Ibarra, quienes además ya comenzaron a pensar en las elecciones del año que viene (ver vinculada).

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