Fernando de la Rúa debió soportar momentos de tensión ayer, al concurrir a una reunión multisectorial en el local de Cáritas de la calle Balcarce al 200. Fueron varios los que se sintieron defraudados ayer, al concurrir a una convocatoria de Cáritas para conocer un informe del Programa de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo (PNUD). Que además contó con la presencia del Presidente y varios de sus ministros, además de gobernadores de provincias y representantes sectoriales. «Observando el estallido social que se vivió ayer, más de uno puede haber pensado que de allí iba a surgir alguna solución», contó un demudado titular de CAME, Osvaldo Cornide, para esas horas acosado por el reclamo del comercio de todo el país.
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Por lo pronto, la Iglesia negó que la iniciativa hubiera partido de ella. Voceros del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, aclararon a este diario que era una convocatoria «personal» del titular de Cáritas, monseñor Jorge Casaretto.
Hubo un momento de tensión, cuando De la Rúa se retiraba, y Cornide lo increpó: «Señor Presidente, usted me dijo, a dos meses de asumir el cargo, que la política económica que llevaba adelante no le gustaba; y yo le pregunto: ¿quién podría hacer lo contrario, cualquiera fuera el que asumiera como presidente?». De la Rúa se retiró, rodeado de los rostros crispados de sus colaboradores. Antes manifestó que no cambiará el plan «y tampoco el ministro de Economía».
El propósito de la convocatoria fue hacer conocer un informe titulado «Desarrollo de la demo-cracia», que tuvo a su cargo el representante de la PNUD en Buenos Aires, Carmelo Angulo Barturen, que explicó aparatosamente con gráficos un joven y desconocido Francisco Portantiero. «Gráficos sobre cosas que ya todos conocíamos, como estadísticas sobre la pobreza, o la opinión de los argentinos sobre la clase política», bufó un dirigente gremial presente. «Como si nos estuvieran descubriendo algo», agregó, disparando sobre Angulo Barturen: «Fue todo armado para darle cartel al gallego éste».
Otro que estaba presente fue el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, que provocó más de un gesto de fastidio cuando reiteradamente interrumpió algunos parlamentos. Como cuando el titular de la CGT oficial, Rodolfo Daer, afirmó que «el Presidente ha perdido poder de convocatoria», aludiendo a la nonata concertación lanzada desde el gobierno. Y antes que llegara De la Rúa, destinatario de sus palabras.
• Otro plan
En el torneo de oratoria desatado, José Ignacio de Mendiguren (UIA) aprovechó y habló de la necesidad de implementar un plan económico -distinto del de Domingo Cavallo-, mientras Eduardo Duhalde pontificó sobre la necesidad de «buscar formas de equilibrio social». Por su parte, el ex senador nacional y secretario general del PJ, Eduardo Bauzá, reclamó «un plan alimentario nacional de urgencia», al considerar que «la gente tiene problemas para comer». Todos lo miraban. Duhalde insistió y sostuvo que «de las situaciones caóticas no se puede prever cómo se sale», aunque evaluó que «se sale natural-mente recuperando un gobierno que tenga poder, que tenga orden». Y agregó punzante: «En un gobierno sin orden y sin justicia no hay salida, y no creo que este gobierno pueda», sancionó definitorio Duhalde.
A esa hora llegó el Presidente junto a Chrystian Colombo, Ramón Mestre y Nicolás Gallo. También los gobernadores Carlos Ruckauf (Buenos Aires), José Manuel de la Sota (Córdoba), Carlos Reutemann (Santa Fe) y Angel Rozas (Chaco); además del jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra; Duhalde; los titulares de la CGT oficial, Rodolfo Daer, y disidente, Hugo Moyano; por la UIA, De Mendiguren; y Cornide, por CAME. Ibarra disparó, en su rol de titular de un Frepaso alejado del gobierno, que la «responsabilidad máxima para salir adelante es del gobierno nacional, es el que tiene que presentar las propuestas, pero hoy creo que no hay un esquema, no hay plan, y esto se palpita en marchas y contramarchas». Moyano, agorero, dijo que los saqueos en los supermercados «eran previsibles, pero el gobierno no escuchó lo que veníamos advirtiendo desde hace tiempo». Reiteró que la salida a esta situación «es el cambio urgente del modelo económico», pero dudó de que el gobierno «pueda llevar adelante esta situación».
Con respecto a los saqueos, De la Sota consideró que «son una clara muestra de la grave situación social que atravesamos», mientras que Mestre hizo responsables de esos hechos a los gobiernos provinciales.
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