El costo de construcción elevado se consolidó como una de las variables centrales del mercado inmobiliario en general, y el sector del suburbano vinculado a los barrios privados no es la excepción. Según Reporte Inmobiliario, desarrollar una vivienda premium, con impuestos y honorarios incluidos, se ubica en torno a los $4,9 millones por m2. En ese marco, una casa de 315 m2 demanda una inversión que supera los $1.531 millones. Este nivel de desembolso reconfigura decisiones y explica parte del freno en la demanda de lotes.
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Mucha oferta y precios de remate: lotes por menos de u$s50.000 en Pilar y Escobar, qué mirar antes de comprar
El mercado inmobiliario en barrios privados ajusta con stock de terrenos. La construcción con costos elevados obliga a evaluar riesgos en el Gran Buenos Aires.
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La sobreoferta de lotes en barrios privados presiona los precios y amplía el margen de negociación.
En paralelo, el mercado de terrenos en urbanizaciones privadas del norte del Gran Buenos Aires atraviesa un escenario de sobreoferta. En Pilar y Escobar, la disponibilidad de lotes en reventa creció con fuerza y presiona sobre los valores, en especial en aquellos desarrollos con menor grado de consolidación o ubicaciones más periféricas.
La foto actual combina precios muy dispares. Conviven lotes desde menos de u$s30.000 en proyectos con infraestructura básica y expensas acotadas, con terrenos que superan los u$s300.000 en sectores consolidados, con servicios completos y ubicaciones internas privilegiadas. La brecha responde a variables como accesos, calidad de infraestructura, entorno y etapa de desarrollo.
En Escobar, los emprendimientos consolidados continúan en una franja superior, con valores que parten desde los u$s60.000 y escalan según cercanía al agua, orientación y ubicación dentro del predio. La infraestructura integral —cloacas, gas, agua, conectividad y seguridad— sostiene parte de ese diferencial, aunque la demanda se muestra más selectiva.
Gonzalo González Albarracín, martillero y corredor público responsable de la firma López Feybli & Cía Propiedades, define el momento actual como un proceso de ajuste. “El atractivo del entorno verde se mantiene, pero hoy el comprador compara mucho más y pone el foco en el costo total del proyecto, no solo en el valor del lote”, planteó. La decisión de compra incorpora cada vez más variables financieras y de ejecución.
En Pilar, la oferta presenta mayor heterogeneidad. Aparecen alternativas desde u$s28.000 en urbanizaciones con servicios básicos, superficies en torno a los 600 m2 y menores costos mensuales. En el otro extremo, los desarrollos con acceso más directo, mayor superficie y equipamiento completo parten desde los u$s80.000.
En este contexto, la financiación en dólares a largo plazo gana protagonismo como herramienta comercial. Planes extendidos permiten sostener consultas en un escenario donde la liquidez es más acotada y el comprador prioriza previsibilidad.
Ariel José Córdoba, de Córdoba Propiedades, describió a los desarrollos de mayor valor como microciudades. Detalló: “Son proyectos con servicios integrales, donde se puede desarrollar la vida cotidiana dentro del predio, con infraestructura completa y equipamiento deportivo que incide directamente en la demanda”.
Qué mirar antes de comprar
El precio de publicación perdió centralidad como único criterio. El análisis incorpora aspectos técnicos, legales y económicos que pueden modificar de forma significativa el valor real del lote.
El estado dominial y la modalidad de comercialización ocupan un lugar clave. No todos los terrenos están en condiciones de escriturarse de inmediato. En muchos casos, las operaciones se estructuran mediante fideicomisos o cesiones, con plazos más extensos y restricciones para acceder a crédito.
Córdoba advierte sobre este punto: “No todos los desarrollos tienen los mismos tiempos de escrituración, y eso impacta directamente en el valor efectivo del lote y en las posibilidades de financiamiento”.
La topografía del terreno también resulta determinante. Diferencias de nivel, rellenos o condiciones de drenaje pueden impactar en los costos de obra. La inspección en campo, incluso en días de lluvia, permite detectar problemas de escurrimiento o accesibilidad.
Las expensas y la carga impositiva completan el análisis económico. La relación entre cantidad de lotes y nivel de infraestructura define el costo mensual. En desarrollos con gran escala, el prorrateo suele resultar más eficiente; en proyectos más pequeños con alto equipamiento, la incidencia por unidad tiende a ser mayor.
Haydée Burgueño, titular de la inmobiliaria homónima e integrante del Grupo Inmobiliario Norte, pone el foco en el equilibrio entre variables. “Es clave analizar la ubicación interna, la infraestructura y que las expensas sean sostenibles en el tiempo. Eso reduce riesgos y mejora la proyección del valor”, sostiene.
Por qué cuesta vender
El cambio de ciclo posterior a la pandemia dejó un stock elevado de lotes en reventa. La mayor oferta genera competencia entre propietarios y obliga a ajustar expectativas de precio.
Al mismo tiempo, el encarecimiento de la construcción modifica la ecuación. Frente a costos elevados, parte de la demanda se vuelca a viviendas terminadas, en especial aquellas que pueden financiarse. Este desplazamiento reduce el interés por proyectos desde cero.
González Albarracín dijo que se está frente a un mercado más exigente. “Hoy los tiempos de cierre son más largos y la negociación es parte de todas las operaciones. El comprador busca margen de descuento y condiciones claras”, afirma.
El regreso parcial a la presencialidad suma otra variable. La distancia y el tiempo de traslado recuperan peso en la decisión, lo que impacta sobre la dinámica de zonas más alejadas de los accesos principales.
Estrategias y oportunidades
En un mercado con mayor competencia, los desarrolladores activan herramientas comerciales para sostener el ritmo de ventas. Esquemas de financiación sin anticipo o en cuotas en dólares aparecen como alternativas para ampliar el universo comprador.
En paralelo, los lotes más económicos se posicionan como puerta de entrada para primera vivienda o inversión de mediano plazo. La clave radica en evaluar conectividad, entorno y potencial de desarrollo futuro.
La orientación del terreno mantiene relevancia. La preferencia por orientación norte responde a cuestiones de asoleamiento y eficiencia térmica. La ubicación interna —cercanía a accesos, espacios comunes o espejos de agua— incide tanto en el valor como en la liquidez futura.
Las restricciones constructivas y reglamentos internos también requieren revisión. Límites de superficie, retiros obligatorios y tipologías permitidas pueden condicionar el proyecto y modificar la ecuación económica.
Negociación y cierre
El contexto de sobreoferta habilita mayor flexibilidad en las operaciones. El pago contado o las propuestas con plazos definidos permiten acceder a descuentos, en un mercado donde la liquidez inmediata gana valor.
González Albarracín lo sintetizó en términos de contexto: “Hoy el análisis es más profundo. Se mira la liquidez futura, la facilidad de reventa y las condiciones concretas del activo antes de tomar una decisión”.
La información detallada se vuelve un activo clave. Estado de deudas, situación dominial y avance real de infraestructura marcan diferencias en el cierre de operaciones.
Córdoba volvió sobre un punto sensible: “La etapa del desarrollo y los tiempos de escrituración pueden cambiar completamente la ecuación de valor de un lote”.
En el escenario actual, la elección del terreno resulta determinante: “Conviene comprar el mejor terreno que el presupuesto permita; la casa se puede mejorar con el tiempo, pero la ubicación y el entorno son los que sostienen el valor”, concluyó Burgueño.






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