La noticia de que el recuento definitivo de los votos de la elección en la Capital Federal del 24 de agosto amplió la ventaja por sobre Aníbal Ibarra la analizaron anoche los asesores de Mauricio Macri en estos términos:
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. Macri se coloca en un total de votos que roza los 39 puntos contra los 33,60 o 34 que logra Ibarra en ese escrutinio definitivo que se oficializará recién hoy. Esa diferencia lo obliga a Macri a pelear en la segunda vuelta del 14 de setiembre para vencerlo a su oponente por un porcentaje de alrededor de 30% más de los votos de lo que obtuvo en la primera vuelta. Con eso llegaría a los 50% necesarios para quedarse con la Jefatura de Gobierno.
. Ibarra, con el mismo resultado, estaría obligado el 14 de setiembre a atraer -para obtener el triunfo -un porcentaje mucho mayor, más de 40% de votos que el 24 de agosto. Los análisis post electorales que le han hecho llegar a Macri indican que el voto que lo apoyó en la primera vuelta tiene mucha más capacidad de retención que el de Ibarra en la segunda vuelta. El elector que apoyó el 24 a Macri manifiestauna actitud «militante» que no tiene el de Ibarra, más ligada al clientelismo oficial y por eso más difícil de llevar de nuevo a votar el 14 de setiembre.
. Castiga también la chance-de Ibarra que esos estudios dicen que cerca de 30% de quienes lo votaron lo hicieron para apoyarlo a Néstor Kirchner. Ese segmento es difícil que después de haber manifestado su testimonio quiera repetirlo. Se agrega otro hecho: que la imagen positiva del Presidente parece precipitarse hacia abajo en el distrito después de sus gestos de apoyo a Ibarra, algo que un sector del público no ve con simpatía por considerarlo una intromisión. Anoche, el macrismo aludía a una muestra del pollster Julio Aurelio que habla de una caída de 70% a 52%.
. El examen de los asesores macristas sobre el resultado final dice que los mejores resultados los obtuvo el candidato en las parroquias donde votó menos gente. Cruzan esta constatación con la experiencia internacional de que cuando hay ballottage el público tiene a mermar en la segunda vuelta. Si esto ocurriera en este caso, la menor concurrencia favorecería también a Macri. Este escenario plantea algo interesante: los candidatos piensan en que votará menos gente el 14 de setiembre pero que irá a votar gente que no votó el 24 de agosto, presentando un recambio en donde se buscará la diferencia para vencer a su adversario.
. El resultado que se oficializará hoy podría haber sido mejor para Macri si sus apoderados hubieran reclamado la apertura de todas las mesas con dudas. La tarea de fiscales y funcionarios judiciales (que hicieron hasta anoche el recuento definitivo) no recuenta votos de a uno. Hacen un repaso de las actas y en aquellas donde aparecen diferencias sobre el promedio del resultado de cada mesa se pide que se abra la urna y se haga el recuento. En ese conteo es donde Macri ganó muchos votos que no habían sido contados para él y que era aportados por las listas (4) que lo apoyaron desde las candidaturas a legisladores locales.
. Los fiscales de Macri llegaron a pedir ayer hasta que se abrieran las urnas de cerca de mil mesas, pero al advertir que la tendencia en alza de mantenía pareja decidieron no reclamar que alcance al total de las urnas observadas que, como adelantó este diario, llegaban a 48%. La razón fue no prolongar el recuento definitivo más allá de los 10 días (a partir de la elección) que indica el código electoral como plazo para realizarlo. Hubiera requerido una orden judicial que sus adversarios del ibarrismo habrían usado para acusarlos de embarrar la cancha judicializando el escrutinio.
. Esto estuvo en la mente del ibarrismo hasta ayer, y explica la conferencia de prensa del jefe de Gobierno anunciando que no discutiría el resultado. Era a la espera de que el macrismo pidiera más tiempo para contar los votos para, de inmediato, acusarlo a su rival de querer una postergación del ballottage para ganar tiempo y mejorar el perfil. Desde ya, que el macrismo también estaba preparado para acusarlo a Ibarra de buscar una demora de la segunda vuelta con las mismas intenciones de ganar aire.
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