Ultimo ademán de Kirchner vs. Menem
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«No hay que olvidarse de los que se llenaron los bolsillos y después se escaparon» -no citó nombres pero la frase tuvo destinos específicos-, castigó y aseguró que, a pesar de eso, el gobierno hará un aporte y la empresa se «va poner en funcionamiento».
«En 1988, por intereses políticos, la provincia entregó un punto de su coparticipación», recordó Kirchner para remontarse a los días de Menem gobernador. «Pero ahora los vamos a ayudar para que recuperen ese punto», se animó a prometer el Presidente.
• Observación
Pero no lo mencionó. Incluso, mezquinó sus referencias preferidas contra los años '90. De todos modos, hizo una observación que fue leída en esa dirección: «Se terminó eso de pensar que el mejor dirigente es el más pícaro, el que más plata hace rápidamente».
Igualmente, para no espantar votos, aclaró que no va «a poner ningún condicionamiento». Sin embargo, aseguró que «La Rioja les va a dar una lección a los argentinos el 23 de octubre» porque luego de la elección, la gente «va a estar festejando en las calles el inicio de un nuevo tiempo».
«La Rioja va a ser el punto de inflexión de la nueva Argentina, y aquellos que decían que los riojanos tal y cual cosa van a tener que callarse la boca y admitir que los riojanos de la fundación de la patria siempre van a estar en la construcción de la Argentina que necesitamos», empezó a despedirse.
Sobre el final, repitió la súplica de pedir que lo «ayuden» para reconstruir «la patria», y atento al lugar, incluyó a Facundo Quiroga entre los ejemplos a seguir.
La gira de Kirchner por La Rioja y Catamarca responde en gran medida a «asuntos personales» que el Presidente pretende resolver con Menem y Barrionuevo.
• Reiteración
Queda en evidencia que el santacruceño sólo pone el cuerpo en los cierres de campaña donde más se juega. Es por eso que también viajó el lunes pasado a la ciudad de Rosario para acompañar al crédito del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, intentando sacarlo de la sombra de una alianza de socialistas y radicales que hoy es primera fuerza en Santa Fe.
El juego de opuestos que tanto alimenta Kirchner se activa con mayor fuerza en provincias donde es fácilmente identificable un caudillo local que interpreta el papel del peronismo «malo» o «tradicional», según la maniquea versión de la Casa Rosada. Tales son los casos de La Rioja y Catamarca.
Para combatir a un Menem que va como candidato a senador por el PJ, Kirchner enroló al gobernador Maza -competirá en la lista del Partido de la Victoria-, que a cambio de suculentos fondos federales está haciendo un trabajo prolijo que debería tener su puntada final con una derrota.
Ayer, con Kirchner en su provincia, Menem se limitó a una breve recorrida por barrios populares de la capital riojana mientras preparó el cierre de campaña programado para hoy con una caravana por el noroeste de la ciudad.
En Catamarca la historia es similar, aunque allí Kirchner juega a dos bandas: apuesta a la victoria del oficialista Frente Cívico y Social (alianza liderada por radicales que mantiene buena sintonía con el Ejecutivo nacional) y, en paralelo, a sus hombres del Frente para la Victoria.
Su enemigo es Barrionuevo, que se candidatea para la Cámara baja nacional con el sello del PJ en su poder y no oculta su desprecio por Kirchner ni su intención de volver a competir por la conducción de la provincia en 2007.
Como gesto de sus insalvables diferencias con el kirchnerismo, el PJ catamarqueño liderado por Barrionuevo, en la víspera de la llegada del Presidente, expulsó de sus filas a Eduardo Pastoriza, el primer candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria.



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