Citroën apuesta a recuperar uno de los nombres más representativos de su historia con una propuesta adaptada a la movilidad actual. En el Salón del Automóvil de París 2026, la automotriz presentó el 2 CV Concept, un prototipo eléctrico que anticipa el regreso de un modelo emblemático, esta vez con el objetivo de ofrecer una alternativa de bajo costo dentro del mercado de los cero emisiones.
Citroën revive el histórico 2CV como auto eléctrico y prepara su regreso para 2028
La marca francesa presentó un prototipo que recupera rasgos del modelo original con tecnología eléctrica y un planteo centrado en la practicidad. El proyecto apunta a fabricar en Europa un vehículo accesible.
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Vuelve el Citroën 2CV
El vehículo todavía no está listo para la producción en serie, pero la marca ya definió parte de su hoja de ruta. La versión definitiva tiene previsto llegar en 2028, con fabricación en Europa y un precio de referencia cercano a los 15.000 euros. La intención es ubicarlo entre el pequeño Ami y el C3 dentro de la gama de Citroën.
Xavier Chardon, CEO de la compañía, explicó que recuperar el 2CV no significa copiar el diseño del pasado, sino rescatar los principios que hicieron reconocido al modelo: sencillez, funcionalidad y accesibilidad. La propuesta también se vincula con las iniciativas europeas para impulsar el desarrollo de autos eléctricos pequeños y más económicos.
Un diseño retro con dimensiones compactas
El prototipo mide 3,76 metros de largo, una longitud que incluso lo ubica por debajo de las dimensiones del 2CV original. Su carrocería conserva elementos reconocibles, aunque reinterpretados con soluciones actuales: techo curvo, parabrisas casi vertical y guardabarros redondeados.
En el frente se destacan los faros circulares, acompañados por una firma luminosa LED. El capó incorpora nervaduras que remiten a los primeros diseños del histórico modelo, mientras que las llantas de acero de 18 pulgadas retoman parte de su identidad visual.
La parte trasera combina un portón de color negro con luces LED ubicadas a ambos lados. El prototipo también luce una carrocería en tono Infra Red, con matices rojizos, anaranjados y amarillos, además de un techo de lona con apertura manual, una de las características que Citroën evalúa mantener en el modelo de producción.
La idea es conservar el espíritu del vehículo original sin convertirlo en una réplica. El diseño combina referencias históricas con elementos propios de un auto eléctrico moderno y de dimensiones reducidas.
Un interior pensado para simplificar el uso cotidiano
La misma filosofía se traslada al habitáculo, donde Citroën optó por reducir la cantidad de elementos tradicionales y priorizar soluciones funcionales. En lugar de un tablero convencional, el prototipo presenta una estructura cilíndrica que integra el volante de un solo radio y los principales comandos.
El sistema de información Smart Vision se complementa con una pantalla táctil cuadrada de ocho pulgadas, cuyos gráficos siguen una estética inspirada en los cómics.
También hay detalles que recuperan el enfoque práctico del 2CV clásico. Los asientos incorporan la tecnología Advanced Comfort de Citroën, las puertas utilizan tiradores de tela y la consola central fue reemplazada por una cesta extraíble.
Uno de los elementos más particulares es la radio portátil denominada Radioën, que puede retirarse del vehículo y utilizarse como altavoz. La tapicería, por su parte, recupera el tradicional estampado a cuadros con una combinación de colores amarillos. El techo de lona permite el ingreso de luz natural y refuerza la conexión con el modelo original.
Una nueva plataforma para reducir costos y peso
Citroën todavía no informó la potencia del motor eléctrico, la capacidad de la batería ni la autonomía que tendrá la versión definitiva. Sin embargo, uno de los objetivos del proyecto es que el vehículo ronde los 1.000 kilos de peso, una cifra que permitiría reducir las necesidades de energía y utilizar una batería de menor tamaño.
El modelo se desarrollará sobre una plataforma eléctrica nueva, distinta de la arquitectura Smart Car utilizada por el actual ë-C3 y de la futura STLA One de Stellantis. El proyecto se relaciona con la iniciativa europea E-Car, orientada a facilitar el desarrollo y la comercialización de vehículos eléctricos compactos y accesibles.
La reducción de costos también influirá en las decisiones de diseño y fabricación. La marca busca utilizar superficies sencillas, piezas fáciles de reemplazar y soluciones que simplifiquen las reparaciones. Entre ellas figuran los paragolpes independientes de la carrocería.
Además, Citroën trabaja con Michelin en una tecnología de gemelo digital de los neumáticos, pensada para controlar su estado y adaptar el comportamiento del vehículo a las condiciones de circulación.
Cuándo llegará y cuánto costará el nuevo 2CV
La automotriz francesa prevé presentar el modelo de producción antes de su lanzamiento comercial, programado para 2028. La fabricación se realizará en Europa y el precio de entrada que maneja la compañía ronda los 15.000 euros, aunque todavía no se publicaron las tarifas definitivas ni el calendario preciso de llegada a cada mercado.
El principal desafío será trasladar las características del prototipo a un vehículo de serie sin elevar demasiado los costos. La batería, el peso, la sencillez de los componentes y el proceso industrial serán factores centrales para alcanzar ese objetivo.
Con el nuevo 2CV, Citroën busca recuperar una denominación histórica y, al mismo tiempo, ampliar la oferta de eléctricos pequeños. La apuesta consiste en combinar una identidad reconocible con una propuesta centrada en los desplazamientos diarios, en un segmento donde el precio continúa siendo una de las principales barreras para acceder a la movilidad eléctrica.





