24 de noviembre 2004 - 00:00

Renunció denunciador "jubilado"

La organización Poder Ciudadano aceptó la renuncia de su presidente, Mario Rejtman Farah, quien cobró una jubilación de privilegio durante diez años, y reconoció que debe «introducir cambios impostergables» en la entidad para superar este «golpe doloroso», lo que provocará que sean «menos creíbles en el futuro inmediato», de acuerdo con un informe de su consejo directivo.

«Debemos introducir cambios organizativos importantes e impostergables para que la Fundación Poder Ciudadano supere este trance que, sin duda, significa un golpe doloroso»,
señaló un comunicado del Consejo de Administración de la fundación difundido ayer.

Rejtman sucedió al fundador de Poder Ciudadano, el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, tras un cuidadoso examen toleró o, peor, ignoró este antecedente. Esto resulta descalificatorio -aunque legal-para una organización dedicada a hurgar en la virtud ajena.

La polémica surgió cuando la semana pasada el semanario porteño «TXT» publicó una entrevista a Rejtman Farah en la que admitió que, entre 1990 y 2000, cobró una jubilación «de las llamadas de privilegio» de casi 4 mil pesos mensuales por haber estado en el Tribunal de Cuentas, lo que generó un «debate» interno en la organización.

«El daño producido a Poder Ciudadano por las acusaciones de la revista 'TXT' a Mario Rejtman Farah es importante y ya fue causado. Seremos más cuestionados y menos creíbles en el futuro inmediato. Es probable que cuando volvamos a 'molestar a alguien' nos sea reprochado este episodio»,
afirma el comunicado de hoy. Según se precisó, en la ONG «se levantaron voces señalando que el cobro del beneficio fue una contradicción con las decisiones adoptadas por la fundación en 2002», pero «otras voces insistieron en distinguir regímenes destinados a crear situaciones protegidas a funcionarios clave de los que sólo buscaban privilegiar intereses personales».

En el comunicado se precisó además que cuando Rejtman Farah se incorporó al Consejo Directivo de Poder Ciudadano «hacía ya por lo menos un año que no percibía ese haber y que no volvió a hacerlo».

«Plantear que no hubo una 'renuncia' sino sólo la suspensión de la percepción del beneficio es, a nuestro juicio, una acusación injusta. Si el beneficio jubilatorio que se le acordó era criticable lo era fundamentalmente porque había podido obtenerlo a una edad temprana»,
explica el parte.

Finalmente, la organización indicó que se aceptó su renuncia «con el dolor de saber que significa que deberemos prescindir del concurso diario de una persona proba, honesta, que nos ha dado mucho y que tiene una trayectoria valiosa en la lucha por una Argentina más limpia y transparente».

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