El pico de tensión tras el asesinato en la madrugada de ayer de un colectivero en La Matanza y la posterior agresión al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, al arribar a una protesta de choferes en Lomas del Mirador -en medio de un paro de colectivos en el Conurbano con impacto en CABA- derivó en una reunión de urgencia en La Plata convocada por Axel Kicillof en la cual se decidió acelerar la ya definida instalación y puesta en funcionamiento completa de cámaras de seguridad en los colectivos.
Tras crimen de chofer y agresión a Berni, PBA y UTA apuran cámaras en colectivos
Lunes de tensión, que incluyó más cruces con Nación por exigido envío de gendarmes. Empresas de transporte en la mira, tras recibir $2.500 millones.
-
LLA impulsa la Boleta Única de Papel en cuatro provincias: el plan para reformar el sistema electoral antes de 2027
-
Jaldo habló sobre su reelección en 2027 y le abrió la puerta a una interna en el PJ
Al encuentro, desplegado por la tarde en la Casa de Gobierno, asistieron el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Rodolfo Fernández; el propio Berni (tras atenderse en el Hospital Churruca por fractura malar y hundimiento de órbita de su ojo derecho) y el ministro de Transporte provincial, Jorge D’Onofrio, entre otros.
Tras la reunión, D’Onofrio dijo que, “a pedido” de Kicillof, el Gobierno bonaerense y la UTA conformarán una “comisión de seguimiento” para “poder poner en marcha la gran mayoría de las cámaras que ya hoy están instaladas”. “Y están intimadas desde el 4 de enero las empresas para colocar las cámaras que están faltando, así que la idea es que muy pronto tengamos en funcionamiento el Centro de Monitoreo”, dijo.
Según un relevamiento oficial, hoy solo 25% de esos colectivos (unos 2 mil ) cuenta con cámara de seguridad, pese a la obligación fijada en una ley de 2016 que fue reglamentada en 2018, tras el crimen de otro chofer en La Matanza, Leandro Alcaraz.
Por su parte, Berni recordó que en 2021 Kicillof entregó $2.500 millones en subsidios para colocar las cámaras. “Algunas cámaras se pusieron pero no tienen los chips para transmitir de manera directa”, dijo, y subrayó que el por entonces ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, -hoy precandidato a gobernador de Juntos- se comprometió a gestionar a a tal efecto un crédito BAPRO, que no prosperó.
La tensa jornada se dio tras los cruces públicos días atrás entre la administración de Kicillof y el ministro de Seguridad nacional, Aníbal Fernández, en torno de la necesidad de coordinar el reclamado desembarco de más gendarmes en el Conurbano (planteo que Berni reeditó ayer con dureza, con alcance a Alberto Fernández), en una puja teñida por las fricciones en el FdT de cara a las elecciones y por el duro round entre Aníbal Fernández y su par bonaerense.
Ayer trascendió que Aníbal Fernández intentó comunicarse con Berni, sin éxito, mientras que el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, dialogó poco después del incidente con Kicillof, quien canceló un acto de obra pública con intendentes.
Tras la agresión, Berni dijo que no renunciará y que no denunciará a sus agresores. El episodio ocurrió en jurisdicción porteña (con alcance sobre la General Paz y colectora), por lo que fue citado para mañana por la Justicia de la Ciudad, donde deberá ratificar si elevará o no esa denuncia.
La cadena de sucesos arrancó en Virrey del Pino (La Matanza) con el asesinato en la madrugada de ayer de Daniel Barrientos -de 65 años y a punto de jubilarse- con un tiro en el pecho, en el marco de un asalto cuando conducía un colectivo de la línea 620 que fue abordado por dos delincuentes. Antes de huir, los malvivientes se tirotearon con un policía de la Ciudad que viajaba como pasajero y que dio la voz de alto tras el disparo a quemarropa contra el chofer.
Por el episodio ayer había un detenido, y fueron secuestrados un auto quemado -que habría sido utilizado por los asaltantes para escapar- y un arma, con la que habrían asesinado al chofer.
Horas después, Berni no ocultó sus suspicacias al tildar de “poco habitual” el crimen “a sangre fría” de Barrientos, con un auto “que se le cruzó al colectivo” y dos atacantes con armamento inusual.
El crimen -que se sumó a los de Alcaraz en 2018 y de Pablo Flores en 2020- disparó la reacción de los choferes del Conurbano, golpeados por la inseguridad y la falta de respuestas del Estado.
Fue de la mano de un paro de la UTA en las líneas del oeste del Conurbano, al que se plegaron luego otras de las zonas Sur y Norte, con impacto en CABA (ver aparte), Pero además se inició una protesta de compañeros del colectivero asesinado, con una concentración en el cruce de la avenida Juan Manuel de Rosas y la General Paz (en Lomas del Mirador, La Matanza), con corte de tránsito y la exigencia de medidas de seguridad.
Hacia allí se dirigió en helicóptero Berni poco antes del mediodía, junto a D’Onofrio, y se acercó caminando en busca de “dialogar”. Pero se topó con una protesta tensa que rápidamente derivó en agresiones contra el ministro, con una turba de manifestantes que le propinó golpes de puño, patadas, piedrazos, palazos e insultos y virtualmente lo acorraló contra un paredón, contra el cual en un momento trastrabilló y cayó.
El funcionario fue rodeado por policías de la Ciudad, y luego efectivos de Infantería porteños lograron sacarlo en un auto, ya con lesiones visibles en la cara y con un casco de ciclista, pese a la intención del ministro de quedarse para “dialogar”. En helicóptero fue llevado al Hospital Churruca y, tras los estudios de rigor, voló a La Plata para asistir a la reunión con Kicillof y la UTA. En los incidentes resultaron heridas 11 personas (8 policías porteños y 3 colectiveros).





Dejá tu comentario