10 de mayo 2005 - 00:00

Stolbizer ensaya un último manotazo contra Brandoni

Margarita Stolbizer
Margarita Stolbizer
Storani intentará hoy que su protegida -¿o ex?- Margarita Stolbizer resigne sin pataleos su candidatura a senadora nacional para despejar la coronación del actor Luis Brandoni como la carta fuerte del radicalismo en las elecciones de octubre próximo.

Para después del mediodía, Storani convocó a un centenar de dirigentes de su sector, la CON, a la sede del Comité Provincia de la UCR para que el tumulto y la multitud sirvan para desactivar la resistencia que plantea la diputada a bajar su postulación.

Hasta anoche, casi en soledad, Stolbizer insistía con esa postura. En rigor, quienes recelan su remoción cuestionan el formato y la autoría de la maniobra. En cambio, admiten que Brandoni, como candidato, inyecta una expectativa que hacía tiempo Margarita agotó.

Hay que hurgar debajo de la superficie para detectar las quejas. Todo conduce en una dirección: que la aparición de Brandoni, pergeñada por Raúl Alfonsín, está atada a que el ex presidente sea electo por consenso como primer delegado de la UCR al Comité Nacional, paso previo a pelear por la jefatura del radicalismo.

Como moño, el radicalismo bonaerense convocaría las internas partidarias, para elegir autoridades y congresales, en simultáneo con las electivas previstas para el 7 de agosto. Con eso, sin ir en la misma lista, Brandoni y Alfonsín aparecerán como un tándem electoral.

Los quejosos remontan las historia para oponerse a esa postulación. En 1993, ante una situación similar, Alfonsín fue delegado de Buenos Aires al Comité Nacional y luego resultó electo presidente del partido. Un año después firmó el pacto de Olivos.

«Ahora viaja con Kirchner
(fueron juntos a Roma) y a veces actúa como su vocero. ¿Y si se presta a otro pacto de Olivos?», dicen los radicales y apuntan a que, de esa manera, el patagónico usa a Alfonsín para cerrarle el camino a Elisa Carrió y a Ricardo López Murphy.

• Sin freno

Más allá de las conspiraciones -reales o no-que olfatean algunos radicales, nada parece por ahora frenar ambos procesos: Brandoni será candidato a senador y Alfonsín encabezará la lista de delegadosal Comité Nacional. A lo sumo, habrá que resolverlo en internas.

Pero las amenazas de plantear una disputa en las urnas contra el verticalismo que encarna el ex presidente, escoltado por
Storani y Leopoldo Moreau, no sortearon todavía el terreno de la proclama.

El sábado, durante un encuentro en la localidad bonaerense de Carlos Casares intendentes, legisladores y dirigentes, que conforman la llamada UCR Generacional -pero siguen alineados en sus respectivos sectores internos-se escucharon reproches y quejas sobre la actitud de
Alfonsín.

Pero salvo ese forcejeo, nada pronostica que el «plan Alfonsín» pueda sufrir algún tropiezo. Por lo pronto, esta tarde,
Storani montará un show de agradecimiento a Stolbizer para que acepte cambiar de boleta: deje la del Senado para encabezar la de diputados.

Bien mirado, para la dama de Morón es un negocio redondo. Como candidata a senadora corría riesgos de quedar relegada al tercer o cuarto lugar -detrás de
López Murphy y, de dos eventuales candidatos del PJ-mientras ahora se asegura que seguirá con fueros y dieta parlamentarios.

Luego de ese trámite -que
Alfonsín y Moreau miran de afuera porque Stolbizer pertenece a la CON de Storani-, esta semana se presentaría la candidatura oficial del actor.

El efecto
Brandoni, por lo pronto, ya se percibe: la UCR reapareció en las encuestas (tomándola como válidas, obvio) y entre los militantes radicales, especialmente los del conurbano, volvieron a pelearse por los cargos en las listas.

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