Carlos Ruckauf se alejó un paso más de Eduardo Duhalde. Delante de los militantes más fieles, el gobernador aseguró en las últimas horas que «me parece que la idea de poner un peronista en la presidencia provisional es el abrazo del oso y nos puede llevar a la incómoda posición de cogobernar». Uno de ellos es el peronista jefe del bloque y que aspira a repetir, José Luis Gioja. Anoche, el justicialismo habría terminado con el reparto de sillas, lejos de los consejos de Ruckauf. El borrador del pacto nocturno, que sería firmado hoy en el Senado, ratifica a Ramón Puerta en la presidencia provisional, secundado por el cordobés Juan Carlos Maqueda. Asimismo, subsiste Gioja al frente del bloque, con Marcelo López Arias (Salta) y el formoseño Jorge Mayans, de vices.
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Aun cuando persistía a última hora de ayer la incógnita sobre si Duhalde y Mabel Müller formarán parte de la misma bancada, la negociación se terminó de destrabar luego de que Jorge Yoma aceptó ceder a Cristina Kirchner la Comisión de Asuntos Constitucionales, a cambio de acompañar al rionegrino Miguel Pichetto al Consejo de la Magistratura.
Los ruckaufistas asociados con reelectos, el grupo SanCor (el santafesino Oscar Lamberto y Maqueda), más algunos delegados de provincias «chicas» que sumaban 26 voluntades sobre 41, impusieron condiciones al sector minoritario, denominado grupo Congreso (por la algarada antimenemista que montó Duhalde), animado por Puerta, Kirchner y los senadores de San Luis y Salta, para definir la crisis doméstica. Duhalde, curiosamente, desplegó el último tramo de su campaña a la banca con conceptos similares al de Ruckauf (en ese entonces, estaban en sintonía). Correspondía, según el criterio duhaldista, ceder la butaca al oficialismo de turno. De manera reciente, el antecesor de Ruckauf en La Plata viró de posición, alineado con el misionero Puerta -aspirante principal a la presidencia provisional-, los Kirchner y compañía. Sin explicar la mudanza, avaló hace dos jueves la pretensión de Puerta y se atrevió a acompañar un reclamo masivo de cargos en la Cámara.
Es decir que Ruckauf discrepa ahora con Duhalde, mientras coincide con lo que piensa íntimamente Carlos Menem sobre la virtual vice de Fernando de la Rúa. Por si fuera poco, al flamante inventario de desavenencias Duhalde-Ruckauf hay que agregar el apoyo explícito del actual primer mandatario de Buenos Aires a Gioja para que el sanjuanino continúe al mando del bloque más allá del 10 de diciembre.
El frustrado candidato presidencial del '99 vetó a Gioja para ese cargo, con la excusa de que pertenecía al antiguo Senado. Duhalde ignora que el hombre de San Juan no estuvo salpicado por el escándalo por las supuestas coimas -es más, se abstuvo en la votación de la reforma laboral- y que aceptó suceder a Augusto Alasino en medio de un proceso de «oxigenación» del cuerpo. Tampoco tomó nota de que Gioja logró la reelección en un distrito gerenciado por la Alianza y obtuvo un triunfo, gracias al voto popular, que le permitió conseguir 2 escaños al peronismo. El bonaerense imaginó que Marcelo López Arias (Salta) podría reemplazarlo.
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