5 de diciembre 2005 - 00:00

Proclaman convencionales para reformar Constitución

Antes del ingreso del gobernador y primer convencional del MPN, Jorge Sobisch, hubo un conato de incidentes en el acceso al Teatro Español, donde se desarrolló el acto presidido por el titular del Superior Tribunal de Justicia, Roberto Fernández, pero rápidamente fue sofocado, y cuando llegó el mandatario, los propios militantes emepenistas formaron un corredor y, con aplausos y vítores, acallaron a los militantes de Patria Libre que se oponen a la reforma. Antes del fin de semana, el presidente de la Legislatura y vicegobernador, Federico Brollo, efectuará la convocatoria a sesiones preparatorias que se realizará en la Legislatura provincial y después se elegirá el lugar donde sesionará por 90 días corridos.
Los escenarios con mayores posibilidades son la Municipalidad de El Chocón o el Concejo Deliberante de Neuquén capital. Pese a que al MPN faltó un convencional para lograr la mayoría absoluta, desde el 23 de octubre, día de las elecciones, y hasta ayer se ha venido tejiendo un juego de alianzas que le permiten al mandatario avizorar con tranquilidad su principal y excluyente apuesta política: proyectarse como candidato a presidente para 2007 con la bandera de haber sido el primer mandatario provincial que propuso una reforma constitucional sin imponer una reelección indefinida como excusa para perpetuarse en el poder como ha sucedido con otras provincias.
Precisamente la heterogénea alianza que armó el presidente
Néstor Kirchner -del que el neuquino se levanta como uno de sus principales adversarios- en la provincia con peronistas, radicales y un variopinto de partidos de izquierda y agrupaciones sociales y sindicales bajo la sigla FCpV, comenzó a crujir apenas trascurrido el acto electoral. El intendente de Zapala, Raúl Podestá (Frepaso), y el de Cutral Có, Eduardo Benítez (UCR), que ganaron en sus distritos, pretendieron hacer responsable de la derrota electoral en la provincia al intendente de Neuquén, Horacio Quiroga (UCR), por su condición de jefe de campaña de la alianza kirchnerista.
El embate -obviamente- abrió una fractura aún impredecible en la coalición, pero más en la propia UCR y fue el despegue de Quiroga de sus compromisos preelectorales. Rápido, el jefe comuna que aspira a ser gobernador en 2007, instruyó a sus convencionales
Néstor Burgos y Hugo Prieto de dar quórum en la convención y debatir los 15 puntos que propugnaba el FCpV durante la campaña electoral. Con esta decisión neutralizó a Podestá, Benítez y al resto de la oposición de hacer fracasar a la asamblea constituyente e impedir el inicio de las deliberaciones para provocarle una derrota política a Sobisch: un resultado que no habían conseguido en las urnas.

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