Washington e Islamabad (DPA, EFE, Reuters, ANSA, AFP) - En medio de crecientes protestas de países musulmanes por los daños a la población civil provocados por los bombardeos a Afganistán, el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, salió ayer a desmentir las denuncias del régimen talibán, a las que calificó de «ridículas».
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Los informes sobre la muerte de 200 civiles provienen de «mentirosos adiestrados» del régimen fundamentalista islámico. Rumsfeld aclaró que el régimen de Kabul permitió el ingreso de la prensa sólo a lugares donde le convenía.
La reacción norteamericana fue fundamentalmente una respuesta a los problemas que atraviesa el gobierno de Pakistán, un aliado clave para el éxito de la campaña militar. El régimen de Pervez Musharraf indicó ayer que aprovechará la actual visita del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, para instar a Estados Unidos a terminar cuanto antes con los bombardeos a Afganistán, que están causando cada vez más víctimas civiles.
«La prolongación de las operaciones es una preocupación para nosotros -dijo el portavoz de la Cancillería paquistaní, Riaz Muhammed Khan- porque pueden tener lugar accidentes que ocasionen la pérdida de vidas inocentes.»
Sin embargo, en un hecho que alivió a las autoridades, la huelga general declarada ayer por grupos integristas contra la visita de Powell -quien hoy verá a Musharraf- se resolvió con un sustancial fracaso. Negocios y oficinas permanecieron abiertos en las principales ciudades, y las manifestaciones vieron a pocos miles de extremistas controlados estrechamente por un imponente despliegue policial. Otro aliado clave de EE.UU., Arabia Saudita, también expresó ayer por primera vez dudas sobre la estrategia militar contra el terrorismo. El ministro del Interior, el príncipe Naif, rompió el silencio oficial y señaló: «Desearíamos que Estados Unidos pudiera acabar con los terroristas en Afganistán sin recurrir a la acción actual, porque eso es matar a personas inocentes». «No estamos para nada contentos con la situación», agregó. En términos similares se expresaron Yemen e Indonesia -donde se desarrollan a diario manifestaciones antinorteamericanas-, además de Irán. Mientras, las principales autoridades musulmanas del Líbano pidieron a los Estados islámicos que no apoyen militarmente a EE.UU. en su campaña antiterrorista.
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