9 de agosto 2002 - 00:00

Ya es crisis la del justicialismo: piden que no haya internas

Las reglas de juego por las cuales se definirán las candidaturas presidenciales para el próximo turno electoral siguen ganando espacio en la política y levantando la presión interna del peronismo. Tanto que el propio Eduardo Duhalde se vio obligado a decir que cambiaría esa reglamentación, claro que «siempre y cuando garanticen transparencia y participación». Ayer, el episodio más llamativo fue que Juan Carlos Romero, el gobernador de Salta, visitó a Duhalde con una propuesta audaz: que el PJ no realice internas; que sus candidatos concurran a los comicios generales del 30 de marzo con partidos formados a ese efecto y que, por única vez, se les permita usar aun así los símbolos partidarios. Cuando el Presidente preguntó la razón de esa propuesta, Romero expuso varias. «En primer lugar, ya nadie te podrá reprochar que estás detrás de un candidato; además, no te ves obligado a cambiar los decretos; tercero, el Estado evita gastar en una interna y lo mismo los candidatos, lo que no vendría mal en medio de la crisis; y finalmente evitás la discusión que se ha planteado en estos días, sobre si habrá fraude o no, que te conviene tan poco.»

Duhalde cabeceó, prometió estudiar el problema. La charla fue, por lo que contaron las partes, cordial. Por más que el tema de fondo, lo que no se dijo, es que la suspensión de la interna es hoy en el PJ una de las pocas opciones para evitar una catarata de reproches sobre Duhalde por el aval que, se sospecha, le dará a José Manuel de la Sota, «el caballo del comisario». Los peronistas que no están con De la Sota, sobre todo los que son candidatos (entre ellos Romero) imaginan que el gobierno volcará sobre su favorito caravanas de beneficiarios de planes sociales, alineará a gobernadores a través de los recursos fiscales, organizará la participación en masa de extrapartidarios en la interna peronista y todo tipo de picardía. En otras palabras, que será imposible participar de una competencia medianamente equilibrada. Con un agravante: que quien denuncie fraude luego de perder no podrá participar por fuera del partido en los comicios generales, ya que esa opción fue vedada en la normativa que se acaba de aprobar.

Romero volvió a demostrar con esta propuesta que es imaginativo y audaz, lo que ya quedó de manifiesto cuando impulsó el programa de 14 puntos que sacó a Duhalde de su última crisis interna. Claro que ahora la propuesta del salteño tiene matices enigmáticos: ¿qué sucedería si ninguno de los candidatos del PJ consigue el piso mínimo que le permite participar en la segunda vuelta? La hipótesis es de difícil cumplimiento pero expresa el problema principal de la idea de Romero: el PJ iría a las elecciones como en una especie de ley de lemas pero sin el dispositivo central de ese sistema, que es que todos los candidatos suman al que más votos obtuvo. El argumento en contra del salteño podría ser, seguramente: de otro modo, sólo podrá competir en la general De la Sota, dado que el apoyo que recibirá del gobierno lo convertiría en invencible.

•Inquietud

También los gobernadores Gildo Insfrán (Formosa) y Julio Miranda (Tucumán) visitaron ayer por la tarde a Eduardo Duhalde para expresarle su inquietud por el sistema de elección interna abierta simultánea que quedó reglamentado por decretos del Poder Ejecutivo. Del encuentro participaron también el ministro del Interior, Jorge Matzkin (quien había almorzado con los dos jefes provinciales) y el senador por Catamarca Luis Barrionuevo.

Los mandatarios plantearon sintéticamente las principales objeciones que le encuentran al régimen montado por el Ejecutivo a partir de una ley recientemente sancionada: 1) que la interna sea abierta a afiliados de otros partidos; 2) que los partidos que tienen sólo una lista no deban realizar internas. Duhalde dijo estar al tanto de las observaciones que merecieron sus decretos y prometió cambiarlos «si aparecen propuestas mejores que no traicionen lo principal, que es la transparencia y la participación». Siguió, al menos en las promesas, la línea dialoguista de Matzkin, el más convencido de la necesidad de modificar los decretos en sus aberraciones principales.

El Presidente comentó también que le había llegado una propuesta de gente cercana a De la Sota en la que se sugería la elaboración de un padrón en el que estuvieran excluidos los afiliados a partidos en los que no se realizarán internas. El consejo merece dos objeciones. Primero: es difícil que en un partido en el que no hay internas haya muchos afiliados; segundo: recién dentro de dos meses se sabrá qué partidos no tendrán internas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar