12 de septiembre 2005 - 00:00

Arsenal derrotó a un River sin rumbo

Reinaldo Merlo
Reinaldo Merlo
River sigue sin encontrar el rumbo. El triunfo ante Colón dando vuelta un resultado adverso maquilló una realidad que nuevamente se presentó ayer. River juega mal, comete errores defensivos, no tiene juego en la mitad de la cancha y, cuando lo marcan bien a Gallardo, le cuesta mucho crear situaciones de gol.

Ayer, Arsenal le ganó con toda justicia y hasta pudo hacerlo por un resultado más amplio. El equipo de Sarandí no tuvo secretos ni revoluciones tácticas. Fue un equipo ordenado, que se cerró bien atrás y contraatacó por los laterales a espaldas de los mediocampistas de River.

Lo ganó en un tiro de esquina, donde el ugandés Ibrahim Sekagya superó notoriamente en el salto a Talamonti y a Leandro Fernández -les sacó casi una cabeza- y con un frentazo la mandó a la red. Gol que se recordará por mucho tiempo porque fue el número 80 mil en la historia del profesionalismo en la Argentina desde 1931.

Pero pudo habérselo ganado antes con un remate de Javier Morales que pasó muy cerca o después en una corrida de Píriz Alves que terminó mal.

River volvió a cometer viejos errores. Sin marca en la mitad de la cancha y muy dependiente de Gallardo, creó muy pocas situaciones de gol y regaló espacios atrás.

Reinaldo Merlo, después del gol de Arsenal, intentó con Sambueza y Gastón Fernández tener más poder ofensivo, pero lo único que consiguió fue desordenar más a un equipo que ya estaba desordenado. Sambueza por derecha sin perfil para desborde y Gastón Fernández deambulando entre la mitad de la cancha y el ataque contribuyeron a la «confusión general» que reinaba en el equipo. River intentó con fervor lo que no conseguía con juego, pero no logró confundir a una defensa que siguió firme y ordenada. Lo mejor de Arsenal fue que nunca renunció al ataque, que su mediocampo no se retrasó ante la presión del rival y siguió intentando jugar en ofensiva, con Raymonda (que entró por Mannara) como armador y un Píriz Alves que picó una y mil veces. Terminó mereciendo algún gol más por su juego y por las situaciones que creó.

River sigue como un barco a la deriva; su nuevo « capitán de tormentas» Reinaldo Merlo en dos semanas no pudo darle un orden táctico que este equipo reclama a gritos. Le agregó un poco de garra y mucho de amor propio, pero a este equipo le falta juego y eso es muy difícil de lograr sin jugadores aptos para ello.

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