30 de diciembre 2002 - 00:00

Senado PJ frena guerra de cargos por vacaciones

El ascenso de José Luis Gioja a la presidencia provisional del Senado, virtual vice de la Nación, hizo crujir al peronismo. Ni siquiera el receso veraniego de esta ala del Congreso, que comienza mañana, servirá para apaciguar los ánimos: no hace falta ser vidente para vaticinar que en febrero, cuando se reanuden las actividades parlamentarias y se elijan autoridades para la temporada 2003, habrá una batalla campal.

A continuación, se revelan algunos antecedentes anecdóticos que sirven para alimentar la guerra.

«Flaco, ponete una corbata», le gritaron desde el anonimato a Gioja, mientras el sanjuanino se encaminaba a jurar como nuevo jefe de la Cámara alta. El reemplazante de Juan Carlos Maqueda, fiel a su estilo, sonrió y no se preocupó por su falta de apego al protocolo en la sesión de madrugada del viernes. Le tomó el sí el salteño Marcelo López Arias, vice del cuerpo, ante la atenta mirada del resto de los presentes y, en especial, de la jerarquía, el radical Raúl Baglini y el neuquino Pedro Salvatori (MPN), vices 1° y 2°, respectivamente.

En segundos, Gioja se puso serio cuando identificó con nitidez el grito socarrón de Luis Barrionuevo: «Si querés, te presto mi corbata... para que te colgués». El jefe de los gastronómicos no estaba, precisamente, en tren de hacer chistes. En la reunión de bloque, cuando se blanqueó el intento de la mayoría de consagrar a Gioja en lugar del reemplazante de Gustavo Bossert en la Corte, el gastronómico senador por Catamarca la emprendió contra aquél, sin mira-mientos. «Flaco, vos sos de cuarta», fue lo menos hiriente que le dedicó.

El jefe del bloque saliente prefirió no responder agravios. Estaba más preocupado por cumplir con una misión que, a esa hora de la tarde del jueves, parecía imposible: hacer aprobar los pliegos de Maqueda (a la Corte) y de Alfonso Prat-Gay (titular del Banco Central), convertir en ley el presupuesto 2003 y, por supuesto, asegurarle a Eduardo Duhalde una línea sucesoria afín en la Cámara alta. Finalmente, todo salió de acuerdo con lo planeado, a pesar de las desavenencias internas en el PJ senatorial y el sorpresivo despegue de los radicales del oficialismo, lo cual demoró más de la cuenta la sesión prevista para las 20 del jueves, que comenzó pasadas las 23.

«Mejor sigan hablando de mí ustedes, porque yo me retiro», saludó Gioja a sus cole-gas de escudería.

Miguel Angel Pichetto, ya ascendido de vice a presidente de bancada por el pase del sanjuanino, intentó reencauzar la conversación, a pesar del malestar incontenible de la santafesina Roxana Latorre y la tucumana Malvina Seguí. « Acá, hay que llenar un espacio institucional y Gioja es el indicado, tal cual lo pide el propio presidente de la Nación...», largó con ánimo conciliador Pichetto.

Como si tuviera un resorte en las posaderas,
Barrionuevo lo interrumpió con el dedo en alto: «Claro y a vos te dan la jefatura del bloque, ¿no? Es lo que arreglaron vos, la Müller y Gioja cuando lo vieron a Duhalde el viernes pasado... (este diario lo adelantó un día antes, el jueves 19, y lo repitió esa misma mañana). Ustedes salían y yo entraba», acusó el sindicalista, muy inquieto porque no lo tuvieron en cuenta en las negociaciones previas.

Al final, primó la sensatez de todos, previa arenga de
Jorge Busti. « Muchachos, recapacitemos, porque no podemos hacer las cosas con tanta desprolijidad: lo estamos mandando a la parrilla a Maqueda», dramatizó sobre la necesidad de abroquelarse. Al entrerriano tampoco le gustó la forma en que se armó la herencia del cordobés y cómo se postuló a Gioja, pero optó por dejar las cuentas pendientes para febrero.

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