12 de octubre 2026 - 08:53

BYD apunta a ser el mayor fabricante de autos, pero su vicepresidenta advierte cuál es el principal obstáculo para crecer

Stella Li expuso su preocupación por el escenario internacional y explicó cómo influye en las decisiones de la compañía.

BYD apuesta a continuar creciendo, pero la incertidumbre geopolítica lo frena

BYD apuesta a continuar creciendo, pero la incertidumbre geopolítica lo frena

Foto: Europa Press

BYD busca consolidar su posición en la industria automotriz global y tiene una meta definida: superar a Toyota como el mayor fabricante de vehículos del mundo en 2031. Sin embargo, para Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de la compañía china, hay un factor externo que dificulta ese objetivo y complica las decisiones de inversión: la incertidumbre geopolítica.

Durante una intervención en la Cumbre Asiática del Instituto Milken, realizada en Singapur, la directiva cuestionó la falta de previsibilidad en las relaciones internacionales, en particular entre China y Estados Unidos. “Nunca se entiende qué están haciendo”, expresó al referirse a las decisiones políticas que afectan los negocios, según declaraciones recogidas por Reuters.

Li explicó que las empresas necesitan contar con condiciones claras para planificar inversiones, organizar sus operaciones y proyectar su crecimiento. En cambio, sostuvo, los cambios en el escenario geopolítico dificultan anticipar las medidas que pueden adoptar los gobiernos y sus verdaderas intenciones.

La preocupación no es menor para BYD. Aunque la automotriz logró expandirse en distintos mercados y ampliar su presencia internacional, Estados Unidos continúa siendo una plaza clave para competir con Toyota, que tiene allí uno de sus principales mercados.

Por qué Estados Unidos es clave para los planes de BYD

La compañía china todavía no vende automóviles de pasajeros en territorio estadounidense. La tensión comercial entre ambos países, junto con las restricciones y barreras que afectan a los vehículos chinos, mantiene en suspenso una posible entrada al mercado.

“Por el momento, no tenemos claridad, visibilidad ni estabilidad en ese sentido”, explicó Li al referirse a las condiciones para operar en Estados Unidos. Por ese motivo, la ejecutiva indicó que la empresa prefiere esperar antes de avanzar con la comercialización de autos particulares en ese país.

La compañía china todavía no vende automóviles de pasajeros en territorio estadounidense. La tensión comercial entre ambos países, junto con las restricciones y barreras que afectan a los vehículos chinos, mantiene en suspenso una posible entrada al mercado.

La compañía china todavía no vende automóviles de pasajeros en territorio estadounidense. La tensión comercial entre ambos países, junto con las restricciones y barreras que afectan a los vehículos chinos, mantiene en suspenso una posible entrada al mercado.

BYD, de todos modos, ya tiene actividades comerciales en el mercado estadounidense, principalmente vinculadas con autobuses eléctricos y baterías. La eventual venta de automóviles de pasajeros supondría un paso diferente, en un contexto en el que las decisiones políticas tienen un peso determinante para el acceso de los fabricantes chinos.

El escenario representa una dificultad para los planes de expansión de la automotriz, que necesita ampliar sus oportunidades comerciales para acercarse al liderazgo mundial. Mientras Toyota cuenta con una posición consolidada en Estados Unidos, BYD debe evaluar los riesgos y las condiciones que implicaría desembarcar con su gama de vehículos.

Una compañía que busca crecer más allá de los autos

Pese a las dificultades, Li destacó que el negocio de BYD no se limita a la fabricación de automóviles. La ejecutiva remarcó que el grupo también tiene presencia en sectores como el almacenamiento de energía y la producción de paneles solares, actividades que forman parte de su estrategia industrial.

“Somos líderes en múltiples sectores, no solo en el de los automóviles”, sostuvo. Esa diversificación, según el planteo de la directiva, le permite a la compañía desarrollar distintas líneas de negocio y ampliar su alcance más allá del mercado automotor.

La empresa tampoco descarta acuerdos con compañías internacionales cuando considera que pueden aportar valor a sus operaciones. Como ejemplo, Li mencionó la relación con Nvidia, fabricante de chips y socio tecnológico de BYD, al que definió como un aliado sólido.

La ejecutiva también cuestionó la valoración bursátil de la compañía en Hong Kong, al considerar que sus acciones están infravaloradas frente a las de empresas estadounidenses. En ese sentido, defendió la dimensión tecnológica e industrial del grupo y sostuvo que BYD debe ser vista como una empresa global de ingeniería, y no solamente como una fabricante de automóviles.

Con el objetivo de alcanzar a Toyota en el horizonte de 2031, BYD enfrenta el desafío de sostener su expansión internacional en un escenario comercial atravesado por decisiones políticas, restricciones y tensiones entre las principales potencias del mundo.

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