La OA denunció a Frigerio por beneficiar a empresa a la que le compraba departamentos

Política

El exministro del Interior firmó la venta de unos terrenos del Estado a una firma que le vendió dos departamentos de lujo que compró desde pozo. En sus DD.JJ. figuraba como acreedor. Sospechan que pudo haberse direccionado operación. Piden entrecruzamientos.

La Oficina Anticorrupción (OA) denunció ayer penalmente al exministro del Interior del gobierno de Cambiemos, Rogelio Frigerio, por presuntas “negociaciones incompatibles con la función pública, aceptación de dádivas y cohecho” por una serie de operaciones inmobiliarias en las que aparece como inversor y, de manera contemporánea, firmante de la venta de terrenos fiscales para un emprendimiento a cargo de una firma ligada a la constructora de Nicolás Caputo, un estrecho amigo y colaborador del expresidente Mauricio Macri.

Según la denuncia, que se investigó preliminarmente en la oficina que conduce Felix Crous, Frigerio había comprado un departamento desde pozo que estaba a cargo de la empresa Koolhaas, cuyos responsables son -según la denuncia- Ariel Naistat y Gustavo Esses.

Antes de la escrituración, la empresa accedió a la compra de unos terrenos fiscales que puso en venta la agencia de bienes del Estado AABE, cuyo traspaso fue firmado por el propio Frigerio. Esos terrenos están ubicados en el barrio porteño de Palermo, asignado a un proyecto inmobiliario de departamentos de lujo para compradores de alto poder adquisitivo que se llama Mirabilia.

El desarrollo del proyecto fue asignado a la constructora de Caputo y, según explica la denuncia, un mes después de la adjudicación del terreno a la empresa Koolhaas el entonces ministro Frigerio suscribió la compra de otro departamento, también desde pozo.

“Queda claro que el 23/06/17 Rogelio Frigerio adjudicó el inmueble sito en la calle Fitz Roy 851 de la CABA a la firma Koolhaas S.A., cuando aún revestía el carácter de acreedor de Arcos 2646 S.A., sociedades ambas controladas por Gustavo Alberto Esses y Ariel Eduardo Naistat”, sostiene la denuncia.

“Pero además, pocos días después de suscribir la adjudicación del inmueble referido, específicamente durante el mes de julio de 2017, invirtió $3.298.000 en la adjudicataria Koolhaas S.A.”, añade el texto. Para formular la presentación, se relevaron todas las declaraciones juradas de bienes presentadas por Frigerio mientras fue funcionario. Llamó la atención de los investigadores -según el escrito al que accedió Ámbito- que si bien aparecía mencionada la razón social de la empresa en su primera declaración ante la OA, en el resto, solamente consignó el número de CUIT, lo que se señaló como un intento de hacer pasar desapercibida una eventual relación directa con la firma que resultó beneficiada por la subasta de la AABE. Por esto, se solicitó además que se investigue el procedimiento por el cual la firma se hizo del terreno que pertenecía al Estado, ante la posibilidad de que hubiese sido direccionado.

La denuncia, que recayó en el juzgado federal número 11 -a cargo del juez Julián Ercolini- con intervención del fiscal Guillermo Marijuán, sostiene que “no puede soslayarse que las inversiones de Rogelio Frigerio con las empresas de Gustavo Esses y Ariel Naistat venían llevándose a cabo sin solución de continuidad al menos desde el año 2014, y que en función de la primera inversión concretada, Frigerio adquirió un departamento con cochera en el edificio Mirabilia Belgrano”.

“En consecuencia, resulta casi obvio que mediante la segunda inversión en la firma Koolhaas S.A. concretada en julio de 2017, Rogelio Frigerio adquirirá el dominio de al menos un inmueble en el edificio Mirabilia 851, cuando culmine su construcción”, añade el texto.

“El dictado por parte de Rogelio Frigerio de la Decisión Administrativa que adjudicó el inmueble de la calle Fitz Roy 851 a la firma Koolhaas S.A., no puede considerarse de modo aislado a las inversiones de que el exministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda viene concretando en las empresas de Gustavo Alberto Esses y Ariel Eduardo Naistat, que vienen encadenándose sin pausa al menos desde 2014”, resumió.

“Además, se podría concluir que Rogelio Frigerio como acreedor de Koolhaas dependía del éxito económico de dicha firma para obtener la titularidad de la unidad funcional declarada, circunstancia que genera la sospecha de que podría haber intentado asegurar ese resultado desde su posición en la administración pública”, es decir un delito de presunta corrupción. Una sospecha similar generó la encerrona a la exprocuradora Alejandra Gils Carbó por la compra de un edificio para la Procuración General, en un procedimiento en el que ella ni siquiera fue beneficiada de manera personal, según comprobó la justicia.

La OA solicitó a la Justicia federal una batería de medidas de prueba, entre las que se encuentra la documentación de la empresa en cuestión de Esses y Naistat y que se remitan informes a la Unidad de Información Financiera (ante eventual sospecha de lavado de activos) así como que también se realice un entrecruzamiento telefónico para verificar los contactos entre el Ministerio y algunos de los protagonistas y beneficiarios de la subasta sospechada.

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