Voracidad oficial pretende ahora control de Diputados
-
Semana decisiva para el Consejo de la Magistratura entre denuncias a jueces y cambios en la selección
-
Se mueve el PJ: el kirchnerismo apunta a Sergio Uñac para plantarle una interna a Kicillof
• Eduardo Camaño, presidente de la Cámara, se caracterizó siempre por armar poder dentro de Diputados, no sólo con el peronismo, sino haciendo base en otras fuerzas. Su presidencia de la Cámara siempre fue defendida por radicales, provinciales y en algunos casos por el ARI y parte de la izquierda. Supo, además, «salir» de la provincia de Buenos Aires para armar su base de sustentación dentro del bloque PJ. Por tanto, su apoyo todavía no esta sólo en el PJ.
En la construcción de poder es más rápido Eduardo que el «Mono».
No fue tan rápido Díaz Bancalari en esa construcción de poder. De hecho en medio de esta crisis se pudieron escuchar las defensas de Graciela Camaño, Domingo Vitale, Daniel Basile o Juan Carlos Correa, pero de ningún diputado de otra provincia.
El kirchnerismo quiere también la presidencia de Diputados, el cargo más estratégico de la Cámara y tercero en la línea de sucesión presidencial, al punto que en su desesperación política ya lo da por ganado.
Carlos Kunkel fue el primer integrante del gabinete que comenzó ayer a mencionar la necesidad de contar también con ese cargo para el kirchnerismo, algo que los diputados K habían dejado para más adelante.
Pero el inicio adelantado de esa batalla tiene sus complicaciones. Como toda rama peronista,el kirchnerismo ya tiene sus divisiones: en la Casa de Gobierno ven con buenos ojos a Rafael Bielsa conduciendo la Cámara de Diputados, algo que no le resultará fácil habida cuenta de las diferencias de trato que pueden existir entre los silenciosos y recatados pasillos de la Cancillería y la horda de legisladores protestando por la demora en el pago de dietas, entrega de pasajes o falta de autos con chofer. La pasión por el chisme y la disputa por despachos es similar en las dos reparticiones.
Pero mientras tanto, los neokirchneristas bonaerenses lo tienen a Alberto Balestrini como número puesto para ese cargo. Reglas para este caso ya no existen, todas fueron rotas entre Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde y, después, las internas bonaerenses. La historia dice que el presidente de la Cámara de Diputados siempre es de la provincia de Buenos Aires y el jefe del bloque oficialista -sea cual fuere el partido-, un representante de otra provincia. De la Rúa quebró la norma poniendo al porteño Rafael Pascual y después Duhalde hizo lo suyo consagrando a la actual dupla de bonaerenses.
En esta situación, al duhaldismo no le queda otra opción que intentar una alianza con menemistas, adolfistas y representantes de Luis Patti y con ellos romper el bloque, para dedicarse a defenderlo a Camaño en alianza con otras fuerzas.
Así como el kirchnerismo esta contando la plata que mañana va a ganar en el casino, el duhaldismo cree que va a reunir 70 diputados propios en su nuevo bloque, en el que pretende retener el sello oficial del peronismo, igual que en la provincia de Buenos Aires.




Dejá tu comentario