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Guillermo Alchouron
Bonasso se convirtió en un competidor temible para R. Saá y los provinciales, sobre todo si consigue apoyos extra de otras parcelas de izquierda no alineadas en esta pelea (socialistas, IU y zamoristas). El jefe de la Convergencia se montó al avión presidencial, rumbo a Venezuela, razón por la cual habrá que esperar las directivas de Néstor Kirchner al bloque PJ (ver nota vinculada).
• Crítica
«El reciente nombramientode un sindicato de bancos extranjeros para negociar la deuda es otro dato que indica que no se están cambiando ni corrigiendo las gruesas irregularidades del pasado, y que algunos sólo piensan en rearmar el sistema de la deuda», cargó sobre Kirchner el único integrante del bloque Soberanía Popular.
Al bloque justicialista, seguramente, le cae mucho más en gracia dejar, en una eventualidad, a Alchouron a cargo de las sesiones que al amigo de Hugo Chávez, Bonasso, o a la gente de Rodríguez Saá, que postula a la ex gobernadora de San Luis, Alicia Lemme.
El temor de algunos peronistas es que el grupo de sanluiseños -que también animan Hugo Franco, Pérez Suárez, María del Carmen Rico, entre otros-termine cooptando a cualquier herido o desencantado del oficialismo, una vez que se desaten las internas de 2004-2005.
En el caso de Bonasso, existe la desconfianza propia que puede sentir cualquier justicialista de un transversal que, por si fuera poco, tiene mucha llegada a la oreja de Kirchner. Los provinciales, yendo al pleno estrictamente doméstico, le pueden garantizar una oposición no obstruccionista a Eduardo Camaño, además de permitirle dar una imagen de mayor pluralismo a ojos de terceros.
Por un lado, se trata de fuerzas que critican al gobierno y pertenecen al centroderecha, la tradicional 3ª fuerza desde 1983. Por el otro, tanto Rodríguez Saá como Bonasso son vistos como peronista y amigo del oficialismo, respectivamente, lo cual -en cualquiera de los casos-le daría un sesgo paraoficialista al puesto, reservado para una fuerza equidistante de UCR y PJ.




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