El radicalismo porteño se agitaba ayer con reuniones que lograran remontar la caída de un plan incipiente que terminó desarmando Ricardo López Murphy al apadrinar a Patricia Bullrich como candidata a suceder a Aníbal Ibarra.
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El cronograma electoral no es un dato menor y alimenta la ansiedad de los radicales sin candidato. El 31 de marzo cierran las listas para la interna que la UCR disputará el 6 de abril, pero además, el 8 de abril cierra en la Capital Federal la presentación de alianzas para la elección porteña del 8 de junio.
De esa manera, si quedan posibilidades de que los radicales se sientan en paz y comulguen nuevamente con Ibarra, sólo tendrán 24 horas para resolverlo: el 7 de abril debería reunirse la convención partidaria para definir si hay alianzas (si es que ese día ya se terminó el escrutinio).
La posibilidad de anular las internas por una lista de unidad (plan Olivera) no parece hoy razonable. Uno de los candidatos a esa compulsa, Cristian Caram, quien se mantiene en las filas de Rodolfo Terragno en una sociedad que alterna con Jesús Rodríguez, tiene un interés mayor que el de consagrarse postulante a reemplazar a Ibarra. Caram, con J. Rodríguez y aledaños intenta hegemonizar el distrito. Como en la interna se eligen también los delegados partidarios y éstos nominan al futuro presidentede la UCR -cargo que ahora ocupa Silverio Fernández Gaido-, espera ganar las urnas para dominar la Capital, quizá con J. Rodríguez como titular del comité porteño.
Por la tarde de ayer, Terragno se entrevistaba con Aníbal Ibarra para escuchar un plan alternativo a la consigna «vicejefatura o nada» con la que viene presionando un acólito del senador Caram. Este es un legislador poco conocido, a quien Raúl Alfonsín criticó duramente y acusó de usar contratos del Gobierno de la Ciudad con fines políticos, en una puja que el caramismo festeja al haberlo puesto el ex presidente, creen, a su misma altura en la discusión.
• Ufanado
Ibarra, que tentó a Bullrich sin éxito, miraba ayer ufanado la jugada de L. Murphy, convencido de que esa candidata le resta votos a su contrincante Mauricio Macri, pero también ante el radicalismo deprimido intentaba convencer a Terragno de que aceptara unos renglones en las listas de candidatos a legisladores y diputados nacionales, y la promesa de ocupar dos secretarías en caso de que el frentista resulte reelecto.
La misma oferta ya la escuchó J. Rodríguez y también Rafael Pascual, pero no hubo acuerdo. De otra forma no se hubiera entramado el plan Olivera (ver nota aparte).
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