27 de febrero 2004 - 00:00

Puja final entre diputados por ser la tercera fuerza

Guillermo Alchouron
Guillermo Alchouron
Con el guiño del PJ, los diputados provinciales seguirán este fin de semana la recolección de firmas para quedarse con la vicepresidencia 3ª de la Cámara baja, en perjuicio del peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, que capitanea un interbloque de 15 miembros.

El cargo, que estaba en manos del Interbloque Federal y cuyo ocupante se dirimirá el martes que viene, quedó vacante porque ninguna bancada estaba en condiciones de imponerse, con acuerdo del oficialismo y la UCR. Por un lado, los federales quedaron fracturados y salieron a disputarle la tercera silla en importancia en la jerarquía del cuerpo -equivalente a la tercera escudería en cantidad de integrantes-, el desvencijado ARI de Elisa Carrió -ya sin la chaqueña en el escaño-; Provincias Unidas, la cooperativa que lidera el ex presidente Rodríguez Saá en sociedad con Aldo Rico, la peronista Inés Pérez Suárez y emisarios de Alberto Pierri; y hasta el cronista transversal Miguel Bonasso, que recogió 13 avales.

Bonasso
se convirtió en un competidor temible para R. Saá y los provinciales, sobre todo si consigue apoyos extra de otras parcelas de izquierda no alineadas en esta pelea (socialistas, IU y zamoristas). El jefe de la Convergencia se montó al avión presidencial, rumbo a Venezuela, razón por la cual habrá que esperar las directivas de Néstor Kirchner al bloque PJ (ver nota vinculada).

Puede que, finalmente, a Bonasso le entreguen la conducción de una comisión clave, por caso, Relaciones Exteriores o Comunicaciones, pero sin descartar la vicepresidencia 3ª si el peronismo accediera a un pedido del gobierno aún no formulado.

A pesar de las divisiones entre parcelas del centroderecha con el recambio parlamentario de diciembre, hubo un acercamiento la semana pasada entre el eje Luis Patti-Jorge Sobisch -más el bussismo y amigos-con algunos de los seguidores de Ricardo López Murphy que continúan en el Congreso.

Esto permitió a los primeros, que llegaban a la docena a fin de 2003, entusiasmarse con la posibilidad de acoplar adhesiones, aun cuando haya militantes de Compromiso para el Cambio -el radical Jorge Vanossi o el conservador Federico Pinedo-remisos a entenderse con las agrupacionesdel interior. En esta misma posición se mantiene el demócrata progresista Alberto Natale, renuente -por mandato partidario-a unir sus fuerzas a los 12 sobischistas y pattistas.

Estos provinciales, que ya se creen en condiciones de acceder a la vicepresidencia vacía, vía el empresario Guillermo Alchouron, confían en que Bonasso -principal aliado extramuros del PJ Santa Cruz-se conforme con la comisión, más ahora que se le cayó el fichaje N° 14 a nombre del solitario peronista Mario Cafiero.

• Crítica

«El reciente nombramientode un sindicato de bancos extranjeros para negociar la deuda es otro dato que indica que no se están cambiando ni corrigiendo las gruesas irregularidades del pasado, y que algunos sólo piensan en rearmar el sistema de la deuda», cargó sobre Kirchner el único integrante del bloque Soberanía Popular.

Al bloque justicialista, seguramente, le cae mucho más en gracia dejar, en una eventualidad, a Alchouron a cargo de las sesiones que al amigo de
Hugo Chávez, Bonasso, o a la gente de Rodríguez Saá, que postula a la ex gobernadora de San Luis, Alicia Lemme.

El temor de algunos peronistas es que el
grupo de sanluiseños -que también animan Hugo Franco, Pérez Suárez, María del Carmen Rico, entre otros-termine cooptando a cualquier herido o desencantado del oficialismo, una vez que se desaten las internas de 2004-2005.

En el caso de Bonasso, existe la desconfianza propia que puede sentir cualquier justicialista de un transversal que, por si fuera poco, tiene mucha llegada a la oreja de Kirchner. Los provinciales, yendo al pleno estrictamente doméstico, le pueden garantizar una oposición no obstruccionista a Eduardo Camaño, además de permitirle dar una imagen de mayor pluralismo a ojos de terceros.

Por un lado, se trata de fuerzas que critican al gobierno y pertenecen al centroderecha, la tradicional 3ª fuerza desde 1983. Por el otro, tanto
Rodríguez Saá como Bonasso son vistos como peronista y amigo del oficialismo, respectivamente, lo cual -en cualquiera de los casos-le daría un sesgo paraoficialista al puesto, reservado para una fuerza equidistante de UCR y PJ.

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