Espectáculos

Clara Obligado: "Me gusta leer una ciudad como si fuera un libro"

Descendiente de una familia de fuerte tradición literaria, la autora cierra con este título una trilogía en la que experimenta formas y estilos.

Corre por sus venas la literatura, y acaso por eso busca transformarla. Clara Obligado, quien hace 42 años que reside en España, vino a presentar “La biblioteca del agua” (Páginas de espuma) libro con el que cierra la trilogía de experimentación narrativa formada por “El libro de los viajes equivocados” y “La muerte juega a los dados”. Obligado es licenciada en Literatura, fue la creadora de los primeros talleres de Literatura Creativa en España, y conquistó premios desde su primera novela, “La hija de Marx”. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Por qué si arma un barrio a través de cuentos su libro se llama “La biblioteca de agua”?

Clara Obligado: Iba a llamarse “Fui sobre agua edificada”, que es el lema de Madrid, pero quise hacerle un pequeño homenaje a Borges y elegí el cuento “La biblioteca de agua” que, como “El libro de arena”, son dos imposibles. Me gusta leer la ciudad como un libro. Y, a partir de dos manzanas de un barrio, leo la historia de España. Además Madrid, palabra que viene del árabe, quiere decir “la madre de las aguas”. Había muchos elementos para que el nombre le fuera bien. Y sobre todo la idea de cómo leemos las ciudades, no solo Madrid sino cualquier ciudad del mundo.

P.: Hay escritores que forjan urbes como Ítalo Calvino en “Las ciudades invisibles”, como Pamuk con “Estambul”, como Houellebecq con sus cartografías.

C.O.: Calvino es un referente, como lo es Borges, como el Walter Benjamin de “El libro de los pasajes”. En la modernidad, y sobre todo en ésta época, muchos descubrimos ciudades. Algunos son viajeros, otros turistas, otros inmigrantes. Para mí la pregunta es desde dónde se entra, cómo se conoce, qué estereotipos hay a la hora de mirar una ciudad. Y qué significa cambiar de vida y vivir en otra ciudad. Es un poco una investigación de cómo uno conoce, construye, deconstruye, y se enamora o detesta a una ciudad de a ratos.

P.: Y su forma de construir el Barrio de las Letras de Madrid es a través de relatos que tienen características diversas pero que muchas veces están interconectados.

C.O.: Ser extranjera determina una mirada extraña sobre las cosas. Mirada que me gusta llamar mestiza, anfibia, o extranjera, simplemente. Me permite discutir con las tradiciones. Mirar la ciudad me hace pensar los géneros literarios de modo diferente, mirar la vida realmente. Yo investigo en un género mestizo que mezcla el cuento con la novela con la microficción. Intento sacar al cuento de madre y aprovechar los elementos de la novela, para eso hago juegos técnicos. Le impido al lector leer como si fuera una novela, con lo cual cada cuento tiene un patrón distinto. Hay cuentos surrealistas, realistas, románticos y los que son un disparate. Hay larguísimos y otros brevísimos. Es un llamado a una lectura atenta. Pido al lector que juegue conmigo el juego de la literatura que consiste en entender desde distintos puntos de vista. Cada cuento representa una problemática respecto a la época en que sucede. En el que se llama “Romanticismo”, que bien podría estar en la estela de Bécquer, en vez de ver el amor romántico se ven las enfermedades venéreas, con lo cual le pegué una vuelta. La escritura es romántica hasta que deja de serlo por completo. Hay un cuestionamiento a cada época. Un cuento sobre el Siglo de Oro tiene una parte escrita cómo en el Siglo de Oro y otra con escritura totalmente moderna, y hace un juego con la historia y con Cervantes. Y no se trata de revisitar la historia para hacer historia novelada, que no me interesa para nada. Me interesa comentar la historia. La historia cambia según nuestro punto de vista. Hay hechos que viví, el 23 F, la bomba en Atocha, y otros que son reconstrucción, son los más difíciles porque huí de la escritura realista ligada con lo histórico.

P.: ¿”La biblioteca de agua” cierra su trilogía de experimentaciones literarias?

C.O.: Concluye mi investigación sobre continuidad y contigüidad del cuento y la novela. Formas narrativas desestructuradas y montadas de otra manera. El cuento me parece un género superior porque permite una investigación literaria muy potente. Pero la novela tiene elementos que el cuento no puede tener, como el desarrollo largo de personajes, cierta intriga. Entonces, ¿por qué no devolver al cuento aquello que se quedó la novela, y por qué no devolver a la novela esa potencia poética que se quedó el cuento? “El libro de los viajes equivocados” está organizado como una espiral logarítmica, la Divina Proporción del Renacimiento, y habla de la crisis, la violencia y el mal en Europa. La Europa de la cultura se vuelve un continente avaro, violento, poco solidario. La pregunta es: ¿nos podemos salvar de la violencia, por qué caminos? “La muerte juega a los dados”, es la historia de un rico riquísimo, de una familia argentina de alta estirpe como fue la mía, y cómo esa familia fue viviendo a través de los años su relación con Europa. Es una novela policial como una colección de cuentos. Es como un puzzle, todo cuento encaja con todos los demás y arma la realidad de una novela de crímenes. “La biblioteca del agua” es un libro palíndromo, se puede leer al derecho o al revés o empezando por el medio, da lo mismo; finamente se tendría la misma información, y es, cuarenta y dos años después, mi homenaje a Madrid. Ese Madrid que yo, como exiliada, me vi obligada a querer, y uno nunca llega adorando el país del exilio. Comenta cómo nos acercamos a las ciudades cuando no las conocemos, cuando llegamos como turistas y llegamos con todos los tópicos y las adoramos, cuando somos inmigrantes y llegamos con todas las dificultades. De eso van.

P.: Usted desciende de “Santos Vega” y del “Himno a las Malvinas”.

C.P.: No me faltan defectos. Rafael Obligado. Carlos Obligado. María Obligado. Vengo a Buenos Aires y muchas calles tienen nombres de mi familia. Voy al CCK que era la casa de mi abuela, de los Basavilbaso. En el billete de veinte pesos veo la Vuelta de Obligado. Pedro Miguel Obligado, poeta y guionista, tiene una placita lindísima. Tengo una tradición muy fuerte, cuatro generaciones de escritores.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

C.P.: Tres cuentos largos en la estela de Alice Munro, una escritora que me gusta muchísimo porque explica todo menos lo que debería explicar.

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