Rebeldes UCR, a cumbre con emigrados ARI y López Murphy
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Raúl Alfonsín
«La prioridad es reconstruir el tronco del radicalismo, respetando las diferencias de criterio», confió uno de los gestores del Frente de Apertura y Renovación (FAR), en referencia a la escurridiza sintonía que pretenden entre Carrió y López Murphy.
Para los rebeldes, la diversidad de delegados y el nivel de convocatoria revelan otro componente: el núcleo rebelde resistió, al menos por ahora, las presiones de la comandancia radical. Fracasó, por caso, la gestión de Raúl Alfonsín que intentó licuar la cumbre.
Ahí hay un mensaje preciso. «Somos el radicalismo que no pacta con Duhalde», dijeron en su carta de presentación para distinguirse de Storani, Moreau y Alfonsín, a quienes acusan de entenderse con el caudillo de Lomas de Zamora.
Y ratificaron que no renuncian a su pertenencia original: «Somos y seremos radicales», señalaron a través de un documento que anticipa la riña legal que, en poco tiempo, los enfrentará con el oficialismo por el dominio de la sigla partidaria.
En el texto, hay tramos de extrema crudeza manoteando el dialecto de la tragedia callejera. «Lamentamos que el partido radical esté secuestrado por una pseudodirigencia que practica el fraude como método para mantenerse en sus sitiales y pacta con el duhaldismo.»
Detrás de esa pluma, se esconde una respuesta de Gustavo Posse a Moreau, quien, el jueves pasado, acusó al intendente de San Isidro de preocuparse por «romper el partido» en vez de explicar la escalada delictiva que golpea a San Isidro.



