Tal vez la intemperancia y el espíritu revanchista que a menudo se le imputan al oficialismo actual estén induciendo, en el campo opositor, a virtuosas conductas conciliadoras. Un síntoma de esa deposición de enconos podría encontrarse en el almuerzo que se sirvió el lunes pasado para aproximar a quienes otrora terminaron en los tribunales por sus imputaciones cruzadas. Carlos Corach y Domingo Cavallo almorzaron en el estudio jurídico del primero, antes de que el economista volara a Boston, de nuevo.
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La charla fue cordial, hubo previsibles referencias críticas al gobierno -aunque Cavallo no esté necesariamente apocalíptico- y una cábala que, tratándose de estos dos ex ministros de Carlos Menem, fue parte del ritual reconciliatorio: la mesa estuvo bien servida, pero se almorzó sin servilletas. Informate más
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