8 de septiembre 2003 - 00:00

Tras Sta. Fe, PJ cerca de quórum en Diputados

El peronismo continuaba anoche en el camino de conseguir el quórum propio en la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre, cuando se garantizaba cinco diputados electos en Santa Fe, uno más de lo esperado dentro de los cálculos partidarios. Pero esa supremacía no significa necesariamente que Néstor Kirchner contará con una bancada partidaria encolumnada detrás del Poder Ejecutivo. La pacificación que se consiguió dentro del bloque PJ en los últimos días, producto de las órdenes impartidas por Eduardo Duhalde a sus seguidores, y en menor medida por Carlos Menem a los suyos, unificó a los diputados detrás de los pedidos del Presidente, pero no le garantiza lealtad absoluta. Y los nombres de muchos diputados que ingresarán en diciembre, augura un período de más independencia entre el peronismo legislativo y el peronismo gobernante.

Los diputados terminaron la semana pasada de aprobar la mayor parte de los proyectos económico-financieros que el gobierno le pide al Congreso. Algunas de ellas esperaban, incluso desde finales del gobierno de Eduardo Duhalde y ahora el Senado debe terminar la tarea.

No hay ahora en agenda temas complicados en la Cámara baja, la tarea parece estar centrada dentro del peronismo en trabajar en el armado de una bancada PJ más unificada y la apuesta a obtener quórum propio como resultado de la ronda electoral de 2003.

Después de la última catarsis que hizo el bloque PJ, durante una reunión de la bancada donde se prometió una visita a la Residencia de Olivos para hablar con Kirchner que todavía no se concretó, la situación interna se recompuso bastante. Particularmente en lo que se refiere a la situación de los menemistas y duhaldistas más reacios a colaborar con el Presidente. En la misma proporción disminuyó la influencia creciente que estaba consiguiendo el grupo Talcahuano, brazo más cercano a Kirchner.

• Aceptación

Como consecuencia de las instrucciones que Duhalde impartió en la última reunión en la Quinta 17 de Octubre, los duhaldistas, incluyendo los más rebeldes, aceptaron votar cualquier iniciativa que pida el Ejecutivo. Algo similar ocurre con los menemistas, por órdenes similares recibidas de Carlos Menem.

En el lenguaje peronista eso no significa un apoyo cerrado a la gestión de Kirchner. Valga recordar que algo similar hicieron los integrantes del PJ durante el primer año de la presidencia de Fernando de la Rúa. Es decir, que el Ejecutivo corra con la responsabilidad de las medidas que propone, sin poder alegar obstáculos por parte del Congreso.

La consecuencia directa de eso fue la pérdida de poder del grupo de diputados más cercanos al kirchnerismo. Esto no sólo por una cuestión de número superior entre duhaldistas y menemistas, sino también porque el propio pre
sidente ya comprobó que muchos de sus mas acérrimos defensores en los medios de comunicación y quienes lo acompañaron desde el principio terminaron votando en contra las propias leyes que Roberto Lavagna le pidió al Congreso o directamente no concurriendo a las sesiones. Sólo unos pocos, como Ricardo Falú en juicio político, siguen poniendo la cara para cumplir las órdenes del Presidente. Otros ya están comprobando que no les fue tan bien militando en las filas del kirchnerismo extremo. Al cordobés Eduardo Di Cola, uno de los primeros en abrazar la causa patagónica, José Manuel de la Sota le había prometido el segundo o cuarto lugar en la lista de diputados nacionales del PJ. Terminó en el sexto puesto -casi sin posibilidad de renovar su mandato de Diputados- y se sabe que el presidente de la Nación no levantó el teléfono para salvarlo, aunque seguramente se le buscará un lugar en el Ejecutivo.

Lo cierto es que las leyes que Lavagna exigió para el FMI o los proyectos complicados como el paquete antievasión fueron votados por duhaldistas y menemistas, y esto se asienta un ejemplo de cómo será el control político del bloque PJ.

Duhalde rompió la resistencia embrionaria a Kirchner que surgía desde sus propias filas. Jorge Villaverde, Carlos Brawn y Chicho Basile, por ejemplo, volvieron al recinto a votar las leyes del FMI en la misma sesión que sólo cuatro kirchneristas, de los 16 que hoy suman, aceptaron sentarse a aprobar esos proyectos que pide Lavagna.

Y en este marco la definición de las elecciones en provincias parece continuar definiendo la posibilidad de una importante supremacía del PJ en Diputados desde diciembre, pero que no implica necesariamente que la mayoría será incondicional del Poder Ejecutivo.

La semana pasada, el mismo día que seis integrantes del grupo Talcahuano se reunía con Aníbal Ibarra para ratificar el apoyo kirchnerista a su candidatura a jefe de Gobierno, Diego Santilli cruzaba del edificio Anexo de Diputados al Palacio de la mano de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta para empezar a bordar la participación de los diputados macristas en el bloque PJ.

En esos días resonaban las declaraciones de Duhalde cuando anticipó: «El Presidente va a tener 120 diputados peronistas». Revisando algunos nombres de esa lista se puede verificar que no todos son de la simpatía de Kirchner. Empezando por Carlos Ruckauf llegarán al recinto. Graciela Camaño, Chiche Duhalde, Juanjo Alvarez y, fuera de la elección, hasta regresa Humberto Roggero que en diciembre abandonaría la embajada en Roma. Desde Santa Fe, Oscar Lamberto regresa a Diputados, después de dos años en el Senado, y con la segura indicación del bloque de volver a ocuparse de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda, que comandó durante más de 8 años con un estilo que gusta del todo a Cristina Fernández de Kirchner.

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