17 de marzo 2006 - 00:00

Tucumán: homicidio desata grave crisis en gobierno provincial

José Alperovich
José Alperovich
Ayer el secretario de Derechos Humanos, Bernardo Lobo Begeau, renunció a su cargo al solidarizarse con el padre de la víctima, y lanzó duras críticas a la política de seguridad del gobierno local. «La política de seguridad que existe en la provincia es heredada de la época de la dictadura militar, por eso creo que es un buen momento para cambiarla», dijo en declaraciones al diario «La Gaceta».

El primero en renunciar a su cargo fue el propio Alberto Lebbos, cuya hija fue encontrada asesinada la semana pasada con signos de haber sido estrangulada en una zanja de la localidad de Tapia, a unos 30 kilómetros de la capital provincial.

La Policía busca a un remisero que conducía un auto que había abordado la víctima, junto a una amiga, luego de salir de un local nocturno, la última noche que fue vista con vida.

  • Ministro

  • La crisis alcanzó al ministro de Seguridad, Pablo Baillo. El martes Lebbos exigió su renuncia alegando «mala actuación en la investigación del asesinato» de su hija. Ayer los rumores sobre la salida del funcionario dominaron la jornada y terminaron con la confirmación por parte del gobernador Alperovich a todo el Ministerio de Seguridad.
    «El ministro y todo su equipo de trabajo tienen mi más completo respaldo», advirtió y reclamó a la Legislatura una ley para crear un registro único de conductores y solicitó que se pida por ley el apoyo de Gendarmería para que intervenga en el control del transporte ilegal.

    «Vamos a trabajar para que nunca más pase en nuestra provincia lo que pasó. Lo que le sucedió a la joven podría haberle pasado a cualquiera; por eso, y en homenaje a ella, vamos a triplicar los esfuerzos para tratar de lograr todo lo que no pudimos conseguir anteriormente», indicó.

    En tanto, era inminente la presentación en la Legislatura tucumana de dos pedidos de juicio político contra el ministro Baillo. Uno está impulsado por el dirigente justicialista Enrique Romero, quien acusa a Baillo de negligencia en el cumplimiento de sus deberes. El otro está impulsado por el propio Lebbos, teniendo en cuenta que no prosperó el pedido para que renuncie.

  • Rumores

    Baillo, por su parte, también despejó los rumores sobre su alejamiento. «En ningún momento pensé en dejar el Ministerio. El gobernador confía en mí y en los integrantes de este gabinete», afirmó en declaraciones a «La Gaceta», y dijo que entiende la reacción de Lebbos de pedir su renuncia. «Comparto su dolor y entiendo su reacción; creo que yo haría lo mismo si estuviera en su lugar».

    Con todo, la sociedad tucumana continuaba convulsionada por el asesinato de Paulina, que recordó casos como el de María Soledad Morales en Catamarca o el de Leyla Nazar y Patricia Villalba, en Santiago del Estero. Tanto el de Catamarca como el doble crimen de La Dársena fueron determinantes para la continuidad de los gobiernos de Ramón Saadi y Carlos Juárez, que además de forzar su caída obligaron a la intervención federal.

    Luego de conocer que el ministro Baillo no iba a dimitir, Lebbos presentó su renuncia al cargo de subsecretario de la Juventud de la provincia. «Lo hago en honor a mi hija, ya que no puedo compartir un gobierno con alguien como Baillo, principal responsable de lo que le sucedió a Paulina», dijo Lebbos. «Lo único que me importa es encontrar al asesino», finalizó.
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