16 de diciembre 2001 - 00:00

19:10 hs: RACING POSTERGA SU SUEÑO HASTA EL FINAL (fútbol)

19:10 hs: RACING POSTERGA SU SUEÑO HASTA EL FINAL (fútbol)
Venció 2-0 a Lanús y llega a la última fecha con una ventaja de 3 puntos sobre River. Los goles del equipo de Reinaldo Merlo los convirtieron Rafael Maceratesi, a los 26 minutos y José Chatruc, a los 90. De esta manera a Racing le alcanza con lograr un empate ante Vélez para coronarse campeón del Torneo Apertura.

Fiel a su estilo nervioso y visceral, Racing Club venció hoy por 2 a 0 a Lanús, en un
desbordante "cilindro" de Avellaneda, con lo que se aseguró el primer puesto del Torneo Apertura, pero no le alcanzó para espantar los fantasmas que le boicotearon la gloria por 35 años.
   
Rafael Maceratesi en el primer tiempo y José Chatruc cuando terminaba el partido convirtieron los goles de Racing, que volvió a escatimar brillos, pero que quedó a un punto, a sólo un empate, de perforar el dique de frustración y gritar campeón.
   
Por lo pronto, los hinchas se dieron el gusto de sentirse campeones por varios minutos, mientras River empataba en un gol frente a Argentinos Juniors, pero finalmente los "millonarios" se sobrepusieron y postergaron la celebración académica.
   
Racing volvió a jugar mal, pero fue superior a su rival, sobre todo en el primer tiempo, y si bien definió el partido cuando Lanús perdió dos jugadores por las expulsiones de Santiago Hoyos y Diego Bustos, nunca sufrió grandes sobresaltos.
   
Eran las cinco de la tarde y una corriente eléctrica comenzó a recorrer el cilindro de Avellaneda. Había salido Racing y las vibraciones atolondraban los movimientos precompetitivos de los jugadores, que no sabían si disfrutar el momento y contemplar
semejante espectáculo o concentrarse en el partido.
   
Antes de que arrancara el cotejo los latidos de los futbolistas se aceleraron todavía más cuando los hinchas académicos gritaron un gol ficticio, de esos que la imaginación colectiva inventa y transmite --efectó dominó mediante-- a todas las demás.
   
En ese contexto empezó el partido, y era natural que Racing saliera a jugar como en esos intercolegiales, donde todos corren descoordinados detrás de la pelota.
   
Tal era el apuro de Racing, que la defensa de Lanús parecía un recoveco inexpugnable de Tora Bora --pese a que había sufrido 26 goles en 17 partidos-- y no sufrió ninguna situación riesgosa en los primeros quince minutos.
   
Para colmo, en dos respuestas, Bustos y Coria cabecearon infantilmente desde buenas ubicaciones y mantenían en alerta a una multitud que sufría por el gol de River, convertido en Caballito.
   
Pero poco a poco, el torbellino albiceleste empezó a encaminarse hacia el arco rival y tanto Arano como Chatruc estuvieron cerca de abrir el gol, en medio de jugadas confusas, generadas por el mismo vértigo.
   
Por eso no sorprendió que a los 26 minutos, Rafael Maceratesi convirtiera el ansiado gol con el pecho, después de una saga de rebotes que había involucrado remates de Barros Schelotto, Vitali y el propio Maceratesi.
   
El predominio albiceleste se profundizó después del gol y cuando la corriente pasional estaba encauzada llegó otro sacudón de volteos cuando los hinchas gritaban --ahora acertadamente-- un gol de Carlos Yaqué de Argentinos. Eran las 17:52 y Racing por
primera vez en 35 años se sentía campeón.
   
En el segundo tiempo "La Academia" quiso jugar con oficio, pero al querer bajar las pulsaciones, terminó por complicarse, porque se replegó inexplicablemente y dejó que Lanús, con todas sus complicaciones merodeara cerca de Campagnuolo.
   
La postal del retraso académico eran las posiciones de Arano y Bastía, quienes habían reforzado la zona defensiva, en medio de un espectáculo con fútbol rústico y pasiones adormecidas por la merma de Racing y el segundo gol de River, sufrido por radio.
   
"Merlo mandá al equipo adelante, que tenemos que ganar", bramó un plateísta, cuando iban 29 minutos y Lanús adelantaba sus piezas para jaquear al rey. Pero el entrenador, fiel a sus convicciones, sacó a un delantero, Estévez, y puso un volante, Viveros.
   
No había situaciones de gol, los jugadores se dedicaban a pegar y correr, y lo único atractivo a esa altura era escrutar las sensaciones de miles de hinchas, que sufrían el partido con facciones preocupadas, tras escuchar el tercero de River.
  
Merlo hacía gestos para que nada se desordenara y Lanús no hacía nada para desordenarlo hasta que Claudio Martín expulsó en cadena a Hoyos y Bustos y dejó abierto el camino para que Chatruc anotara el segundo gol, tras capturar un rebote en el palo.
   
Entonces, Racing liberó una porción de la energía contenida y terminó celebrando un triunfo importantísimo de cara a la definición del campeonato, pese a que la misma se estiró hasta la semana próxima, cuando La Academia y sus sueños visiten a Vélez.
   

Te puede interesar