29 de noviembre 2002 - 00:00

Un provincial salvó el acuerdo

El pacto político entre oficialismo y oposición se destrabó en el Congreso cerca de las 20 de ayer, tras una interminable negociación por capítulos -con mucho suspenso y que parecía destinada al fracaso- entre radicales, provinciales y las distintas tribus del PJ. La salida la dio el salteño Ricardo Gómez Diez, candidato a vicepresidente de Ricardo López Murphy.

Cuando el gobierno estaba virtualmente encerrado en un callejón sin salida por la rebeldía legislativa a terminar de aprobar el paquete electoral, en la oficina del radical Carlos Maestro se sacó de la galera un acuerdo de apuro entre oficialistas y opositores que permitió modificar la ley de acefalía y darle marco legal al interregno que dejará Eduardo Duhalde entre el 25 de mayo y el 10 de diciembre de 2003, cuando se completa el mandato interruptus de Fernando de la Rúa.

Asimismo, se fija fecha cierta de asunción a quien sea consagrado por el voto popular el 27 de abril o el 18 de mayo, si hay segunda vuelta. Será el 25 de mayo, pero oficialmente entrará en funciones el 10 de diciembre de 2003 y hasta la misma fecha de 2007, con un bonus de 199 días que no se computarán como remanente de la gestión delarruista y tampoco como parte del mandato entrante.

Quedó a salvo, al menos en los papeles, cualquier proscripción a Carlos Menem. Este era el punto más conflictivo. Aun cuando resulta utópico impedir querellas judiciales si se trata del riojano, por lo pronto se buscó un marco legal que permita soslayar el impedimento constitucional que afectaría al ex presidente. Según el artículo 90, debe mediar un período completo en manos de otro presidente para que un ex mandatario pueda volver a postularse al Ejecutivo.

Si Duhalde se retira antes de que termine el mandato correspondiente al delarruismo, quedaría un lapso inconcluso de casi 7 meses que vedaría a Menem.

Por eso, los seguidores del peronismo de Anillaco resistían cualquier modificación al sistema de acefalía, salvo -tal cual barajó el salteño Marcelo López Arias- que se dejara explícito que el período de la administración entrante comenzará el 25 de mayo de 2003 y durará 4 años exactos desde ese día.

En lo de
Maestro, conferenciaron los peronistas Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Angel Pichetto, más el renovador salteño Ricardo Gómez Diez y la romerista Sonia Escudero. La dama -por carácter transitivo, menemista- venía sosteniendo que se mantuviera el régimen vigente, con idéntico criterio al de su comprovinciano López Arias.

Durante una hora, los presentes hicieron un mix entre los proyectos de
Maestro y Gómez Diez, más las correcciones que pergeñaron la señora de Kirchner y su congénere de Salta. El menemismo debía participar del acuerdo para evitar la fractura del bloque oficialista y, en consecuencia, cualquier complicación a los proyectos clave que necesita el Ejecutivo en las horas que quedan de ordinarias y en las extraordinarias, con un temario que incluye leyes prometidas al Fondo y, por supuesto, el presupuesto del año que viene.

La clave de la coincidencia puede resumirse en un punto: el interregno que dejará el renunciante
Duhalde desde mayo hasta diciembre no «será considerado a los efectos de la prohibición prevista en el último párrafo del artículo 90 de la Constitución Nacional». Es decir que esos 199 días no se computarán como remanente del mandato incompleto de De la Rúa -lo cual dejaría fuera de pista a Menem-, y tampoco como parte de la gestión a iniciarse.

Con los diputados radicales
Horacio Pernasetti, Juan Miguenz y Luis Molinari Romero que peregrinaron al Senado por segunda vez en la misma jornada, se consensuó no sólo el texto de acefalía, sino también incluir en el cronograma electoral que -ya se debatía en el recinto de la Cámara baja- el nuevo presidente ejercerá para el período 10 de diciembre de 2003-2007, de manera tal de mantener unida la renovación parlamentaria y el recambio en la Casa Rosada.

La UCR aceptó aprobar en Diputados, a continuación de la sanción senatorial, las reformas a acefalía y convertirlo en ley, además de devolver en revisión a la Cámara alta la agenda de urnas para que allí ratificaran el período de 4 años desde diciembre y quedara convertido en ley todo el combo parlamentario.

El pacto político estuvo a punto de ponerse en marcha varias horas antes, más precisamente al mediodía, después de que
Eduardo Menem bendijera un paper de Gómez Diez que le acercaron Jorge Busti, Pichetto y el radical Eduardo Moro.

A la tarde,
E. Menem volvió sobre sus pasos, dudó de lo que había aprobado y dijo que volaría a La Rioja para participar de un acto partidario. Fue después que Escudero y otros senadores se soliviantaran contra José Luis Gioja. Al jefe del bloque, a quien muchos consideran un emisario del Ejecutivo en el Senado, se le reprochaba haber trasladado el pacto con Menem y otros caciques senatoriales, sin haberlo consultado con la propia tropa. Gioja llegó a pedir en Labor Parlamentaria que la ley de acefalía fuera el primer punto de la sesión que comenzaría a las 16. El desaire a sus compañeros provocó una dilación hasta las 20, que mantuvo en vilo al gobierno.

Al margen de esta interna,
Gómez Diez volvió a encumbrarse como salvavidas del oficialismo, a imagen y semejanza de lo que sucedió en agosto, cuando una iniciativa de su autoría -suscripta por el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana)- permitió derogar la polémica figura de Subversión Económica. A último momento, de la mano de Maestro recuperó el papel protagónico que parecía perder en medio de las pujas del PJ.

Su desempeño empezó a media mañana. Cerca de las 10, el vice de
Ricardo López Murphy le acercó variantes a Juan Carlos Maqueda. El presidente provisional -un especialista en materia constitucional- improvisó una ronda de consultas en su propia oficina. Allí se reunieron los justicialistas Pichetto y Busti -que venían con el aliento de Gioja para encontrar una solución-, los radicales Maestro y Moro, y, por supuesto, Gómez Diez. En la oficina de Maqueda, se armó una comitiva que marchó hasta dependencias del menemismo. Busti pidió que se sumaran los correligionarios. Frente a Eduardo Menem, Pichetto, el ex gobernador de Entre Ríos, el chaqueño Moro y el cacique del Interbloque Federal intercambiaron puntos de vista. Al riojano le interesó la propuesta de Gómez Diez que establece que el período constitucional del electo empieza el 10 de diciembre. Además, no da lugar a especulaciones sobre el interregno desde el 25 de mayo hasta la fecha oficial de asunción: ese plazo -dice el texto acordado- no se considerará «período» a los efectos constitucionales.

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