14 de julio 2005 - 00:00

Voracidad oficial pretende ahora control de Diputados

La voluntad de Néstor Kirchner de castigar a José María Díaz Bancalari -separándolo de la presidencia del bloque PJ de Diputados- por participar en la lista de senadores bonaerense junto con Hilda Chiche Duhalde quedó ayer clara cuando los Fernández del gabinete nacional salieron a apoyar ampliamente el pedido que presentaron el martes los diputados K. Pero la crisis del bloque oficialista ya va más allá de los planteos kirchneristas, por lo que la salida de Díaz Bancalari del cargo es una cuestión decidida. Tanto como la imposibilidad hoy de mantener unida la bancada PJ antes o después de las elecciones de octubre. Se abrirá, con seguridad, un nuevo y complejo armado de mayorías en el Congreso que complicará la votación de leyes después de diciembre y que sólo una nueva paz en el PJ podrá evitar.

• El kirchnerismo -y encuestas amigas- está convencido de que desde diciembre el oficialismo de la Casa Rosada podrá contar con una mayoría holgada en Diputados dentro de la bancada PJ. Reforzó esa idea ayer el propio Kirchner desde Catamarca: «Les pido que el 23 de octubre me den las manos necesarias en Diputados para seguir cambiando el país».

Bajo esa realidad se da como hecho que, resulten o no las escaramuzas para desplazar ahora a Díaz Bancalari, la conducción de la bancada cambiará si aún se mantiene unida. Será, entonces, un interinato del pampeano Manuel Baladrón o una ruptura poniendo en la cabeza del bloque al cordobés Carlos Caserio -por indicación de José Manuel de la Sota en acuerdo con el Presidente- u otro como el rionegrino Osvaldo Nemirovsci, pero la suerte está echada.

«Al 'Mono' lo damos por perdido», confiaba ayer uno de los operadores del duhaldismo en Diputados con relación al futuro del jefe de bloque. «El problema ahora es salvarlo a Camaño

• Votaciones

Tampoco es cierto el argumento de último momento que el duhaldismo quiso esgrimir el martes para salvar a Díaz Bancalari: para modificar la mesa de conducción hacen falta los dos tercios de los votos del bloque. Para pruebas, la historia reciente: José Luis Manzano lo desplazó a Diego Ibáñez de la presidencia del bloque en una votación por mayoría simple; Jorge Matzkin lo sucedió sin traumas, pero a él lo desplazó Humberto Roggero-, también por la mitad más uno de los votos.

Eduardo Camaño, presidente de la Cámara, se caracterizó siempre por armar poder dentro de Diputados, no sólo con el peronismo, sino haciendo base en otras fuerzas. Su presidencia de la Cámara siempre fue defendida por radicales, provinciales y en algunos casos por el ARI y parte de la izquierda. Supo, además, «salir» de la provincia de Buenos Aires para armar su base de sustentación dentro del bloque PJ. Por tanto, su apoyo todavía no esta sólo en el PJ.

En la construcción de poder es más rápido Eduardo que el «Mono».

No fue tan rápido Díaz Bancalari en esa construcción de poder. De hecho en medio de esta crisis se pudieron escuchar las defensas de
Graciela Camaño, Domingo Vitale, Daniel Basile o Juan Carlos Correa, pero de ningún diputado de otra provincia.

El kirchnerismo quiere también la presidencia de Diputados, el cargo más estratégico de la Cámara y tercero en la línea de sucesión presidencial
, al punto que en su desesperación política ya lo da por ganado.

Carlos Kunkel
fue el primer integrante del gabinete que comenzó ayer a mencionar la necesidad de contar también con ese cargo para el kirchnerismo, algo que los diputados K habían dejado para más adelante.

Pero el inicio adelantado de esa batalla tiene sus complicaciones. Como toda rama peronista,el kirchnerismo ya tiene sus divisiones: en la Casa de Gobierno ven con buenos ojos a
Rafael Bielsa conduciendo la Cámara de Diputados, algo que no le resultará fácil habida cuenta de las diferencias de trato que pueden existir entre los silenciosos y recatados pasillos de la Cancillería y la horda de legisladores protestando por la demora en el pago de dietas, entrega de pasajes o falta de autos con chofer. La pasión por el chisme y la disputa por despachos es similar en las dos reparticiones.

Pero mientras tanto, los neokirchneristas bonaerenses lo tienen a
Alberto Balestrini como número puesto para ese cargo. Reglas para este caso ya no existen, todas fueron rotas entre Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde y, después, las internas bonaerenses. La historia dice que el presidente de la Cámara de Diputados siempre es de la provincia de Buenos Aires y el jefe del bloque oficialista -sea cual fuere el partido-, un representante de otra provincia. De la Rúa quebró la norma poniendo al porteño Rafael Pascual y después Duhalde hizo lo suyo consagrando a la actual dupla de bonaerenses.

En esta situación, al duhaldismo no le queda otra opción que intentar una alianza con menemistas, adolfistas y representantes de
Luis Patti y con ellos romper el bloque, para dedicarse a defenderlo a Camaño en alianza con otras fuerzas.

Así como el kirchnerismo esta contando la plata que mañana va a ganar en el casino, el duhaldismo cree que va a reunir 70 diputados propios en su nuevo bloque, en el que pretende retener el sello oficial del peronismo, igual que en la provincia de Buenos Aires.

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