19 de diciembre 2003 - 00:00

Récord en Diputados con 40 bloques amenaza escándalo

Con la primera sesión el miércoles pasado de la nueva Cámara de Diputados quedaron conformados nada menos que 40 bloques legislativos en total. Todo un récord histórico y un dolor de cabeza para el oficialismo que se verá complicado cada vez que necesite negociar mayorías para sancionar leyes políticamente complicadas. La dispersión en decenas de bancadas puede tener dos interpretaciones: hay quienes defienden esa atomización alegando mayor representatividad de todos los sectores. Otros creen que ejemplifica el poco acuerdo que existe entre las fuerzas políticas, que se transmite en varias direcciones, desde mayor gasto administrativo para el Congreso hasta mayor lentitud en la toma de decisiones, todo producto del vedetismo personal de algunos legisladores. Claro está que no todos los casos son iguales. En esta ocasión quedaron conformados 23 bloques integrados por un solo diputado. Existen allí desde nuevas agrupaciones, legisladores que recién ingresaron, hasta otros que ya existían y vieron reducir el número de integrantes.

Algo parecido ocurrió con la Legislatura de Buenos Aires en el año 2000, que terminó siendo una Cámara pulverizada en casi 20 bloques. Inmanejable para cualquier propósito serio de administrar con eficacia.

El primer efecto de este récord es que la presidencia de la Cámara comenzó a plantearse la necesidad de reformar el reglamento. Ser presidente de una bancada otorga el derecho a hablar 30 minutos en el cierre de debate de cada tema, en lugar de los 5 minutos que tiene un diputado raso. Si se mantiene esa norma, cualquier sesión podría durar un día entero sólo para escuchar a los caciques de bancada, más la palabra del resto. Todo muy lejos de la eficiencia de otros parlamentos, como el Capitolio en Washington, donde el miembro informante de cada bloque en una norma debe ser lo suficientemente inteligente como para resumir su postura en 3 minutos, tiempo máximo de exposición en el recinto.

El gobierno de Kirchner, por otra parte, no podrá protestar en el futuro si se complica la negociación parlamentaria al tener que acordar con 39 grupos cada vez que necesite formar consenso por algún tema. Esa realidad es producto directo, principalmente, de la táctica de los transversales, que le permitió al Presidente contar con quórum propio en el bloque peronista y muchos diputados adeptos, pero desperdigados en demasiados bloques.

•Preferencia

Gracias a esa manía secesionista -en este caso muchos prefieren ser cabeza de ratón y no tener jefe político a costa de perder poder relativo dentro del Congreso-, alrededor de cuarenta bloques comenzaron a funcionar en Diputados. Aunque la nueva etapa parlamentaria comenzará en 2004, todos los bloques de diputados comenzaron a funcionar a partir del 10 de diciembre cuando asumieron formalmente los nuevos legisladores.

El miércoles por la noche, esos mismos legisladores debutaron, todos de punta en blanco y firmes en sus bancas, y dieron por finalizado en el mismo acto el 121 período legislativo. Los nuevos, incluso, tuvieron que aprender en su debut las artes básicas para dejar la Cámara sin quórum cuando no se puede frenar el tratamiento de un tema conflictivo.

•Cupo frustrado

Así, las ganas de muchos de quedarse a sesionar hasta el final quedaron truncas cuando, previa clásica seña de por medio de Eduardo Camaño, los peronistas comenzaron a levantarse de sus bancas durante el tratamiento del proyecto de ley que fija un cupo femenino para los postulantes a integrar la Corte Suprema de Justicia.

Quedó claro que el duhaldismo no estaba de acuerdo con fijar cupos en ese poder del Estado y al mismo tiempo el PJ, en pleno, debía vaciar el recinto para frenar cualquier intento de
Adolfo Rodríguez Saá y los partidos de izquierda de votar la derogación de la reforma laboral. A pesar de los 40 bloques, el justicialismo se salió con la suya.

Los bloques unipersonales en Diputados, que cuentan en muchos casos con privilegios similares a las grandes bancadas en cuanto a oficinas, personal y gastos, serán 23. Pero con seguridad ese número ascenderá.
A los rebeldes que, por alguna mágica razón, no acordaron integrar algunos de los bloques mayores, se les sumarán los que normalmente se van desgranando del PJ, la UCR o el ARI, por caso, cuando se acumulan promesas inclumplidas o desilusiones ideológicas.

Entre las bancadas con dos diputados figura la que preside el radical porteño
Jorge Vanossi, quien llegó a la Cámara baja por medio de una lista que respaldó Mauricio Macri y se integró junto con Federico Pinedo.

Entre las bancadas de tres miembros, que en total son cinco, figura la de
Luis Zamora, que la preside, que integran además Marta De Brasi y Carlos Tinnirello, ambos también de la Capital Federal.

También hay tres bloques de cuatro diputados, entre quienes se halla el que preside el menemista bonaerense
Hugo Franco, quien fue titular de Migraciones durante el gobierno de Carlos Menem e ingresó a Diputados en la lista del partido de Aldo Rico.

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