El Frepaso intentará hacer chachismo sin Chacho, cuando mañana desempolve la campaña del ex vicepresidente por las presuntas coimas en el Senado. El juez que aún investiga la causa por los sobornos les dio la excusa perfecta para recuperar la bandera de la lucha contra la corrupción que les birló Elisa Carrió. Hace 48 horas, Gabriel Cavallo admitió que estaba convencido de que había existido cohecho, si bien no estaba en condiciones de probarlo.
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A un año de haber estallado la crisis por la supuesta compra-venta de la reforma laboral, la mesa nacional del Frente Grande tiene previsto emitir un comunicado sobre el affaire que derivó en la salida de Carlos Chacho Alvarez del gobierno y la ruptura de relaciones con Alberto Flamarique, además del obvio tendal y los heridos que dejó en los bloques del PJ y la UCR de la Cámara alta.
El escándalo produjo también fisuras que parecen definitivas entre los socios de la Alianza, ya que el mismo Alvarez tuvo que ir a Tribunales para aclarar que nunca había dicho que el Presidente había pagado los presuntos sobornos, tal cual publicó una revista semanal.
Este doble ejercicio de nostalgia (por un lado, evocarán a su líder caído y, por el otro, reflotarán el discurso ético que archivaron para disciplinarse a la Casa Rosada) se realizará en un predio atípico. No será la Casa del Frente, a 2 cuadras del Congreso, donde discutirán los frepasistas. En su carácter de virtual jefe partidario, Aníbal Ibarra invitó a sus colegas de la nueva conducción colegiada a reunirse en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Para poder atender la gestión porteña en simultáneo con el cónclave interno, Ibarra pidió que Juan Pablo Cafiero, Graciela Fernández Meijide, Darío Alessandro y compañía cambien el escenario habitual de Callao 250 por el palacio municipal. El Jefe de Gobierno aprovechó el autoexilio de Chacho y que ahora es un primus inter pares para facilitar sus movimientos.
En el apogeo de Alvarez, nadie -salvo el mismo fundador del Frepaso-podía modificar el tradicional reducto de los conciliábulos intestinos: la Casa del Frente. El local quedaba a tiro de la mayoría de los caciques frentistas -que acostumbran trabajar en el Poder Legislativo-, comenzando por el propio Alvarez que fue diputado y vicepresidente (con oficina en el mismo Senado), según se tratara del período menemista o del aliancista, respectivamente.
En principio, la cita de la mesa nacional se iba a materializar el lunes pasado, pero se decidió postergarla porque muchos dirigentes partidarios no iban a llegar a tiempo desde sus distritos del interior.
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