Los autos modernos presentan un aumento notorio en peso y dimensiones en comparación con modelos de décadas pasadas. Este fenómeno responde a una combinación de factores, entre los que destacan las normativas más exigentes, los avances en seguridad y la incorporación de tecnologías sostenibles. John Elkann, presidente global de Stellantis, comparó este cambio con un proceso de fortalecimiento físico: "Parece que los autos hubieran pasado semanas en el gimnasio".
La razón por la que los autos actuales pesan cada vez más y cómo esto puede ser perjudicial en varios aspectos
La tendencia de los vehículos modernos en crecer y aumentar su masa puede ser beneficioso a corto plazo pero un problema a afrontar en el futuro.
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EL aumento de tamaño en los autos actuales y su problema a futuro.
Un análisis de la consultora Kearney revela que el incremento de peso se debe a tres razones principales: la incorporación de sistemas de seguridad avanzados, la demanda de mayor espacio interior y los esfuerzos por reducir emisiones contaminantes. Estos factores transformaron radicalmente el diseño y la estructura de los vehículos actuales.
Seguridad, tecnología y normas: por qué los autos actuales pesan más
Las regulaciones europeas, como la normativa 808 EU implementada en 2018, exigen mayor protección para peatones en caso de impacto. Esto ha obligado a los fabricantes a diseñar capós más largos y estructuras frontales más robustas, lo que contribuye al aumento de peso. Ejemplos claros son el Renault 5 eléctrico, que supera los 1.425 kilos (casi el doble que su versión original de 730 kilos), y el Volkswagen Golf, que sumó 200 kilos en las últimas dos décadas.
El crecimiento en tamaño también es evidente: el nuevo Renault 5 mide 40 centímetros más que su versión clásica, mientras que el Golf aumentó 15 centímetros en 20 años. Luca De Meo, ex director general de Renault, atribuye el 92,5% de este aumento a las normativas vigentes, que priorizan la seguridad y el confort.
El costo de los vehículos también se vio afectado. De Meo señala que el precio de un Renault Clio aumentó un 40% entre 2015 y 2030. Este incremento responde a los mayores costos de producción y de materias primas, además de la incorporación de tecnologías más sofisticadas.
Los estudios de mercado también indican que los consumidores prefieren los autos más grandes. En Estados Unidos, las camionetas full-size, como la Ford F150, tiene un incremento en ventas año tras año. En Europa, las SUV dominan el parque automotor desplazando a las rurales que eran tan codiciadadas antiguamente.
En Argentina pasa algo similar, si se tiene en referencia que dentro de los 10 vehículos más vendidos en 2025, tres son pick-ups, la Toyota Hilux, Volkswagen Amarok y la Ranger de la marca del ovalo.
Los problemas que conlleva el aumento de peso en los autos
El exceso de peso afecta directamente el rendimiento, la agilidad y la eficiencia energética de los vehículos. Un auto más pesado requiere mayor potencia para alcanzar la misma aceleración, lo que puede generar una sensación de falta de respuesta en el conductor.
Un ejemplo del estudio es el Opel Astra que se comercializa en Europa que demuestra este efecto. Su última generación pesaba 1.600 kilos, casi 600 más que su versión original de 1.000 kilos, lo que dificulta su maniobrabilidad en curvas o pendientes.
Además, un vehículo más pesado consume más combustible y emite mayor cantidad de gases contaminantes, un aspecto crítico en un contexto donde la industria busca reducir su impacto ambiental. La tendencia al alza en el peso promedio que pasó de 1.553 kilos en 2016 a 1.947 kilos en 2023, según Autocar, refleja este problema.
Los fabricantes trabajan en soluciones para revertir esta tendencia, como el uso de materiales más livianos como aluminio o fibra de carbono y el rediseño de estructuras para mantener la rigidez sin aumentar el peso. Modelos como el Astra europeo lograron reducir hasta 200 kilos, mientras que el Audi A4 adelgazó 120 kilos y el Audi Q7 perdió 325 kilos. Sin embargo, el desafío persiste: mantener la seguridad y el equipamiento sin comprometer el peso.
El aumento de peso también responde a la electrificación del parque automotor y al auge de los SUV, que reemplazaron a los sedanes más livianos. El Mini clásico, por ejemplo, pesaba 620 kilos, mientras que su versión actual supera los 1.255 kilos.
Esta diferencia se explica por la incorporación de baterías en los híbridos, sistemas de confort tales como asientos eléctricos, climatización multizona, techos panorámicos y estructuras reforzadas para cumplir con las normas de seguridad.
Si se piensa a largo plazo, una consecuencia directa es el aumento en el tamaño de calles y autopistas. Al haber vehículos más grandes, que no siempre van con todas sus plazas ocupadas, se requieren de mayor amplitud en caminos urbanos y rutas. La tendencia al aumento de masa hace que sea más común los embotellamientos.
Además, los incrementos en seguridad pasiva en los autos, que llevan al aumentar el peso y masa, hace que los autos más antiguos cada vez sean menos seguros. En un caso de accidente, un auto que pesa más de 1.500 kilos con los refuerzos estructurales que se requieren en la actualidad si llega a chocar con otro de inferior masa y con peor seguridad, las probabilidades de mortalidad en los ocupantes del vehículo pequeño aumentan exponencialmente.
Esto provoca que los usuarios se vean obligados a tener que comprar autos más modernos por más que el antiguo funcione perfectamente.






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