La economía argentina muestra durante 2026 una combinación de señales contrapuestas. Mientras indicadores como la inflación, el resultado fiscal, las exportaciones y el saldo comercial exhiben una evolución favorable en determinados períodos, distintos relevamientos sobre consumo, salarios, endeudamiento y gastos fijos reflejan dificultades persistentes en los hogares.
Salarios, tarifas y deudas en hogares: la economía real frena la recuperación de la imagen de Javier Milei
Distintos informes publicados en septiembre muestran una brecha entre algunos indicadores macroeconómicos y la situación que atraviesan los hogares. El 82% tiene al menos una deuda, el consumo en supermercados permanece por debajo de 2023 en todas las jurisdicciones y los gastos fijos absorben una porción creciente de los ingresos.
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La imagen de Milei continúa abajo por la economía real.
Ese contraste aparece en los informes de QSocial, Ficonomics y Apliconomy, que abordaron el escenario desde perspectivas diferentes. Los trabajos no utilizan la misma metodología ni miden exactamente los mismos fenómenos, pero coinciden en identificar una distancia entre algunos datos agregados y la situación de sectores vinculados con la demanda interna.
El análisis adquiere además una dimensión política. La encuesta nacional online de QSocial, realizada sobre 1.504 casos en septiembre de 2026, registró una aprobación de la gestión de Javier Milei del 35%, frente a una desaprobación del 61%.
El propio informe plantea como hipótesis si el Presidente mantiene la conexión que construyó con una parte del electorado en 2023 o si la descripción oficial de la economía comenzó a alejarse de la experiencia cotidiana de una parte de la población.
Ocho de cada diez hogares tienen alguna deuda
Uno de los principales datos del relevamiento de QSocial está relacionado con el endeudamiento: el 82% de los hogares declaró tener al menos una deuda.
La modalidad más extendida corresponde a compras en cuotas todavía pendientes, con 57%. Le siguen el dinero prestado por familiares o amigos, con 46%, y los préstamos obtenidos mediante aplicaciones, billeteras virtuales o financieras, con 44%.
También aparecen las deudas de servicios o impuestos, con 41%; las tarjetas refinanciadas o con pago mínimo, con 38%; los préstamos personales bancarios, con 34%; y los créditos hipotecarios o prendarios, con 9%.
El problema no se limita a la existencia de obligaciones financieras. El 36% de los hogares aseguró que se atrasa con algunos pagos o directamente tiene deudas que no puede cancelar, mientras otro 32% logra pagarlas, pero con mucho esfuerzo.
La percepción de la economía y el discurso de Javier Milei
El informe de contrapuso además algunas declaraciones de Milei sobre el desempeño económico con la percepción expresada por los encuestados.
Frente a la afirmación presidencial "estamos en niveles máximos de PBI, de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones", el relevamiento preguntó cómo veía la población a la economía argentina.
El 34% respondió que estaba en retroceso y otro 22% consideró que permanecía estancada. En cambio, el 27% sostuvo que estaba creciendo, aunque solo algunos sectores lo percibían, y apenas 12% afirmó que el crecimiento ya se notaba en la mayoría de la población.
"El problema no es que el dato sea falso. Es que no describe la vida de quien lo escucha", resumió el documento al presentar la divergencia entre las cifras mencionadas por el Gobierno y las respuestas obtenidas en la encuesta.
La aprobación de Milei cayó 20 puntos y luego recuperó cuatro
La evolución de la imagen presidencial aparece como otro elemento del análisis. Según la serie presentada por QSocial, la aprobación de Milei llegó al 51% en diciembre de 2025 y descendió hasta el 31% en junio de 2026, una caída de 20 puntos en seis meses.
Desde ese piso comenzó una recuperación parcial: en septiembre alcanzó el 35%, cuatro puntos por encima del mínimo registrado tres meses antes. La desaprobación, en tanto, se ubicó en 61%.
El informe interpreta esa evolución a partir de la relación entre el discurso presidencial y la percepción social. Sin embargo, los datos presentados muestran una asociación temporal y no permiten establecer por sí solos que las condiciones económicas sean la única causa de los cambios en la aprobación presidencial.
Otro informe reveló la situación del consumo, los salarios y las tarifas
El informe de Ficonomics, titulado Con el changuito vacío: el ingreso disponible con el pie en la cabeza, aporta otra dimensión al escenario. Entre enero y julio de 2026, las ventas reales en supermercados de todo el país quedaron 15,8% por debajo del mismo período de 2023 y 7% debajo del año anterior.
Las 24 jurisdicciones registraron retrocesos en ambas comparaciones y ninguna recuperó el nivel de consumo previo. La diferencia frente a 2023 equivale a aproximadamente $3,41 billones de facturación a precios de julio de 2026.
El deterioro, sin embargo, fue desigual. El NEA acumuló una caída del 32,8% respecto de 2023 y el NOA, del 27,3%. En el otro extremo quedaron la región Pampeana, con -11,2%, y la Patagonia, con -10,9%. Formosa registró la mayor baja, con 39,3%, mientras Neuquén presentó la menor, con 3,1%.
El trabajo señala una particularidad: la evolución del salario formal no explica por sí sola el derrumbe de las ventas. El salario privado registrado, medido mediante promedio móvil anual, recuperó el nivel de noviembre de 2023 en 15 de las 24 jurisdicciones.
