Superasesor
El radical Raúl Baglini se quedará en el Congreso a pesar de haber terminado su mandato como senador por Mendoza en diciembre pasado. Los bloques radicales de Diputados y el Senado, e incluso el peronismo, acordaron que permanezca como asesor ad honorem en un año clave para la discusión de la nueva ley de coparticipación federal. Su permanencia es otra muestra de la falta de diputados y senadores especializados en temas fiscales en la reciente renovación de Cámaras. El primer uso que dará a los poderes sin banca que se le otorgaron será armar el documento base de discusión de la coparticipación. Pero todo indica que su oficina se convertirá en centro de consulta continuo para otros temas como, por ejemplo, la discusión del aumento en Impuestos Internos sobre cigarrillos o la reforma tributaria que exige la UCR.
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Baglini es conocido tanto en el bloque radical de Diputados como en el Senado por negociar cada uno de los temas económicos conflictivos, no sólo durante el gobierno de Raúl Alfonsín y el de Fernando de la Rúa, sino como opositor con Carlos Menem y Eduardo Duhalde.
•Mano maestra
Esa posición les generó a todos una suerte de envidia interna en sus bloques, al punto que le costó a Lamberto perder su nominación por otro período como jefe de esa comisión cuando asumió como diputado el 10 de diciembre de 2004.
•Crítica
Baglini terminó su mandato como senador con otro encontronazo histórico, aunque esta vez con Cristina Fernández de Kirchner. Como vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado intervino desde el primer día en el juzgamiento de Julio Nazareno y luego Eduardo Moliné O'Connor. La crisis comenzó cuando pidió excusarse por considerarse involucrado en el tema al tener, como abogado, temas pendientes de resolución ante la Corte Suprema. La primera dama se lo negó y comenzó una disputa que en realidad demostraba una crítica continua de Baglini a la forma en que se llevaba adelante el proceso de remoción de Moliné.
Fue el único senador salienteen diciembre que tuvo una despedida pública en el recinto. Después de uno de sus clásicos discursos, todos irónicos y con tono de cátedra, fue la duhaldista Mabel Müller quien le dijo: «Si pudiera yo lo mantendría como asesor». No sabía la bonaerense que el radicalismo ya lo había acordado y que hasta el propio PJ lo habilitaba, «adhonorem», con oficina propia y hasta el gesto de mantenerle los mismos números telefónicos que usó mientras ejerció el mandato de senador.




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