16 de octubre 2001 - 00:00

Surge un conflicto entre Casa Blanca y los jefes militares

Washington (EFE, ANSA, AFP) - Los aviones estadounidenses continuaron ayer con sus bombardeos masivos sobre los principales bastiones del régimen talibán en Afganistán, mientras las divergencias internas sobre los resultados de los ataques contra ese país enfrentan al gobierno de George W. Bush con la cúpula militar de los Estados Unidos.

Según publicaron en sus últimas ediciones varios medios estadounidenses, la cúpula militar de los Estados Unidos y la dirección civil del Pentágono están enfrentadas por cómo continuar la campaña militar sobre suelo afgano. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se ha quejado en privado en los últimos días de que los jefes militares no le han presentado «un plan de batalla creativo», señala el último número de la revista «Newsweek».

La principal diferencia radicaría en la cuestión de cuándo comenzar operaciones terrestres, con los jefes militares mucho más reticentes a enviar miembros de las fuerzas especiales a suelo afgano para otra cosa que no sean misiones de recolección de información. La cuestión que parece planear sobre los estrategas es que, tras ocho días de ataques, las bombas no han conseguido «sacar de sus agujeros» a los terroristas, tal como preveía Bush, y los propios militares reconocen que el simple uso de la fuerza no es la solución a todo el problema.

«Soy extraordinariamente pesimista acerca de la falta de información» sobre la marcha de la campaña, señala por su parte un general de la fuerza aérea en declaraciones que publica «The Washington Post». El militar, quien pidió el anonimato, considera que, si hubiera resultados más positivos, Rumsfeld se hubiera apresurado a anunciarlos.

Confianza

Según las cifras que se han podido averiguar, la intensidad de la campaña aérea no es tanta como parece. Durante los primeros cinco días de bombardeos se lanzaron unos 2.000 misiles y bombas, una cifra que no es muy grande para un país de más de 640.000 kilómetros cuadrados. Cada oleada de ataque incluye en torno a 10 bombarderos pesados y 15 cazabombarderos basados en portaaviones, una cifra que, según el «Post», difícilmente puede cubrir todos los objetivos que se quieren atacar, ya que muchos de ellos deben ser bombardeados sucesivamente para completar su destrucción o evitar su reconstrucción.

Confirmando, en parte, las especulaciones de la prensa, Bush aprovechó la ceremonia de asunción del nuevo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas estadounidenses, general Richard Myers, para estimular y dar confianza a todo el equipo del Pentágono. El presidente dijo que los Estados Unidos y sus aliados ganarán la guerra contra el terrorismo en todos los frentes, tanto sea el militar, como «el diplomático, judicial, financiero y en el de la inteligencia».

En tanto, helicópteros estadounidenses podrían haber entrado ya en Afganistán, según dio a conocer la cadena de televisión CNN. Un periodista de la cadena, en una transmisión desde Islamabad, indicó que «su gente en la zona» de Kandahar escuchaba «una actividad aérea inusitada, probablemente el ruido de helicópteros, y también el sonido de tiroteos, posiblemente en las calles». La semana pasada, fuentes militares indicaron que, después de la destrucción de los sistemas de defensa aérea, radares y equipos de comunicación de los talibanes, se aproximaba la fase de operaciones terrestres en Afganistán.

Anoche aviones estadounidenses seguían bombardeando Kabul, luego de que, durante la jornada, sobrevolaran la capital en varias oleadas sucesivas, realizando el bombardeo diurno más importante desde el inicio de los ataques, con unas diez explosiones. Y por la noche lanzaran cuatro bombas más. La ciudad de Jalalabad también sufrió un intenso bombardeo, con al menos diez explosiones.

En el frente norte, la oposición armada anunció que los bombardeos estadounidenses causaron la muerte de 50 soldados talibanes en la provincia de Badghis (noroeste). La oposición añadió que estaba a punto de tomar la ciudad de Mazar-i-Sharif (norte). Justamente en esa ciudad, los intensos bombardeos de los Estados Unidos causaron la muerte de cinco personas el viernes pasado, según anunció ayer la portavoz de la ONU en Islamabad.

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