Eduardo Duhalde sueña con armar un gabinete en las sombras en el Congreso y poner en aprietos al próximo gobierno. Al menos, ésta es una de las mejores excusas para filtrar al grueso de los miembros del actual gabinete en la lista de diputados nacionales del PJ bonaerense.
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La ristra, a la que el designado bautizó con exceso de optimismo «la boleta del Dream Team», tiene una decena de plazas en la primera fila reservadas a nombre de los ministros Alfredo Atanasof (jefe de Gabinete); Aníbal Fernández (Producción); las Gracielas, Giannettasio (Educación) y Camaño (Trabajo); Ginés González García (Salud); Juan José Alvarez (Justicia) y hasta Jorge Matzkin (Interior), quien mudaría electoralmente de La Pampa a Buenos Aires, a imagen y semejanza de Carlos Soria que protagonizó una migración similar en el '99 desde Río Negro, adonde acaba de volver para pelear la gobernación tras su paso por la Secretaría de Informaciones del Estado.
Todos ellos, más otros colaboradores del Presidente como el joven Sergio Massa (director ejecutivo de la ANSeS), podrían convertirse en un verdadero «shadow cabinet» que controle la gestión del Presidente que asuma el 25 de mayo, sea quien fuera.
Podría decirse que el duhaldismo oficial se prepara para hacer oposición, sea porque temen ahí una victoria de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Elisa Carrió y hasta de Ricardo López Murphy. O, lo que resultaría más traumático, los laderos presidenciales ya se alistan para confrontar con el mismo postulante oficial, Néstor Kirchner, en el supuesto de que éste se imponga en los comicios. «El peronismo de la provincia no había tenido hasta ahora la posibilidad de mostrar a sus figuras de proyección nacional, y menos de ejercer funciones en la Presidencia: llegó el momento de trasladar esa experiencia a Diputados y que cada uno de ustedes siga de cerca las gestiones de sus colegas: te imaginás a la Camaño monitoreando al ministro de Trabajo», se entusiasmó Duhalde en una de sus tantas tertulias con funcionarios.
Aunque no lo admiten de manera explícita, los duhaldistas imaginan que la gestión y su correlato en el virtual gabinete en las sombras -más el acercamiento con varios gobernadores-pueden convertirse en la antesala del regreso al poder del caudillo de Lomas de Zamora en 2007, esta vez gracias al voto popular, claro.
Algunos secretarios de Estado tendrían que conformarse con panoramas menos generosos en los comicios de este año. Antonio Arcuri (Legal y Técnica) podría encabezar la papeleta de senador provincial por la tercera sección electoral, ya que no alcanzarían las bancas en el palacio de las leyes para todos los aspirantes. Oscar Rodríguez, número 2 de la SIDE, todavía puja por un escaño, aunque sabe que su esposa, Mabel Müller, ya cubre el cupo parlamentario en la familia con su papel de senadora nacional.
Si se trata de parentescos, habrá que ver cuánto pesa Gustavo Ferri, secretario general de la JP bonaerense, yerno de los Duhalde y admirador, por sobre todas las cosas, de Chiche. Ferri encabeza junto a Fernando Gray (secretario de Comunicación Social) y Mariano Cascallares (director nacional de la Juventud) la denominada corriente renovadora, que auspicia el primer mandatario, entre los menores de 35.
Este trío, en compañía de otros congéneres con funciones en gobernaciones y en distritos del PJ, se entrevistó el viernes con Kirchner y se comprometió a relanzar la Juventud Peronista que, en el consejo nacional, todavía gerencia Hernán Corach, primogénito de Carlos Corach. Obviamente, no piensan sumarlo. La fecha tentativa podría ser el 24 de marzo. Para esa fecha, Ferri espera estar en plena campaña.
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