Quiebras: veto de Duhalde burla un memo del Fondo
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El jefe de Gabinete mencionó también el artículo 16°, que es el que suspende por 180 días las ejecuciones judiciales y extrajudiciales, incluidas las hipotecarias y prendarias. También el artículo 17°, que se refiere a que el Ejecutivo «dispondrá medidas tendientes a disminuir el impacto producido por la modificación de cambio». Ambas cláusulas resultan incoherentes con el Decreto 214, emitido «a posteriori» y por eso fueron vetadas.
Finalmente, Capitanich anunció también el veto del artículo 18°, que excluye de las reestructuraciones de deudas entre privados por modificación del tipo de cambio los casos de créditos hipotecarios, prendarios y para refacciones, dado que la pesificación total le hace perder sentido.
• Medida inocua
El planteo general del gobierno difiere del del Fondo por varias razones. La primera de ellas es que, efectivamente, el Decreto 214 satisface las exigencias de los grandes deudores en dólares al licuar sus pasivos. Es el motivo principal de la presión del monopolio «Clarín», lo que vuelve al veto inocuo.
En lo que podría seguir afectando al monopolio y a otros megadeudores, el gobierno entra en divergencia del Fondo: por ejemplo, sigue elminando la institución del «cram down», que desde Washington se recomienda reponer.
Como si todo fuera un gigantesco malentendido, a los diputados se les dio la posibilidad de estar de pie y firmes cuando el monopolio «Clarín» pasara lista y revisara solidaridades: podrán decir «te votamos la Ley de Quiebras a tu favor». El Ejecutivo, Duhalde, correría con el peso del veto. Pero tampoco el Presidente carga con ese riesgo ya que, paralelamente, emitió un decreto dando satisfacciones por lo que el veto a la ley retacearía.
• Polvareda
Claro, el Presidente no consideró la polvareda que la licuación generalizada de pasivos de grandes empresas levantaría entre su propia clientela legislativa. No sólo en Diputados, también en la Cámara de Senadores se les advirtió a Oscar Lamberto y al propio Capitanich que no se toleraría «que un gobierno peronista termine beneficiando a las grandes empresas al mismo tiempo que se le reduce en 70% el poder adquisitivo al salario de la gente». Acorralados por los legisladores, los funcionarios no pudieron justificar técnicamente la medida del Presidente y se limitaron a decir: «Se adoptó esa resolución por una decisión política». Ya en privado, explicaron que se referían a un acuerdo de Duhalde con el zar del monopolio «Clarín» durante una comida celebrada el día de su asunción en el mando. Por lo que se ve, insistirá hoy Duhalde en ese acuerdo, más allá de las consecuencias que se desaten en el Fondo sobre su gobierno.




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