3 de febrero 2004 - 00:00

Superasesor

El radical Raúl Baglini se quedará en el Congreso a pesar de haber terminado su mandato como senador por Mendoza en diciembre pasado. Los bloques radicales de Diputados y el Senado, e incluso el peronismo, acordaron que permanezca como asesor ad honorem en un año clave para la discusión de la nueva ley de coparticipación federal. Su permanencia es otra muestra de la falta de diputados y senadores especializados en temas fiscales en la reciente renovación de Cámaras. El primer uso que dará a los poderes sin banca que se le otorgaron será armar el documento base de discusión de la coparticipación. Pero todo indica que su oficina se convertirá en centro de consulta continuo para otros temas como, por ejemplo, la discusión del aumento en Impuestos Internos sobre cigarrillos o la reforma tributaria que exige la UCR.

El mendocino Raúl Baglini no dejará el Congreso a pesar de haber terminado su mandato como senador radical el 10 de diciembre pasado. Por pedido de los bloques radical del Senado y Diputados y con acuerdo del propio peronismo fue nombrado asesor «adhonorem» de las bancadas con sede en las oficinas del Senado. Así, Baglini quedó con una suerte de superpoderes, al ser uno de los únicos que puede manejar dentro del Congreso los temas más complejos en materia económica, con un amplísimo poder de negociación entre peronistas y radicales.

La decisión, mas allá de las capacidades personales que se le atribuyen a Baglini desnuda dos realidades. Los últimos recambios en ambas cámaras no han provisto a esos cuerpos de legisladores especializados en temas técnicos y a su vez negociadores hábiles. Al mismo tiempo, la UCR mendocina demostró su buena capacidad para expulsar de las listas de candidatos a quienes después son llamados desde Buenos Aires para ocupar cargos. No es la primera vez que esto sucede.

Así Baglini, ex presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, y uno de los pocos especialistas en presupuesto, coparticipación y temas fiscales que hasta diciembre quedaban en el Congreso, pasó de no ser incluido en las listas de su provincia a tener más poder dentro del Parlamento que quizás el que tenía siendo senador.

Baglini
es conocido tanto en el bloque radical de Diputados como en el Senado por negociar cada uno de los temas económicos conflictivos, no sólo durante el gobierno de Raúl Alfonsín y el de Fernando de la Rúa, sino como opositor con Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

Como en realidad es abogado especialista en temas constitucionales, aunque su pasión son los impuestos, presupuesto y coparticipación, también terció en decisiones clave como la remoción de Pedro Pou como presidente del Banco Central, haciéndose cargo del pedido de Fernando de la Rúa a la comisión especial del Congreso para que dictaminara sobre la existencia de pruebas o no que justificaran decretar el recambio en la cúpula del Central.

•Mano maestra

Como presidente de Presupuesto y Hacienda de Diputados, en dos ocasiones, manejó con mano de hierro los números de las partidas y negoció los recortes y subas de gastos más complicados. Y ni hablar de su conocida mano maestra para acordar reformas impositivas.

Forma parte de lo que en el Congreso se conoce como «El Club», un selecto grupo de legisladores que ocuparon ese estratégico cargo en Presupuesto y Hacienda y de quienes se dice son los únicos en Diputados y el Senado que conocen realmente la trama de cómo funciona la estructura de gastos del Estado. Ese selecto club se completa con el radical Jesús Rodríguezy los peronistas Oscar Lamberto y Jorge Matzkin, aunque en algunas ocasiones se incluyó también al pampeano Carlos Verna.

Esa posición les generó a todos una suerte de envidia interna en sus bloques, al punto que le costó a
Lamberto perder su nominación por otro período como jefe de esa comisión cuando asumió como diputado el 10 de diciembre de 2004.

•Crítica

Baglini terminó su mandato como senador con otro encontronazo histórico, aunque esta vez con Cristina Fernández de Kirchner. Como vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado intervino desde el primer día en el juzgamiento de Julio Nazareno y luego Eduardo Moliné O'Connor. La crisis comenzó cuando pidió excusarse por considerarse involucrado en el tema al tener, como abogado, temas pendientes de resolución ante la Corte Suprema. La primera dama se lo negó y comenzó una disputa que en realidad demostraba una crítica continua de Baglini a la forma en que se llevaba adelante el proceso de remoción de Moliné.

Fue el único senador salienteen diciembre que tuvo una despedida pública en el recinto. Después de uno de sus clásicos discursos, todos irónicos y con tono de cátedra, fue la duhaldista
Mabel Müller quien le dijo: «Si pudiera yo lo mantendría como asesor». No sabía la bonaerense que el radicalismo ya lo había acordado y que hasta el propio PJ lo habilitaba, «adhonorem», con oficina propia y hasta el gesto de mantenerle los mismos números telefónicos que usó mientras ejerció el mandato de senador.

Dejá tu comentario

Te puede interesar