Este diario publicó en la edición del 13 de marzo de 2007 la información de que en los cuarteles de Néstor Kirchner ya se hablaba de que podría ser el jefe de Gabinete de su esposa presidente.
«En este esquema, yo estorbo.» La frase la pronunció Alberto Fernández ante el matrimonio Kirchner. Sonó a retirada pero, en rigor, fue una contraofensiva contra el sector, en el que identifica como símbolo en Guillermo Moreno, que entiende daña al gobierno. Bajo una tormenta de versiones sobre su salida, el ministro avisó sin embargo que no piensa renunciar.
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Son horas bravas para el jefe de Gabinete. El rumor sobre su desplazamiento tomó un vuelo inimaginado cuatro meses atrás cuando, tras la asunción de Cristina de Kirchner, expandió su poder en el gobierno ubicando, aquí y allá, socios y laderos al staff oficial.
De hecho, tres de los nuevos ministros cristinistas llegaron a los cargos de su mano: Martín Lousteau en Economía, Florencio Randazzo en Interior y Graciela Ocaña en Salud. Ese oficio de pac-man tentó a su laderos a hablar de que los Kirchner son «albertodependientes».
Con el conflicto del campo en zona brumosa, la imagen de la Presidente y su gobierno en picada -«se cae como un piano de cola» se sinceró, ayer, un inquilino de Balcarce 50-, los cañones apuntaron a Fernández y brotó la hipótesis de su salida. En medio, como nunca antes, un gobernador pronunció frases endiabladas en su contra: Mario Das Neves le imputó los tropiezos del gobierno y, contra lo imaginado, Kirchner no lo castigó. Es más: lo sentó en la cúpula del PJ nacional, tres casilleros abajo del porteño. «No va a renunciar, a lo sumo lo van a tener que echar», señaló, casi como advertencia, un compinche del ministro.
Modos
La oración que Fernández pronunció ante los Kirchner tuvo un trasfondo mayor que el revuelo por su eventual, aunque dudosa, salida del gobierno: refiere a los modos en que, en adelante, usará la Casa Rosada para atender el menú de problemas que lo aquejan.
Por eso, Fernández cita el caso de Moreno y sus toreos a la dirigencia rural, el asunto que desató todas las tempestades. «No es una cuestión de nombres, es un tema de formas: sobre cómo va a actuar en el futuro el gobierno de Cristina», dicen al lado del ministro.
En esa movida, explican, Alberto comparte trinchera con Lousteau mientras enfrente se ubican los sureños que tienen como máxima referencia a Julio De Vido. Desde ese sector, pronostican que «pronto» el gobierno se cerrará en torno a su grupo histórico: los pingüinos.
Dentro de ese mapa, refloreció la hipótesis que indica que Néstor Kirchner podría recalar en la Jefatura de Gabinete mientras Fernández pasaría a la Cancillería. Ese murmullo de intramuros lo djio en voz alta, anteayer, Luis Barrionuevo durante un acto en Mar del Plata.
«Llamo a la reflexión al presidente del PJ y ex presidente de la Nación para que asuma lo más pronto posible como jefe de Gabinete y Lavagna como ministro de Economía para que podamos seguir sosteniendo el crecimiento del país, como se hace desde el gobierno de Eduardo Duhalde», dijo el gastronómico.
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