21 de marzo 2006 - 00:00

Telerman nutre el "misterio Grosso"

La figura de Carlos Grosso se encamina a convertirse en un enigma político. ¿Será verdad que lo llamó como consejero el mismo hombre que contribuyó a sacarlo del poder, es decir, Aníbal Ibarra? Al mismo tiempo, se le atribuyó al Ibarra de Ibarra, o sea, al legislador Helio Rebot, haber dado el golpe de gracia sobre el ex jefe de Gobierno, votando su destitución, bajo el mandato de un viejo sentimiento «grossista». A una razón similar se abrazó Jorge Argüello cuando explicó a sus amigos por qué no firmaría una solicitada en favor de Ibarra: «No puedo hacerlo, yo formé parte del gobierno de Carlos y no puedo olvidar lo que nos hizo». Todas estas explicaciones llevaron a varios cronistas a hablar de «la venganza de Grosso», al mismo tiempo que comparaban el final de Ibarra con el de su antecesor. Vidas paralelas en las que sigue habiendo un par de diferencias: Puerto Madero y el paseo del Pilar, por ejemplo, son obras que el alcalde del Frepaso se fue sin siquiera imaginar.

Si falta algo para completar el misterio de la fascinación de este hombre sobre los demás integrantes de su clase (hasta Adolfo Rodríguez Saá cayó rendido, pagando por ello inclusive el comienzo del largo cacerolazo que lo sacó del poder), hay que mirar de cerca los movimientos de Jorge Telerman. El nuevo «intendente» diagrama con sigilo la estructura de su administración, determinando los cargos y los nombres que podrían hacer juego con ellos. ¿Su fuente de inspiración? Hay que buscar cerca de Grosso, claro: es el arquitecto Raúl Kalinsky, el secretario de Obras Públicas de aquella gestión que, no debería extrañar, en cualquier momento se vuelve «histórica».

• Recomendación

Kalinsky, desde la ciudad de Salta, donde ahora ejerce la jefatura de Gabinete municipal, ha recomendado el formato para el área de obras y servicios públicos, medio ambiente, mantenimiento urbano, etc. También algunos nombres (desde el ex macrista Juan Pablo Schiavi -descorchó champagne anticipándose a la caída de Ibarra en el cumpleaños de Eduardo Valdés- hasta el actual director de autopistas, Felipe Nougués). Lo que todo el mundo suponía una subordinación a Julio De Vido en esa área, termina siendo reemplazada como una devoción grossista también en Telerman.

Como el peronismo porteño siga así, habrá que ir pensando en un proyecto «Grosso 2007», que podría aliviar a Néstor Kirchner del mortificante tatetí de la candidatura metropolitana (Scioli, Lavagna, el propio Telerman). ¿Que habría problemas de imagen? El paso del tiempo embellece a los gobernantes en la Argentina. O, como decía Juan Perón, «me creen bueno porque los que vinieron después fueron peores». Hay que escucharlo si no -suena bien en estos días- al hijo de Raúl Lastiri, ya sesentón, lamentándose: «Miro la Argentina de estos días y pienso: pensar que al viejo lo sacrificaron por 300 corbatas».

Dejá tu comentario

Te puede interesar