Se asocia al Congreso en la culpa por puja con el campo
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Martín Lousteau
Frente a ese panorama el cordobés Juan Schiaretti, el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá o el santafesino Hermes Binnner, tienen terreno ganado en relación con el resto de los gobernadores. Los demás deberán lidiar ahora con los productores de cada provincia y explicarles por qué ordenan a sus legisladores ratificar la decisión de Cristina de Kirchner. . Otro de los problemas que debe enfrentar el gobierno es que la mitad de los diputados kirchneristas que deben aprobar el proyecto de ratificación de las retenciones móviles tienen que renovar mandato en octubre del año próximo. Cada uno de los oficialistas cordobeses, santafesinos, bonaerenses o entrerrianos que hoy ya tienen problemas los fines de semana cuando vuelven a sus provincias por la protesta de productores deberán ahora cargar también con el peso de votar a favor, sin chistar, la Resolución 125 sin poder modificar una letra de esa decisión del gobierno.
Así el anuncio de Cristina de Kirchner de ayer opera como una socialización de la responsabilidad por las retenciones móviles: todos los kirchneristas sabían que, desde ahora, también serán responsables por las protestas del campo.
Es cierto que el anuncio de la Presidenteimplica reconocer que el Poder Ejecutivo por si solo no puede sostener una decisión como la imposición de más retenciones al campo. Pero la asunción de esa derrota puede también terminar complicando institucionalmente a otro poder.
Nadie imagina aun la presión que deberán soportar los diputados y senadores del oficialismo por parte de los militantes del campo, algo que Alfredo de Angeli anoche ya adelantó. Más aún si el gobierno pretende conseguir la ratificación de la Resolución 125 en tiempo récord y a libro cerrado, un dato que ni el campo ni la propia oposición anoche había dimensionado en su justa medida. Ese apuro del gobierno no es retórico: anoche en la Casa Rosada se apuró todo el trámite para enviar inmediatamente el proyecto a Diputados, adonde ingresó a última hora, para intentar sancionarlo la semana que viene, casi sin debate y mucho menos audiencia pública con los productores como anunció ayer la oposición.
También importa en ese sentido la discusión sobre si las retenciones son o no un impuesto. A nadie escapa que dentro de las negociaciones para conseguir la ratificación habrá exigencias de los gobernadores para que la Nación les ceda algún porcentaje de esa caja que hoy ven de lejos y no pueden tocar. Si eso sucede, las retenciones quedarán consagradas para siempre en el país: será imposible que alguna vez se eliminen mientras haya de por medio algún interés de las provincias.
En ese debate entrará sin dudas la Corte Suprema. Existe ya jurisprudencia clara -lo recordó Carmen Argibay por estos días- que indica que para cualquier tributo una tasa superior a 33 % es confiscatoria. Esto ya ha provocado debate con algunos impuestos nacionales y mucho más con las retenciones que superan en más de 12 puntos ese porcentaje.




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