Jonathan Larson, el autor de “Rent”, construyó en su primera obra, “Tick Tick Boom”, a su alter ego perfecto para reflexionar sobre las cuestiones que lo obsesionaban: la confianza en la vocación, la autorrealización, la búsqueda del éxito, los límites del tiempo para lograrlo y el eterno dilema entre vivir del arte o para el arte. Tanto en el film musical de Netflix”, “Tick Tick Boom”, dirigido por Lin Manuel Miranda, como en la versión que se presenta los martes en el Paseo La Plaza con dirección de Ariel Del Mastro y Marcelo Caballero, se ve la historia de un aspirante a compositor llamado Jon, que vive en Nueva York intentando alcanzar sus sueños a principios de los años ´90. Con datos autobiográficos, Larson había puesto los interrogantes en torno a establecerse en el ámbito teatral como dramaturgo, cerca de los 30 años. Pero su muerte súbita, justo un día antes del estreno de “Rent” , lo catapultaron a un éxito póstumo. La pieza obtuvo 4 premios Tony. incluido el de Mejor Musical, un Pullitzer y 6 Drama Desk Award del que Larson no pudo ser testigo.
“Tick Tick Boom”, legado de notable compositor
El musical autobiográfico de Jonathan Larson, autor de “Rent”,volvió a la calle Corrientes.
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Su vida tuvo un final trágico: diez días antes de cumplir 36 años, un amigo lo encontró muerto en la cocina a causa de un aneurisma. El episodio ocurrió justo antes del ensayo general de “Rent”, la obra que marcaría un antes y un después en la historia de los musicales contemporáneos (se trataba de una versión aggiornada de “La Bohème” de Puccini, ambientada en Manhattan). Allí proponía un abordaje de la Nueva York de los ’90 a partir de un grupo de jóvenes bohemios y del HIV como amenaza omnipresente, tema en ese entonces tabú.
Larson estrenó “Tick Tick Boom” como unipersonal; después de su muerte, en 2001, en el off Broadway se estrenó como una pieza de tres actores y así llegó a nuestro país en 2012, en el Maipo Kabaret y en el Konex. “Tick Tick Boom”, que revivió posteriormente gracias a Netflix, está interpretada ahora por tres referentes del género musical: Federico Couts, Pedro Velázquez y Lucien Gilabert, a quienes acompañan cinco músicos en escena. Dialogamos con Del Mastro y Caballero.
Periodista: ¿Cuál es la vigencia de Larson y su legado?
Ariel del Mastro: Abrió un camino nuevo en las comedias musicales, que antes de “Rent” tenían otro tipo de relato y música. No existía el rock, eran historias no cotidianas, la gente estaba vestida épica. Larson abrió una puerta que nos permitió a todos hacer comedias musicales que hablen de nosotros y no de próceres, con una música más cercana, con historias que sean nuestras, emocionen y que uno se identifique. Gracias a él, muchas comedias musicales hoy se hacen de otra manera. En lo particular creo que le debemos todo.
Marcelo Caballero: Abrió la posibilidad de que podamos pensar diferente el género y a quién va dirigido. Antes de “Rent”, el teatro musical era elitista, sólo dirigido a público con capacidad de poder pagar una entrada carísima. Después de Larson en Broadway, el espectro se abrió y la gente joven pudo acercarse también a consumir teatro musical, además se empezaron a pensar obras para ese público. Hoy también nos animamos a patear el tablero, jugar de otra manera y desafiar las reglas de la forma de escribir y componer teatro musical.
P.: ¿Cómo son esas capas del proceso creativo de la obra alternadas con la vida de Larson?
M.C.: Es coherente lo que sucede en “Tick Tick Boom” con su estética, principalmente porque él es el protagonista. Cada rincón está impreso por lo que a él le sucedía, su vínculo con los temas que lo ocupaban, cómo se relacionaba con las personas que lo rodeaban, también en relación a su profesión. Habla de una crisis profunda a nivel creativo, personal y abarca la crisis de los ´90 en el musical. Critica a esa forma de hacer teatro donde solo se ponderaba el fin comercial del teatro más allá del contenido y mensaje. Larson en su obra terminó imprimiendo su propia lucha.
P.: ¿Cuáles son hoy los temas tabú?
A.d.M.: En esa época había gran cantidad de temas que no se podían hablar como la homosexualidad, el sida, las relaciones extramatrimoniales o caminar por la calle de la mano con una persona del mismo sexo o besarse en la plaza. Hoy eso está superado, la lucha de los 90 ha contribuido a que seamos más libres, no encontramos hoy temas tan tabú como en aquellos tiempos.
M.C.: Por suerte la diferencia y distancia con esa época nos permite repensar los temas que vendrán de otra manera. Hay una habilitación más amplia para tocar las problemáticas que nos atraviesan y las podemos imprimir en el escenario, como Larson en su momento y que por eso le costó tanto que alguien invirtiera en su proyecto para que fuera posible hacer conocer su opinión. La obra tiene que ver con poder sacar de la oscuridad temas y ponerlos en los vínculos como eje, problematizar todo y aceptar eso como camino para el arte y lo que sucede abajo del escenario.
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