23 de mayo 2010 - 21:49

Tras 40 días de paro, vuelven a clase

Jorge Sapag
Jorge Sapag
Neuquén - Los docentes neuquinos retomarán el normal dictado de clases el miércoles, luego de haber acordardo un incremento salarial con las autoridades provinciales tras casi 40 días de paro.

El secretario general de ATEN local, Marcelo Guagliardo, indicó que si bien el incremento no es del todo satisfactorio, los maestros acordaron volver a las aulas y dar por concluida su prolongada huelga, después de lograr un salario mínimo de 2.170 pesos para el sector.

En el acuerdo también quedó claro que el Gobierno de Jorge Sapag no sancionará ni descontará los días a los docentes que llevaron adelante la medida de fuerza y aseguró que el reclamo va a continuar, ya que el aumento salarial, superior al 10 por ciento en promedio, es «insuficiente» para ellos.

En un plenario de delegados se resolvió levantar la huelga, al aceptar la última acta-acuerdo que se firmó en el Obispado con el Gobierno provincial tras la intervención directa de la Iglesia local en el conflicto.

Sapag y el secretario general de ATEN, el radicalizado gremio de los maestros neuquinos que hace 10 años viene enfrentando al MPN en el poder, fueron los protagonistas de una pulseada unida por un invisible y frágil puente: la necesidad, casi imperiosa, de ambos de encontrarle una solución al conflicto que podría haberlos arrastrado a ambos. Al primero podría haberlo relegarlo en sus aspiraciones por la reelección al frente de los asuntos provinciales, y al segundo, haberlo dejado afuera de un sindicato que se caracteriza por lo extremo de sus reclamos.

Por eso, cuando todo parecía derivar en el indeseado escenario de abril de 2006 que desencadenaron los hechos que terminaron con la trágica Semana Santa de ese momento que arrojó la lamentable muerte del maestro Carlos Fuentealba, apareció, quizá milagrosamente, la presencia de la Iglesia local como instrumento necesario e imprescindible de encontrar un camino de diálogo y paz entre ambos sectores en pugna.

Interna

Hace una semana, cuando la poderosa seccional de ATEN capital, en la que militan elementos ultras de activa participación en los 70 que hoy se referencian en el PO, el MST o alguna otra agrupación de combatividad extrema como la cooperativa de la sindicalizada fábrica de Cerámicas Zanón, anunciaba la guerra total, apareció la propuesta del obispo Marcelo Melani para negociar en el conflicto.

El prelado, a quien el Vaticano nombró un coadjutor para ayudarlo en su tarea pastoral debido a denuncias de estancieros y sectores conservadores de la Iglesia, por su presunta inclinación hacia la izquierda no muy lejana de la denomina «Teoría de la Liberación» que ganó adeptos entre religiosos y laicos en los 70, no pudo concretar su ofrecimiento. De improviso partió a Roma y dejó en su lugar a quien vino a colaborar: el también obispo Virginio Bresanelli, quien fue trasladado desde Comodoro Rivadavia a Neuquén, hace unas semanas, por el propio Benedicto XVI.

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