20 de diciembre 2005 - 00:00

Cobos rearma su gabinete tras crisis por renuncias

El funcionario saliente es el ministro de Gobierno, Gabriel Fidel, quien apenas consiguió permanecer en el cargo diez meses. Fidel es un seguidor de la línea política que marca, desde el 1 de este mes, el presidente del Comité Nacional de la UCR, ex gobernador mendocino y actual diputado nacional, Roberto «el Mula» Iglesias, continuador del chaqueño Angel Rozas, respecto de la postura opositora frente al presidente Néstor Kirchner. Sin ir más lejos, el domingo se sinceró Fidel ante la prensa local: «Jamás voy a olvidarme de las oportunidades que me dio Iglesias», en alusión a su paso por el gabinete de Iglesias, cuando éste estuvo al frente del Ejecutivo provincial. De hecho, Fidel fue subsecretario de Turismo y después ministro de Economía.Pero el sinceramiento de Fidel terminó por sepultarlo ante Cobos. También el domingo, el ahora ex ministro de Gobierno declaraba: «Mi renuncia no fue algo intempestivo, hace un poco más de dos semanas le presenté la renuncia formal a Cobos. Por ahora sigo trabajando normalmente, hasta que el gobernador lo decida. O por lo menos, si él quiere, hasta terminar el tratamiento del Presupuesto (provincial 2006)». Lo que no sabía Fidel es que su suerte ya estaba echada. El gobernador anunció ayer, al término de la reunión de gabinete, que mañana tomará juramento a su sucesor, Sergio Marinelli, actual subsecretario de Infraestructura, del Ministerio de Ambiente y Obras Públicas.
 Víctima
Fidel es la primera víctima de la dura pelea que enfrenta a dos hombres del radicalismo mendocinos: Cobos-Iglesias. Pero hasta último momento Fidel intentó minimizar el cruce político. «Me voy porque hubo varias cosas que me frustraron, y para estar en un cargo como el que tengo se necesitan motivaciones fuertes y estar muy consustanciado con la función. Y la verdad, ya no me siento cómodo. Cumplí un ciclo», se excusó. Fidel retornó a un cargo público de la mano de Cobos el 5 de febrero, reemplazando a Alfredo Cornejo quien, en la misma jornada, asumió la cartera de Justicia y Seguridad.
Poco después, Fidel y Cornejo disputaron la candidatura a diputado nacional por la UCR Mendoza, que finalmente se definió a favor de Cornejo, por pedido de Cobos. Aun así, Fidel siguió respondiendo al gobernador: impulsó la enmienda de la Constitución provincial, para terminar con la indexación salarial de los jueces, pero no consiguió imponer la anunciada reforma del Estado.
La campaña electoral alejó a Cornejo de su cargo público y se clavó como una espina en la piel de Fidel. Cornejo resultó electo el 23 de octubre y el 14 de este mes cedió su voto al kirchnerismo, a pedido de Cobos, para aprobar la ley de prórroga, por cuatro años, del régimen impositivo. Fue la gota que rebalsó el vaso: «El internismo desgasta a todos. No me siento cómodo con la pelea. Hay que tener cuidado. Pero yo no soy la voz de alarma de nada», se defendió Fidel. Mientras que en un repaso sobre las últimas jugadas políticas de Cobos que allanaron la banca a Cornejo, Fidel opinó: «Lo que me dolió fue el desgaste que sufrí. Uno puede o no ser el elegido, pera hay formas y formas de resolver las cosas».
El quiebre en el gabinete cobista se concretó la misma jornada en que el Comité provincia de la UCR renovó autoridades: asumió ayer, por dos años, el senador iglesista Armando Camerucci. El cambio de mando anticipa nuevos y más feroces enfrentamientos. El propio Camerucci criticó a Cobos: «No comparto que la provincia tenga que tener una actitud sumisa frente al gobierno nacional para que le vaya bien en 2007». El flamante titular del Comité anticipó eventuales sanciones contra Cornejo: «Lo que hizo Cornejo es una señal peligrosa, votó por una ley que perjudicará a la provincia. Primero quiero escuchar razones y el radicalismo verá cómo procede». Acorrala así el radicalismo nacional y provincial el proyecto político de Cobos de plantear «una concertación a la chilena» de cara a los comicios 2007. Al punto que su propio gabinete entró en crisis.

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