26 de febrero 2004 - 00:00

Será ley el martes la reforma laboral

El ministro Carlos Tomada ayer se reunió con diputados para lograr acuerdo para la aprobación de la reforma laboral.
El ministro Carlos Tomada ayer se reunió con diputados para lograr acuerdo para la aprobación de la reforma laboral.
La Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados emitió ayer el dictamen del proyecto de derogación y modificación de la reforma laboral y dejó todo listo para convertirlo en ley el próximo martes en una sesión especial que ya fue convocada con la firma de bonaerenses, menemistas, pero curiosamente ningún seguidor de Néstor Kirchner. Pero este penúltimo paso de la conflictiva ley laboral no fue tan tranquilo para el gobierno como se preveía. Fue necesaria una visita de urgencia de Carlos Tomada por la tarde y la intervención de todos los presidentes de bancada para que no naufragara la reunión por la reticencia radical a hacer caso al apuro del gobierno.

Saúl Ubaldini, presidente de la comisión, había convocado a las apuradas, después de haber constituido formalmente ese cuerpo, a una reunión ayer por la mañana para emitir el dictamen.


El encuentro comenzó con el pie izquierdo porque cuando Ubaldini leyó la lista de integrantes -se hacía por primera vez desde que se renovó la Cámara en diciembre pasado- Alicia Castro se dio cuenta de que no había sido incluida. Escándalo de por medio, con culpas a Eduardo Camaño por no haberla tenido en cuenta, Ubaldini se comprometió a ponerla en la lista, por lo que el PJ tuvo que hacer otra incorporación, la de la bonaerense Mirtha Rubini, para no quedar en minoría.

Pero los inconvenientes no terminaron allí. Los radicales plantearon en la comisión que necesitaban más tiempo para estudiar lo votado por el Senado: «Si no quieren que estudiemos, por lo menos dejen que leamos el proyecto que viene del Senado».

Comenzaron a levantar la voz pidiendo un debate más serio del proyecto. Guillermo Alchouron, por caso, exigió que se convocara a las cámaras empresariales para escuchar su opinión, tal como lo hizo el Senado.Y los propios «transversales» de Kirchner querían que concurriera la CGT y hasta los piqueteros. Hasta Claudio Lozano se apareció con un proyecto propio de reforma laboral. Los radicales, entonces, pidieron que se votara el pase a un cuarto intermedio en la reunión de comisión hasta la semana próxima para analizar el tema.

Ubaldini vio en ese momento que se le iba de las manos la reunión, que sólo estaba convocada para firmar el dictamen y de esa forma llegar a tiempo a sancionar la ley laboral, al menos, la semana próxima. Pero si se abría un debate como el propuesto por la oposición e incluso algunos seguidores de Néstor Kirchner el cronograma cambiaba.

Fue entonces cuando Graciela Camaño se dio cuenta lo que estaba pasando. Acostumbrada a chequear el número de presentes, notó que si en ese momento votaban un cuarto intermedio el peronismo perdería.


• Reiteración

Y es que, como en otras ocasiones, muchos justicialistas no se habían hecho presentes y sí los opositores. No fue curioso, por existir antecedente, que varios de los ausentes se cuentan en las filas de los diputados más leales a la Casa Rosada, como el chaqueño José Mongelo, el misionero Juan Manuel Irazábal o incluso el santacruceño Daniel Varizat, hombre de máxima confianza del Presidente. Otro caso fue el de Alfredo Atanasof, hombre interesado en el tema por sindicalista, que no se hizo presente por estar en el exterior.

Algo similar provocó la ira de José María Díaz Bancalari cuando se votó, por ejemplo, la intervención al PAMI y faltaron muchos seguidores de Kirchner, la reforma a la ley de ministerios o hasta en la sanción de los artículos más impopulares del Presupuesto Nacional 2004 donde los duhaldistas criticaban el tener que «poner la cara» cuando muchos integrantes del grupo Talcahuano se negaban a entrar al recinto.

Camaño, entonces, pidió la palabra y comenzó un largo discurso para hacer tiempo mientras los asesores del PJ buscaban diputados de la comisión por los pasillos. Cuando el oficialismo se garantizó el número se optó por una salida negociada: fueron hasta la comisión los presidentes de los bloques, Díaz Bancalari, Horacio Pernasetti y Eduardo Macaluse, y se acordó llamar para la tarde a Tomada a dar explicaciones sobre el proyecto.

• Críticas

El ministro llegó a las 15.30 y, sin mucha discusión y ante una nutrida concurrencia, bajó las líneas generales de la ley laboral. El radicalismo insistió en pedir más tiempo y criticó en boca de Margarita Stolbizer la transferencia del poder de Policía a la Nación. Lozano y Castro, criticaron que el proyecto mantuviera el sistema de pasantías y la rebaja de aportes patronales.

Pero Tomada demoró tanto su permanencia, más allá de las 18, que debió salir de incógnito y por la calle Riobamba de contramano para escapar de la manifestación donde los piqueteros abrazaron el Congreso exigiendo que se vote su propio proyecto de reforma laboral, más rígido aún con las empresas que el presentado por el gobierno.

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