24 de septiembre 2004 - 00:00

Timerman, atrapado entre convicciones y el lobby

Héctor Timerman, el cónsul en Nueva York, se convirtió en la figura central del viaje de Néstor Kirchner a la sede de la ONU. Sobre todo si se lo mide en el tiempo dedicado a los medios de comunicación, que es el patrón de medida para los criterios políticos de muchos funcionarios del gobierno. En su habitual alocución radial, Timerman aportó una nueva perspectiva a la apología presidencial a la que se ha consagrado últimamente. «Los norteamericanos pueden entender las posiciones siempre y cuando sean firmes, convicciones sentidas. Lo que no comprenden y por eso no terminan nunca de establecer alguna relación, es a aquellos gobernantes que dudan», dijo el cónsul. Citar a Aldo Rico con aquello de que «la duda es una jactancia de los intelectuales» es un reflejo que Timerman no se merece. Pero sí cabe observar que, con el criterio del cónsul, Saddam Hussein y Osama Bin Laden deberían ser apreciados por el pueblo norteamericano. ¿O acaso dudan? Más allá de las meditaciones verticalizadas de Timerman, interesa leer la nota que sigue, publicada en el periódico electrónico «Urgente 24», donde se revela una trama de intereses que tiene poco que ver con las «convicciones sentidas» del Presidente y su cónsul:

El cónsul argentino en Nueva York, Héctor Timerman, salió ante los medios a señalar que el discurso del presidente Néstor Kirchner ante la Asamblea de la ONU en el que criticó con dureza al FMI fue «bien recibido» en EE.UU., porque ese país entiende las «posiciones firmes». Pero existe otro y verdadero motivo por el cual Timerman se muestra tan satisfecho ante los medios. Sucede que el cónsul busca el reemplazo del embajador argentino en EE.UU., José Octavio Bordón. Y sabe que sobre la base de sus «buenos deberes» por estos días en Nueva York depende su aterrizaje a ese cargo. En tanto, y por las dudas, Bordón también salió a la carga contra los organismos internacionales. En declaraciones radiales, el embajador acaba de asegurar que la ONU, el FMI y el Banco Mundial «a veces provocan problemas en vez de resolverlos».

Los estadounidenses pueden entender las posiciones, siempre y cuando sean firmes, convicciones sentidas. Lo que no comprenden y no terminan nunca de establecer alguna relación es con aquellos países o aquellos gobernantes que dudan», enfatiza el Timerman ante los medios.

Sin embargo, existe otro y verdadero motivo por el cual el cónsul se muestra tan satisfecho ante los medios. Los denodados esfuerzos que Timerman está haciendo en EE.UU. son nada más ni nada menos que para «moverle» el piso a Bordón.

Timerman fue candidato a diputado del ARI. Ahora, busca un reemplazo del embajador. Sus buenos deberes en Nueva York se deben a su interés por ocupar el cargo de Bordón. Es más, para que la movida sea efectiva, el propio Timerman se encargó de contratar a Miguel Cohen, un prestigioso empresario especializado en cuestiones internacionales, para que diseñe y organice la agenda a Néstor Kirchner en Nueva York.

• Operación de prensa

Cohen es director del Programa de Posgrado en Asuntos Internacionales de la New School University de la ciudad de Nueva York. Ese ejecutivo fue el mismo que contrató a una prestigiosa agencia de prensa que logró la tan mencionada nota que el «Financial Times» publicó el lunes pasado en la que se destacaba la labor del ministro Roberto Lavagna en la negociación con los acreedores de la deuda en default y en la que se aseguraba que la batalla está a punto de ser ganada por el gobierno de Kirchner, porque los bonistas aceptarían la propuesta con una quita histórica.

Horas después de que la nota del matutino londinense fuera reproducida por los medios locales, el director del FMI, Rodrigo de Rato, ponía en claro que la Argentina debería lograr un superávit fiscal primario de 4% del PBI para salir del default e incentivar la inversión extranjera en el país, al tiempo que alegó que el país debería «recuperar la buena relación con los acreedores».

Cohen se desempeñó, además, en el Banco Mundial entre 1972 y 1999. Por ejemplo, en la Argentina, fue ejecutivo de ese organismo multilateral desde 1998 hasta su retiro, en 1999.

En abril de 2002, Cohen organizó un seminario en la New School University, destinado a analizar la crisis argentina tras la caída del gobierno de Fernando de la Rúa.

En tanto, recientemente, el embajador argentino Bordón acaba de señalar en declaraciones radiales que en Nueva York los líderes mundiales empezaron a comprender que la «Argentina tiene una estrategia integral, sustentable de mediano y largo plazo para cumplir con sus obligaciones».

El diplomático resaltó -en línea con el discurso presidencial de exigir reformas- que «las instituciones como la ONU y las financieras internacionales no están a la altura de los desafíos» que deben enfrentar en los últimos años. Por las dudas, y antes que el huracán termine por llevarlo, Bordón se mantiene en línea con el Presidente.

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