Voto contra Borocotó desnuda debilidad K
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La suspensión de la jura de Luis Patti como diputado generó conmoción y planteos en el interior de todos los bloques políticos del Congreso.
Tapado por ese escándalo no se registró a nivel popular que en la misma sesión el duhaldismo se apuntó un triunfo: el conseguir que no se definiera la vicepresidencia tercera del cuerpo a favor del macrismo y provinciales y se postergara para marzo la decisión.
Es lo mismo que hizo Eduardo Camaño con Adolfo Rodríguez Saá hace dos años, cuando el puntano reclamó el mismo cargo para su bloque Frente Movimiento Popular, mientras le aplicaba al mismo tiempo la regla de que no hay cargos en la Cámara para fracciones disidentes del mismo PJ.
Esa decisión suspendida le permite al kirchnerismo seguir negociando y al duhaldismo utilizar la presión del recinto para conseguir el cargo, por más que el oficialismo está de acuerdo en entregar esa vicepresidencia al Interbloque de macristas y provinciales y no a sus enemigos bonaerenses.
Pero la duda sobre cómo se manejará el tema está. Lo dijo el propio José María Díaz Bancalari el martes en el recinto cuando fundamentó por qué se abstendrían sus diputados -declaró tener 37- de votar a Alberto Balestrini como nuevo presidente del cuerpo, un rito que siempre se realiza por unanimidad: «No quiero creer lo que anda circulando por mail en el sentido de que alguien pretende disputar la vicepresidencia tercera por medio de algún acuerdo. ¿Para qué estuvimos tanto tiempo dando cátedra de ética política durante esta sesión si finalmente se privará el derecho a quien corresponde de ocupar la vicepresidencia de este cuerpo?», dijo refiriéndose a las versiones que circularon sobre las razones de la orden del PRO de votar a favor de la impugnación a Patti.
Pero fue la otra gran victoria del kirchnerismo ese día, conseguir que Borocotó jurara como diputado, la que paradójicamente prendió todas las luces de alarma en el bloque Frente para la Victoria.
El oficialismo contó allí con el apoyo de los diputados del ARI, de los cordobeses del Partido Nuevo y del Frente Popular Bonaerense. Con ellos consiguió imponer la jura de Borocotó por 124 votos contra 102 del resto de la Cámara.
Fue una victoria ajustada, si se toma en cuenta que estamos hablando del nuevo bloque oficialista, pero además dejó una advertencia: los mismos diputados que estuvieron en contra del kirchnerismo, más los 13 del ARI que esta vez lo acompañaron, tienen disidencias sobre los proyectos de prórroga de impuestos que el gobierno debe aprobar sí o sí antes de fin de año. Para esas iniciativas necesitan una mayoría especial de 129 votos positivos y la votación de Borocotó demostró que aún no los tienen, ni siquiera con la Cámara nueva como se había especulado.




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