Será ley el martes la reforma laboral
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El ministro Carlos Tomada ayer se reunió con diputados para lograr acuerdo para la aprobación de la reforma laboral.
Saúl Ubaldini, presidente de la comisión, había convocado a las apuradas, después de haber constituido formalmente ese cuerpo, a una reunión ayer por la mañana para emitir el dictamen.
Fue entonces cuando Graciela Camaño se dio cuenta lo que estaba pasando. Acostumbrada a chequear el número de presentes, notó que si en ese momento votaban un cuarto intermedio el peronismo perdería.
Y es que, como en otras ocasiones, muchos justicialistas no se habían hecho presentes y sí los opositores. No fue curioso, por existir antecedente, que varios de los ausentes se cuentan en las filas de los diputados más leales a la Casa Rosada, como el chaqueño José Mongelo, el misionero Juan Manuel Irazábal o incluso el santacruceño Daniel Varizat, hombre de máxima confianza del Presidente. Otro caso fue el de Alfredo Atanasof, hombre interesado en el tema por sindicalista, que no se hizo presente por estar en el exterior.
Algo similar provocó la ira de José María Díaz Bancalari cuando se votó, por ejemplo, la intervención al PAMI y faltaron muchos seguidores de Kirchner, la reforma a la ley de ministerios o hasta en la sanción de los artículos más impopulares del Presupuesto Nacional 2004 donde los duhaldistas criticaban el tener que «poner la cara» cuando muchos integrantes del grupo Talcahuano se negaban a entrar al recinto.
Camaño, entonces, pidió la palabra y comenzó un largo discurso para hacer tiempo mientras los asesores del PJ buscaban diputados de la comisión por los pasillos. Cuando el oficialismo se garantizó el número se optó por una salida negociada: fueron hasta la comisión los presidentes de los bloques, Díaz Bancalari, Horacio Pernasetti y Eduardo Macaluse, y se acordó llamar para la tarde a Tomada a dar explicaciones sobre el proyecto.
• Críticas
El ministro llegó a las 15.30 y, sin mucha discusión y ante una nutrida concurrencia, bajó las líneas generales de la ley laboral. El radicalismo insistió en pedir más tiempo y criticó en boca de Margarita Stolbizer la transferencia del poder de Policía a la Nación. Lozano y Castro, criticaron que el proyecto mantuviera el sistema de pasantías y la rebaja de aportes patronales.
Pero Tomada demoró tanto su permanencia, más allá de las 18, que debió salir de incógnito y por la calle Riobamba de contramano para escapar de la manifestación donde los piqueteros abrazaron el Congreso exigiendo que se vote su propio proyecto de reforma laboral, más rígido aún con las empresas que el presentado por el gobierno.




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