Blair derrotó a Chirac y Londres será sede olímpica

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Londres (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - La ciudad recibió ayer con euforia el anuncio del Comité Olímpico Internacional (COI) en Singapur, que eligió Londres para organizar los Juegos Olímpicos de 2012. Como contrapartida, la noticia resultó un nuevo y doloroso fracaso para el presidente francés, Jacques Chirac, que había puesto toda la presión posible para la elección de París como sede olímpica.

Londres festejó su victoria (54 votos a 50 de la capital francesa), París escondió mal su amargura, y los otros tres candidatos, Madrid, Nueva York y Moscú, se consolaron diciendo que no eran los favoritos en la carrera.

«Es un día histórico»,
declaró, triunfante, el primer ministro Tony Blair. Reunidos en la céntrica Trafalgar Square a pesar de la lluvia, más de 10.000 londinenses recibieron con un inmenso clamor de alegría el anuncio del (COI).

La Bolsa de Londres saludó la victoria de la capital británica con una suba de 0,81%, y los responsables del sector turístico no ocultaron su entusiasmo.

El presidente de la Cámara de Comercio de Londres,
Michael Cassidy, no dudó en hablar del «éxtasis» de las empresas del país, que esperan que el fenómeno olímpico atraiga más inversiones, genere más empleo y aumente las ganancias.

Más allá de la elección de ayer, Gran Bretaña es el país que más inversiones capta en la Unión Europea, algo que la cita olímpica reforzará en los próximos años.

La decepción de los parisinos, considerados favoritos desde el principio, fue tan grande como habían sido sus esperanzas. Pero más allá de la tristeza, el mundo del deporte francés se preguntó casi unánimemente por las causas de la derrota de París.

Varios responsables franceses
insinuaron que Londres usó procedimientos poco limpios en su campaña para convencer a los electores, considerada agresiva y no siempre conforme a la reglas éticas del COI.

En los cafés del barrio donde debía construirse la villa olímpica, el anuncio de la atribución de los Juegos a Londres fue recibido por
una ola de gritos de decepción y comentarios desagradables contra los británicos, un chauvinismo que se está haciendo cada vez más común entre los franceses y que incluso alcanzó a Chirac, recientemente puesto en evidencia por la prensa con comentarios despectivos hacia los británicos.

Por su parte, los promotores de la candidatura de Madrid trataron generalmente de superar su decepción mirando hacia el futuro. «España tiene una vocación olímpica, ya tuvimos Barcelona (1992) y hay que seguir intentándolo», declaró el presidente del gobierno español,
José Luis Rodríguez Zapatero.

En la Plaza Mayor, en el corazón de la capital española, se escucharon silbidos, algunos insultos y gritos de
«manos arriba, esto es un asalto», después de la eliminación de Madrid en la tercera ronda de votación del COI.

Sin dudas,
la victoria inglesa fue un regalo para Blair. La suerte pareció sonreír al primer ministro británico en momentos en que su país ocupa una doble presidencia: la del Grupo de los Ocho y la de la Unión Europea.

Blair, que ha tenido que soportar los últimos días los sarcasmos del presidente francés,
Jacques Chirac, sobre la única contribución de su país al agro europeo -la enfermedad de la «vaca loca», según dijo-, saborea ahora el momento de su triunfo.

Como contrapartida, tras la victoria del No en el referendo sobre la
Constitución Europea en Francia, la elección de Londres para ser sede de los Juegos Olímpicos fue una nueva derrota para Chirac, debilitado políticamente y con una popularidad que cae en picada.

Faltan dos años para el final de su mandato, y el jefe de Estado, que se implicó hasta el final en la defensa de la candidatura de París, llegó a la reunión del G-8, en la localidad escocesa de Gleneagles, como
perdedor del duelo frente a Blair. Por primera vez desde su llegada a la presidencia, Chirac, que siempre gozó de una reputación invulnerable fuera de las fronteras del país, ve cómo su popularidad se hace añicos interna y externamente.

Haciendo gala de un espíritu deportivo pese a la amarga derrota,
Chirac deseó «buena suerte» a los británicos, pero su posición en la reunión del G-8 será incómoda, sobre todo porque París y Londres viven un período de gran tensión por razones que van mucho más allá de los Juegos Olímpicos de 2012.

En la UE Blair se niega a revisar el denominado «cheque británico» (un reembolso en sus aportes a las finanzas comunitarias que el país recibe desde 1984) en el presupuesto europeo 2007-2013, tal como pretende la mayoría de los Estados miembros, comenzando por Francia.

No obstante, el primer ministro británico desea que se reexamine el modelo social francés, fundamentalmente los cuantiosos subsidios agrícolas europeos, que benefician sobre todo a Francia.

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