13 de noviembre 2002 - 00:00

Sobornos: senador abrió fuego contra Lavagna

El senador pampeano Carlos Verna vinculó ayer al lobbysta Carlos Bercún con el bloque PJ de Diputados, durante el testimonio que brindó ante la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara alta, donde se sustancia una investigación casera sobre el presunto pedido de coimas a banqueros.

«En el último tiempo, hablé varias veces con Bercún, porque la verdad es que tiene anécdotas muy sabrosas sobre la interna del PJ de Dipu
tados», dijo como al pasar el responsable de Presupuesto y Hacienda, en un intento por ampliar el show hacia la otra ala del Congreso y dejar constancia de que el consultor -además de sus contratos con Economía, el Central, ABA y bancos-estaba conchabado en dependencias de Humberto Roggero.

Para disimular, intentó ampliar el espectro de las conversaciones y mencionó los contactos del lobbysta en el exterior -por caso, Mario Blejer-, que «permiten conocer una visión clave de la realidad argentina». Incluso, admitió riendo que, a menudo, hablaban de fútbol: «Sé que Bercún es de Racing». A la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la comisión, no se la vio convencida de que ambos hablaran, precisamente, de deportes.

•Sospechas

El delegado de La Pampa aprovechó para desarticular las sospechas que sobre su persona deslizaron Roberto Lavagna y su enlace con el Parlamento, el diputado Alberto Coto, en sendas presentaciones el mes pasado. El ministro de Economía sindicó a Verna como organizador de una cena -el 24 de julio pasado-en la misma empresa CB y Asociados, de la cual es dueño Bercún. Coto llegó más lejos y comentó delante de los senadores que había pensado que Bercún era asesor del pampeano a raíz de ese mismo encuentro gastronómico.

En la víspera, Verna se encargó de agitar la pelea entre Economía y el Central. A modo de revancha, reveló con picardía que, durante la cena, Lavagna lo había interrogado acerca de la suerte que correría el pliego de Aldo Pignanelli como titular del BCRA en la Comisión de Acuerdos del Senado. «No lo dijo directamente, pero creo que si el ministro hubiera sido miembro de Acuerdos no le hubiera firmado el diploma a Pignanelli», ironizó.

Más directo, señaló que «Lavagna estaba furioso con Pignanelli porque esa misma mañana había salido en los diarios que iban a viajar juntos a Washington» para negociar con los organismos internacionales. «A mí no me arma la agenda nadie», le atribuyó haber dicho al jefe del Palacio de Hacienda. Según Verna, a continuación, «Coto se solazó de que había preparado una declaración del ministerio desautorizando a Pignanelli». «Estas peleas entre Economía y el BCRA son públicas», se reprimió la sonrisa el senador. Sin prisa, se explayó en detalles ya difundidos en medios de comunicación acerca de desavenencias varias.

Una de las secuencias más insólitas se produjo cuando Verna defendió la sanción de la denominada ley Barrionuevo, que desató la denuncia del diario inglés «Financial Times» por supuesto pedido de soborno a banqueros. «Creo que Barrionuevo quiso armar un hospital de bancarios al armar la bolsa de trabajo, así como Lavagna y Pignanelli se pelean por montar un hospital de bancos, cada cual con su propio criterio», continuó. «Creo que ahora se pidió asesoramiento a una consultora, Ecolatina», abundó en alusión a la empresa ligada a Lavagna.

Tras asegurar que desconocía los contratos y la nómina salarial de CB y Asociados,
Verna no se privó de mofarse de Lavagna, al recordar que el ministro no sabía -supuestamente-del vínculo que unía a Economía con Bercún. «Yo, como ingeniero, lo primero que hago es repasar el rubro de Obras Públicas en el proyecto de presupuesto anual; supongo que el ministro habrá averiguado qué consultoras estaban contratadas en su dependencia», bromeó sin aludir directamente a Ecolatina.

Las damas -
Fernández de Kirchner, la salteña Sonia Escudero y, por supuesto, la tucumana Malvina Seguí- interrogaron a fondo a Verna, modalidad a la que se sumó el provincial tucumano Pablo Walter. El representante de Fuerza Republicana preguntó: «¿Cómo puede entenderse que, justo cuando comienza la mayor actividad y se analiza la denuncia del 'Financial Times' aquí, se tome licencia el señor Héctor Rincón, que figura como adscripto del Central en la Comisión de Presupuesto, y -se dice-es empleado de la consultora de Bercún? Resulta muy suspicaz...».

•Suspicacia

Verna replicó: «Pero la licencia se la dieron en el Central. Quiero decir -agregó-que usted es muy suspicaz, hasta ha manifestado varios veces que las sesiones de Presupuesto y Hacienda son secretas y eso no es cierto». «No sólo a mí me resulta suspicaz que no se pueda deba tir en Hacienda como los hacemos ahora aquí, donde tenemos cámaras de televisión que trasmiten en vivo y puede acceder público en general», insistió el hombre de Fuerza Republicana. «No se preocupe, senador Walter, mañana (por hoy) se va a votar en el recinto el nuevo reglamento del cuerpo y ya no tendrá de qué quejarse». Por si faltara un sketch, la señora de Kirchner tuvo un pequeño altercado con el director del Central, Ricardo Branda, que esperaba turno para comparecer. Puntual, Branda llegó 15 minutos antes de la cita, prevista para las 18. Como el testimonio de Verna se extendía, el senador con mandato cumplido aprovechó para saludar a viejos funcionarios de la casa mientras paseaba por el salón donde exponía su ex compañero de bloque.

Cansado, finalmente optó por sentarse entre los asesores y cronistas parlamentarios. Un par de veces, lo visitó la secretaria de la Comisión de Asuntos Constitucionales para invitarlo -a pedido de la senadora patagónica-a que se retirara a dependencias de la Presidencia del cuerpo, hasta que finalizara
Verna.

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