Sin embargo, el recorrido hasta esa recuperación dejó una pérdida neta acumulada en 19 provincias y CABA que totalizó alrededor de $12,98 billones de masa salarial. Al mismo tiempo, el salario público provincial perdió poder adquisitivo en 19 de 23 jurisdicciones con información disponible y el empleo privado registrado cayó en 22 de 24. El changuito vacio
Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, solamente Neuquén y Río Negro incrementaron el empleo asalariado privado registrado. Ficonomics indicó además que la industria, la construcción y el comercio explicaron gran parte de los 241.189 puestos perdidos a nivel nacional.
Una de las explicaciones planteadas por Ficonomics está en los gastos que los hogares no pueden postergar. El informe sostiene que, frente al IPC general, el salario privado registrado mostró entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 variaciones regionales de entre -2,1% y +3,7%.
Pero al comparar esos ingresos con los precios regulados —tarifas, combustibles, transporte, salud prepaga y educación—, la pérdida de poder adquisitivo se ubicó entre 27,5% y 38,3%. Frente a vivienda, agua, electricidad y gas, el deterioro resultó todavía mayor.
El fenómeno afecta directamente al ingreso disponible, es decir, el dinero que permanece en el hogar después de afrontar obligaciones como alquiler, servicios, transporte, combustibles, medicamentos o prepaga.
En el AMBA, por ejemplo, la canasta de servicios públicos integrada por luz, gas, agua y transporte aumentó 944% entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, frente a un IPC que avanzó 249% durante ese período. Esos servicios pasaron de representar alrededor del 6% a 14,5% del salario registrado promedio, según datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP citados por Ficonomics.
Qué ocurre cuando los gastos fijos pesan más en el presupuesto
Ficonomics realizó además escenarios para estimar qué ocurre cuando los gastos fijos representan una proporción elevada del presupuesto familiar. El trabajo aclara que se trata de supuestos y no de mediciones efectivas de la estructura de gastos de cada hogar.
Con el IPC oficial, el salario privado de las regiones quedó entre -2,1% y +3,7% respecto de noviembre de 2023. Pero para un hogar hipotético que destinaba inicialmente 35% de sus ingresos a gastos fijos, el poder adquisitivo habría retrocedido entre 13,7% y 19,7%. Si esa proporción alcanzaba el 50%, la pérdida se ubicaba entre 19,5% y 26,8%. El changuito vacio
La conclusión del estudio es que mirar únicamente el salario contra el IPC general puede ocultar la presión que ejercen los gastos esenciales sobre la capacidad efectiva de consumo.
Una economía que crece más por el frente externo que por la demanda interna
El análisis de Apliconomy aporta un tercer elemento. Según su informe de septiembre, durante el segundo trimestre de 2026 el PIB aumentó 2% interanual, pero cayó 0,6% frente al trimestre anterior en términos desestacionalizados.
La composición mostró diferencias relevantes: el consumo privado creció apenas 0,4% interanual y cayó 2,4% trimestral; el consumo público retrocedió 4,1% interanual y la formación bruta de capital fijo se contrajo 11,1%. Las exportaciones, en cambio, aumentaron 13,7% interanual.
El frente externo mostró números más favorables. En agosto, las exportaciones alcanzaron u$s8.883 millones y las importaciones u$s6.696 millones, lo que dejó un superávit comercial de u$s2.187 millones. Entre enero y agosto, el saldo positivo acumulado llegó a u$s18.249 millones. Al mismo tiempo, la inflación mensual bajó al 1,7% en agosto, aunque los precios regulados avanzaron 2,2%.
La dificultad para trasladar la estabilización nominal hacia la economía interna aparece además en la producción y el financiamiento.
En julio, la producción manufacturera cayó 4,9% interanual y 5% mensual desestacionalizada, mientras la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 58,2%. La construcción retrocedió 4,5% interanual y 4,6% mensual.
El crédito tampoco mostró una recuperación sostenida. Durante agosto, los préstamos en pesos al sector privado bajaron 1% real desestacionalizado y las financiaciones mediante tarjetas retrocedieron 3,3%. Apliconomy advierte que la combinación entre ventas débiles, capacidad ociosa y financiamiento más restrictivo limita los incentivos para ampliar inversiones.
El desafío entre la macroeconomía y los hogares
Los tres trabajos observan dimensiones distintas y no permiten atribuir automáticamente la evolución de la imagen presidencial a una sola variable económica. QSocial mide opiniones y endeudamiento declarado, Ficonomics analiza consumo, salarios, empleo y gastos fijos por jurisdicción, y Apliconomy estudia el comportamiento macroeconómico y productivo.
En conjunto, sin embargo, los datos muestran una tensión concreta sobre la desaceleración de la inflación, el superávit comercial y otros indicadores agregados conviven con caída del consumo, pérdida de empleo registrado en buena parte del país, elevado endeudamiento de los hogares y una mayor incidencia de los gastos fijos sobre los ingresos.
En ese escenario, la aprobación de Milei dejó de caer después de junio, pero todavía permaneció 16 puntos por debajo del 51% alcanzado en diciembre. La evolución futura dependerá de múltiples factores políticos y económicos; los informes citados ponen especialmente el foco en si la estabilización macroeconómica logra trasladarse al ingreso disponible, el consumo, el crédito, la inversión y el empleo.
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