30 de agosto 2004 - 00:00

Rebeldes UCR, a cumbre con emigrados ARI y López Murphy

Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín
No por anunciada fue menos dolorosa. La fractura en la UCR de Buenos Aires, operada por rebeldes enfrentados a Leopoldo Moreau y a Federico Storani, tomó cuerpo y, en pocos días, abonará su proyecto más pretencioso: reconquistar a los ex radicales del ARI y Recrear.

Para el fin de semana próximo, con un Congreso de Jóvenes como telón de fondo, los disidentes preparan una foto de lo que, se ilusionan, sería el embrión de una concertación que incluya a Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, y tenga al duhaldismo como enemigo declarado.

El show se montará en Junín, al noroeste de la provincia, entre viernes y sábado. Allí, además de jóvenes -y no tanto- enrolados en la UCR rebelde, aparecerán referentes del ARI y de Recrear. Se convertirá en el primer acercamiento formal y público entre las tres fracciones.

«La prioridad es reconstruir el tronco del radicalismo, respetando las diferencias de criterio»
, confió uno de los gestores del Frente de Apertura y Renovación (FAR), en referencia a la escurridiza sintonía que pretenden entre Carrió y López Murphy.

• Avance

Por lo pronto, el sábado último avanzaron un casillero: en Vicente López, con 20 intendentes y una docena de legisladores -más dos diputados nacionales-, los rebeldes confirmaron la escisión de la UCR y crearon una conducción paralela a la que encabeza Margarita Stolbizer.

El comando, avalado por los 700 dirigentes presentes, quedó integrado por los intendentes Enrique «Japonés» García (Vicente López), Gustavo Posse (San Isidro) y Mario Meoni (Junín), los senadores provinciales Graciela De Leo, Gustavo Vignali y José Eseverri, y el diputado nacional Roberto Costa.

Para los rebeldes, la diversidad de delegados y el nivel de convocatoria revelan otro componente: el núcleo rebelde resistió, al menos por ahora, las presiones de la comandancia radical. Fracasó, por caso, la gestión de
Raúl Alfonsín que intentó licuar la cumbre.

Ahí hay un mensaje preciso.
«Somos el radicalismo que no pacta con Duhalde», dijeron en su carta de presentación para distinguirse de Storani, Moreau y Alfonsín, a quienes acusan de entenderse con el caudillo de Lomas de Zamora.

Y ratificaron que no renuncian a su pertenencia original:
«Somos y seremos radicales», señalaron a través de un documento que anticipa la riña legal que, en poco tiempo, los enfrentará con el oficialismo por el dominio de la sigla partidaria.

En el texto, hay tramos de extrema crudeza manoteando el dialecto de la tragedia callejera.
«Lamentamos que el partido radical esté secuestrado por una pseudodirigencia que practica el fraude como método para mantenerse en sus sitiales y pacta con el duhaldismo.»

Detrás de esa pluma, se esconde una respuesta de Gustavo Posse a Moreau, quien, el jueves pasado, acusó al intendente de San Isidro de preocuparse por «romper el partido» en vez de explicar la escalada delictiva que golpea a San Isidro.

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