Voto contra Borocotó desnuda debilidad K

Política

El éxito que consiguió el gobierno al imponerse en la Cámara de Diputados y conseguir que Eduardo Lorenzo Borocotó jurara finalmente como diputado a pesar de la impugnación del macrismo, desnudó por otro lado una debilidad que el kirchnerismo deberá solucionar en un plazo no mayor a una semana. Esa votación la ganó el oficialismo por 124 votos contra 102 de la oposición, contando con el apoyo del ARI. Pero en la próxima votación de la prórroga de impuestos necesitará 129 votos positivos y todas las fuerzas que esta semana tuvo en contra, sumados los aristas, les volverán a exigir cambios en Ganancias y Bienes Personales. Conseguir esa cantidad de votos obligará al kirchnerismo a negociar.

Hasta ahora el oficialismo kirchnerista de la Cámara de Diputados no tiene en mente constituir más comisiones que las que sean necesarias para debatir los proyectos que el Poder Ejecutivo pedirá al Congreso en sesiones extraordinarias. Se limitaron hasta ahora a las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Educación y Pymes, teniendo en cuenta que se deben votar con seguridad antes de fin de año el Presupuesto 2006, las prórrogas de impuestos, el proyecto de incentivos a capitalización de pymes y la ley de financiamiento educativo. A esos deberá agregarse, luego, el proyecto que crea cargos específicos para financiar obras de infraestructura de transporte eléctrico, una iniciativa que el Congreso se resistió hasta ahora a aprobar.

Pero el gobierno ya comenzó a adelantar que la lista de proyectos a debatir durante este mes y febrero de 2006 sería mayor aún. Se relató ayer en la Casa de Gobierno que existirán dos decretos de convocatoria a extraordinarias -uno de ellos ya está redactado- solicitando el tratamiento de proyectos. Si se confirma la extensión de temas, Alberto Balestrini y Agustín Rossi tendrán que acelerar las negociaciones para constituir otras comisiones que se necesiten.

Frente a ese panorama, las internas y peleas entre bloques por los cargos a cubrir podrían pasar a primer plano cuando hasta ahora el kirchnerismo había conseguido constituir la nueva Cámara y dejar para marzo la decisión sobre la vicepresidencia tercera de ese cuerpo, un cargo que pretenden duhaldistas, macristas y provinciales y que el oficialismo pensó en utilizar con sutileza hasta entonces para ganarse la simpatía de esos sectores en temas ríspidos.

• Triunfo

Algunos de esos argumentos se escucharon ayer en los pasillos de la Cámara de Diputados cuando frenéticamente se revisaban los listados de la votación nominal de las impugnaciones a Luis Patti y Eduardo Lorenzo Borocotó.

Tapado por ese escándalo no se registró a nivel popular que en la misma sesión el duhaldismo se apuntó un triunfo: el conseguir que no se definiera la vicepresidencia tercera del cuerpo a favor del macrismo y provinciales y se postergara para marzo la decisión.

Es lo mismo que hizo
Eduardo Camaño con Adolfo Rodríguez Saá hace dos años, cuando el puntano reclamó el mismo cargo para su bloque Frente Movimiento Popular, mientras le aplicaba al mismo tiempo la regla de que no hay cargos en la Cámara para fracciones disidentes del mismo PJ.

Esa decisión suspendida le permite al kirchnerismo seguir negociando y al duhaldismo utilizar la presión del recinto para conseguir el cargo, por más que el oficialismo está de acuerdo en entregar esa vicepresidencia al Interbloque de macristas y provinciales y no a sus enemigos bonaerenses.

Pero la duda sobre cómo se manejará el tema está.
Lo dijo el propio José María Díaz Bancalari el martes en el recinto cuando fundamentó por qué se abstendrían sus diputados -declaró tener 37- de votar a Alberto Balestrini como nuevo presidente del cuerpo, un rito que siempre se realiza por unanimidad: «No quiero creer lo que anda circulando por mail en el sentido de que alguien pretende disputar la vicepresidencia tercera por medio de algún acuerdo. ¿Para qué estuvimos tanto tiempo dando cátedra de ética política durante esta sesión si finalmente se privará el derecho a quien corresponde de ocupar la vicepresidencia de este cuerpo?», dijo refiriéndose a las versiones que circularon sobre las razones de la orden del PRO de votar a favor de la impugnación a Patti.

Pero fue la otra gran victoria del kirchnerismo ese día, conseguir que
Borocotó jurara como diputado, la que paradójicamente prendió todas las luces de alarma en el bloque Frente para la Victoria.

El oficialismo contó allí con el apoyo de los diputados del ARI, de los cordobeses del Partido Nuevo y del Frente Popular Bonaerense. Con ellos consiguió imponer la jura de
Borocotó por 124 votos contra 102 del resto de la Cámara.

Fue una victoria ajustada, si se toma en cuenta que estamos hablando del nuevo bloque oficialista, pero además dejó una advertencia:
los mismos diputados que estuvieron en contra del kirchnerismo, más los 13 del ARI que esta vez lo acompañaron, tienen disidencias sobre los proyectos de prórroga de impuestos que el gobierno debe aprobar sí o sí antes de fin de año. Para esas iniciativas necesitan una mayoría especial de 129 votos positivos y la votación de Borocotó demostró que aún no los tienen, ni siquiera con la Cámara nueva como se había especulado.

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