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Bal Harbour, el lujoso distrito de Miami que eligen los argentinos

Los turistas argentinos que viajan a esa ciudad lo hacen entre mayo y octubre, cuando las tarifas son entre un 30 y un 40% más baratas que el resto del año. La apuesta por la gastronomía y la cultura, más allá del shopping.

Bal Harbour puede definirse como el distrito más lujoso de Miami. Tiendas y hoteles de lujo son la cara más conocida del lugar donde la gastronomía y la cultura luchan para ser reconocidos como otra característica importante de ese destino que, entre otras muchas nacionalidades, atrae a gran cantidad de argentinos.

El romance entre los argentinos y esta ciudad tiene varias explicaciones, según dijo a Ámbito Carmen Florio, representante comercial de Bal Harbour. Entre ellas, que es uno de los destinos de larga distancia más cortos, con ocho horas de vuelo, sin jet lag, con mucha oferta de líneas aéreas que llegan hasta allí, el idioma, el clima y las playas. “Más todo lo que nos encanta a los argentinos: la variedad, la diversidad. Hay para todos los gustos, podés hacer mucho con poco”, puntualizó.

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<p>“El argentino sabe reconocer lo sofisticado. Bal Harbour es un lugar tan mágico, es como una pequeña comunidad donde lo tenés todo: si te querés mover, te movés y sino te quedás ahí. Hay playas súper tranquilas y es muy seguro”, indicó la representante del destino.</p>

“El argentino sabe reconocer lo sofisticado. Bal Harbour es un lugar tan mágico, es como una pequeña comunidad donde lo tenés todo: si te querés mover, te movés y sino te quedás ahí. Hay playas súper tranquilas y es muy seguro”, indicó la representante del destino.

Los argentinos en Bal Harbour optan, en su mayoría, por el Sea View Hotel, con las oscilaciones propias de la economía del país. Florio detalló que “la temporada donde hay mayor concentración de argentinos es de mayo a octubre, donde las tarifas están entre 30 y 40% menos que en el resto del año”. Además, destacó que una característica común de estos turistas es que suelen moverse, alquilar un auto y, por ejemplo, “ir conocer Hollywood o tomar un crucero al Caribe”.

“El argentino sabe reconocer lo sofisticado. Bal Harbour es un lugar tan mágico, es como una pequeña comunidad donde lo tenés todo: si te querés mover, te movés y sino te quedás ahí. Hay playas súper tranquilas y es muy seguro”, indicó la representante del destino al tiempo que añadió que, aunque sea para una foto, la mayoría pasa también por el Bal Harbour Shops, el famoso centro comercial con marcas tales como Armani, Dolce & Gabbana, Jimmy Choo o Versace.

Allí, desde hace varios años, las propuestas gastronómicas ganaron terreno y según Florio, “se come muy bien, rico y accesible. Hay un montón de gastronomía y va a crecer más con la ampliación”. El megashopping inaugurado en 1954 sigue en manos de la familia que lo creó y actualmente está llevando a cabo una remodelación que comenzó el año pasado y que durará cuatro años más. El mismo se expandirá pero no hacía arriba sino hacía los laterales, con 50 locales más.

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<p>“En el afán de querer vender hay una falta de comunicación y de contar todo lo que es Miami. Si empezás a averiguar, ves otra ciudad”, aseguró Florio.</p>

“En el afán de querer vender hay una falta de comunicación y de contar todo lo que es Miami. Si empezás a averiguar, ves otra ciudad”, aseguró Florio.

Más allá de la tan afamada pasión por el shopping de quienes acuden a Miami, existen otras posibilidades y atractivos que son, justamente las que ahora se intentan difundir. “En el afán de querer vender hay una falta de comunicación y de contar todo lo que es Miami. Si empezás a averiguar, ves otra ciudad”, aseguró Florio. En ese sentido, destacó que “el año pasado el 10% de los argentinos que viajaron a Miami visitaron el Pérez Art Museum”, lo que los convirtió en el público extranjero con más presencia en el lugar.

El Programa de museos de Bal Harbour, por ejemplo, ofrece a los huéspedes de los hoteles St. Regis, Quarzo y el Sea View una tarjeta gratuita para visitar 18 instituciones como museos y galerías de arte.

“Miami tuvo un impulso dirigido, para convertirlo en un destino que pudiera competir con otras ciudades de Estados Unidos, que no sea ‘compro y me voy’. Creció porque tiene propuestas culturales, gastronómicas e incluso de ópera”, concluyó la representante de Bal Harbour en Argentina.

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