3 de septiembre 2015 - 19:54

Senegaleses reiteran graves denuncias contra la Metropolitana

Según estiman en la Asociación Argentina de Senegaleses ya son más de 5.000 los inmigrantes desembarcados en el país. Denuncias graves violaciones a sus derechos por parte de la Policía Metropolitana. (Foto: gentileza LNW)
Según estiman en la Asociación Argentina de Senegaleses ya son más de 5.000 los inmigrantes desembarcados en el país. Denuncias graves violaciones a sus derechos por parte de la Policía Metropolitana. (Foto: gentileza LNW)
La comunidad de inmigrantes senegaleses de la ciudad de Buenos Aires reiteró las graves acusaciones de abuso y discriminación contra la Policía Metropolitana y exigieron al Gobierno porteño que ordene el cese de las persecuciones.

Abdoulaye Gothé, líder y vocero del grupo de 200 senegaleses que marcharon semanas atrás a la ex Jefatura de Gobierno porteño y luego a la Legislatura, describió los constantes ataques que sufren por parte de uniformados de PM.

En una entrevista concedida al programa El Dario que se emite por C5N, Gothé contó que "la Metropolitana entra a nuestras casas y nos apoya un arma en la cabeza acusándonos de contrabando". Gothé aseguró que los productos que los senegaleses venden en la calle "la compramos en Once legalmente con factura" e insistió con que la comunidad africana "no comercia con mercadería de contrabando".

"La Ciudad no nos quiere para nada, nos hace sentir no bienvenidos en este país. Nos molesta la Policía Metropolitana de forma constante", denunció. Los africanos iniciaron una campaña de difusión mediática contra el accionar de la PM luego que padecieron un violento operativo policial el 4 de agosto pasado en uno de los hoteles donde viven.

La llegada de senegaleses a la Argentina comenzó a mediados de la década del '90 y se profundizó en el 2000. Según estiman en la Asociación Argentina de Senegaleses ya son más de 5.000 los inmigrantes desembarcados. La mayoría son hombres de entre 18 y 35 años de religión musulmán.

Al arribar, generalmente se instalan en hoteles o pensiones precarias de Once, Flores o Constitución, donde comparten pequeñas habitaciones en condiciones de hacinamiento. Los que tienen los "papeles" al día encuentran empleos en bares o restaurantes, pero la gran cantidad se dedica a la venta ambulante de accesorios de moda y celulares, anteojos, gorros y mochilas. Todos productos importados.

Algunos ingresan a la Argentina por Brasil, donde les resulta más sencillo conseguir visas o permisos legales de residencias. Muchos llegan por recomendación de parientes ya instalados en Buenos Aires. Lo que más los atrae es la cercanía entre países, a pesar de las dificultades para integrarse a la sociedad. "Las personas que vienen, lo hacen para buscar una vida diferente, una vida en paz. No traemos ninguna mercancía de contrabando. Compramos en el Once para después revender", explicó Gothé.

El reclamo de Gothé y sus compatriotas tuvo eco en los legisladores Alejandro Bodart (MST-Nueva Izquierda) y Gabriela Alegre (FPV), pero también de organización de ayuda humanitaria como Amnistía Internacional.

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