Capcom apuesta por la Inteligencia Artificial: qué cambia para la legendaria empresa japonesa

La compañía prepara una evolución de su tecnología interna para acelerar tareas de programación, pruebas y control de calidad.

El proyecto REX busca adaptar el motor utilizado por Capcom para que pueda trabajar con herramientas de Inteligencia Artificial.

El proyecto REX busca adaptar el motor utilizado por Capcom para que pueda trabajar con herramientas de Inteligencia Artificial.

Capcom

Capcom, empresa responsable de algunos de los videojuegos más icónicos de la historia, confirmó un cambio importante en la forma en que piensa desarrollar sus próximos títulos. La firma japonesa trabaja en una evolución de su motor gráfico RE Engine para incorporar herramientas de Inteligencia Artificial y reducir los tiempos que demanda la producción de proyectos que son cada vez más grandes.

El anuncio se produjo durante la Capcom Open Conference RE: 2026, una conferencia tecnológica organizada por la propia empresa. Fue ahí donde el programador Satoshi Ishida presentó los avances del proyecto REX, una iniciativa que busca llevar al RE Engine hacia una nueva etapa en la que las herramientas automatizadas tengan un papel más importante durante el desarrollo.

Capcom quiere llevar la IA al desarrollo de sus videojuegos: ¿qué lugar va a tener esta herramienta?

El eje del proyecto REX está puesto en un problema de la industria: los videojuegos son cada vez más grandes y requieren más recursos, trabajadores y tiempo para llegar al mercado. Capcom usa el RE Engine desde hace años y la herramienta ya es utilizada por más de 2.000 desarrolladores de la empresa en todo el mundo.

La nueva iniciativa consiste en modificarlo progresivamente e incorporar nuevas tecnologías para que pueda responder a las necesidades de los equipos actuales. Entre ellas, la Inteligencia Artificial aparece como una herramienta para automatizar tareas y facilitar el trabajo de los programadores. Durante la presentación, Ishida explicó que el objetivo de Capcom es avanzar hacia una etapa en la que los desarrolladores puedan trabajar junto con la IA.

Esto puede tener un impacto especialmente importante en los proyectos de gran presupuesto. Un videojuego de escala AAA puede acumular millones de elementos, líneas de código y situaciones que hay que probar una y otra vez antes de su lanzamiento. Si parte de ese trabajo puede automatizarse, los equipos pueden dedicar más tiempo a corregir problemas y tomar decisiones creativas.

Hay una aclaración fundamental. Una de las grandes preocupaciones de los fanáticos es que la empresa pierda parte de la calidad que caracterizó a sus productos durante años. Pero, podemos relajarnos: Capcom no anunció que vaya a utilizar imágenes, personajes, escenarios o sonidos generados automáticamente para reemplazar a sus artistas y desarrolladores.

Es más, la empresa ya había declarado que no planeaba incorporar activos generados por IA en sus juegos. Su postura es aprovechar esta tecnología como una herramienta para mejorar la productividad en áreas como gráficos, sonido y programación, pero sin convertir el contenido generado automáticamente en el producto final.

El objetivo es que una parte del trabajo técnico sea más rápida y que los desarrolladores puedan concentrarse en las decisiones que requieren criterio humano. La compañía enfrenta una industria en la que los proyectos aumentan constantemente de escala y complejidad, por lo que reducir los tiempos de producción se convirtió en una cuestión más que importante.

RE Engine, la tecnología detrás de Resident Evil y Street Fighter

El RE Engine es una de las piezas tecnológicas más importantes de Capcom. La empresa lo desarrolló internamente y debutó con Resident Evil 7, en 2017. Desde entonces, fue empleado en numerosos títulos de la empresa y permitió compartir herramientas y conocimientos entre distintos equipos. Hoy, esta tecnología aparece en entregas de Resident Evil, Street Fighter, Monster Hunter y otras de las principales franquicias de Capcom.

El crecimiento de Capcom explica por qué la empresa está invirtiendo en esta área. Al 31 de marzo de 2026, tenía 3.976 empleados consolidados, de los cuales 3.011 trabajaban en desarrollo. En el primer trimestre del ejercicio fiscal 2026, la compañía informó que seguía destinando recursos a su infraestructura de desarrollo y a tecnologías como la IA y su motor propio.

La empresa apunta a una transformación gradual. La Inteligencia Artificial va a tener cada vez más presencia en la programación, las pruebas y el control de calidad, pero la intención es que siga funcionando como una herramienta para los equipos humanos. El cambio no busca que una máquina vaya a crear por sí sola el próximo Resident Evil, sino que sus desarrolladores puedan trabajar con sistemas capaces de asumir una parte cada vez mayor de las tareas técnicas más tediosas.

Fanáticos ansiosos: los proyectos de Capcom que llegan dentro de poco

Mientras avanza con la actualización de su tecnología de desarrollo, Capcom también prepara nuevos lanzamientos y expansiones para algunas de sus franquicias más conocidas. Uno de los próximos estrenos es Dragon’s Dogma 2: Dark Arisen, previsto para el 9 de octubre de 2026.

A esto se suma Monster Hunter Outlanders, una propuesta para dispositivos móviles cuyo lanzamiento está anunciado para el 29 de octubre. La lista también incluye la llegada de Monster Hunter Wilds a Nintendo Switch 2, programada para el 4 de diciembre de 2026.

De cara a 2027, la empresa tiene dos proyectos que despiertan especial interés y emoción entre sus seguidores: el remake del icónico Resident Evil Code: Veronica y Monster Hunter Wilds: Ascendance, una expansión anunciada para ese mismo año. En el primer caso, hablamos de recuperar una entrega importante dentro de la historia de Resident Evil, mientras que el segundo apunta a ampliar la experiencia de Monster Hunter Wilds.

Estos lanzamientos forman parte del contexto en el que Capcom busca mejorar sus procesos de producción. Con franquicias que exigen cada vez más trabajo técnico y artístico, la empresa apuesta a modernizar su infraestructura para sostener el ritmo de desarrollo sin renunciar a la identidad de sus videojuegos, que reúnen millones de fanáticos en todo el mundo.

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